GECKO TURNER

“Toda inmigración enriquece a un país”

A Gecko Turner le va el ‘más difícil todavía’. La palabra fusión se queda corta para resumir su prolija exploración de la música negra. El segundo disco en solitario del ex Perroflauta, ‘Chandalismo ilustrado’ (Lovemonk, 2006), es un ejercicio atrevido de blues con samba, afrobeat, reggae, soul. y todo lo propio de pieles oscuras. Colaboran algunos de los mejores músicos del mundo en lo suyo. Los más selectos divulgadores del globo le quieren en sus recopilatorios. La prensa especializada de aquí y de allá babea con este extremeño universal. ¿Seguiremos siendo los últimos en enterarnos de todo? ¿Aún no saben quién es Gecko Turner? Lean.

Pregunta.- ‘Chandalismo ilustrado’. ¿Un respeto para las indumentarias deportivas?

Respuesta.- El título pretende dar un poco de lustre al mundo del chándal, que siempre se relaciona con cosas poco ilustradas como el deporte o el callejeo. Viene de la terminología del Despotismo Ilustrado.

P.- Cuando creíamos haber leído todas las etiquetas posibles, llega usted y se inventa el ‘soul afromeño’.

R.- Es un pegote de etiqueta que se me ocurrió algún día. Ya me gustaba el soul en la época de Perroflauta. Supongo que lo ‘afromeño’ es lo hecho en Extremadura mirando hacia África, reivindicando los vínculos históricos con esa tierra tan próxima.

P.- ¿Cómo es posible que de un pequeño pueblo de Badajoz salgan canciones que pinchan los Dj’s más importantes del mundo?

R.- A mí también me sorprende, pero me parece bien. Tengo la suerte de que discográficas como Lovemonk (en Europa) y Quango (en Estados Unidos) editen mis discos. Vivo en un pueblo pequeñito de Extremadura con mi mujer. ¡Quién me iba a decir que mis canciones se iban a escuchar por ahí! Es para sentirse bendecido.

P.- Tiene el taller en casa, ¿y las herramientas?

R.- A veces se convierte en un arma de doble filo porque tiendo a manosear demasiado las cosas. En el mundo digital, puedes montar un estudio con poco dinero y trabajar profesionalmente en casa. Puedes usar ‘pro-tools’, ‘logic’ o lo que sea. Te da bastante independencia. Yo intento dejarme llevar y hacer lo que me pidan las canciones.

P.- La música está en todas partes, ¡hasta en los cláxones de los coches!

R.- La música está en las personas. Desde el momento en el que te late el corazón, tienes un ritmo con el que construir tu vida.

P.- ¿Le interesa más la cadera que el corazón?

R.- Para que se mueva la cadera sólo hace falta un corazón que bombeé la sangre. Son cosas totalmente complementarias.

P.- Algunos economistas dicen que los inmigrantes pagarán nuestras pensiones y que nuestros nietos serán mulatos.

R.- Me parece magnífico. Toda inmigración enriquece a un país, tanto económica como culturalmente. Siempre será positivo que venga gente de muchos sitios.

P.- ¿Este disco es su vuelta al mundo en 80 días?

R.- Espero que, aunque no físicamente, el disco proporcione esa sensación a la gente cuando lo escuche. Mi acercamiento a otras músicas viene del hecho de trabajar con músicos de otros países: brasileños, cubanos, estadounidenses.

P.- ¿Cómo convenció a tanto músico, tan bueno y tan variado para grabarlo?

R.- Es gente a la que conozco desde hace tiempo y no es la primera vez que trabajamos juntos. Tengo el privilegio de disfrutar de su amistad y de su inmenso talento. ¡Son magos de la música! A otros no los conocía y me sorprendieron. Fue el caso de Eska Mtungwazi, a la que conocí en Londres cuando estaba mezclando alguna de las canciones. La puse a cantar el tema ‘Monosabio blues’. Me parece un talento fuera de serie como cantante, compositora, arreglista, pianista.

P.- Y entre magos, ¿usted cuántos conejos esconde en la chistera?

R.- Parte de la magia está en ser imprevisible. Si saco un conejo o un elefante de la chistera no lo podré controlar.

P.- Tiene una buena distribución en Estados Unidos, ¿cómo llegó al sello californiano Quango Records?

R.- A través de Lovemonk, la discográfica que llevan en Madrid Señor Lobo y Bruno Muñoz. Publicaron algunos vinilos en siete pulgadas de temas del primer álbum. Una chica de Quango compró uno de ellos (no recuerdo si en París o en Londres), les gustó y me pidieron una canción para un recopilatorio. De ahí pasaron a pedir la licencia para publicar el disco completo.

P.- ¿Ha pensado alguna vez en emigrar a Nueva Orleans? Allí sería vecino de Ray Davies y Allen Toussaint.

R.- Sí, además me quedé con ganas de ver al maestro Allen Toussaint cuando estuve tocando en un festival de Austin (Texas). Allí rellenan el tiempo “libre” con entrevistas y asuntos promocionales, lo que provocó que no pudiera verle. Siempre me han encantado sus producciones con Dr.John y The Meters. Mientras no voy, a ver si ponen unas presas modelo como las de Amsterdam, porque si no cualquier día hay otro desastre.

Eduardo Tébar.