_clásicos

 

 

_uno de los nuestros

_goodfellas
martin scorsese
(EEUU, 1990)
   
 

 

Francis Ford Coppola, nos pintó con su inmortal "El Padrino" el mundo de la mafia (idealizó más bien), de una forma tan perfecta que acabó consiguiendo que los propios mafiosos imitaran el estilo que se veía en el film. Y de paso consiguió que el espectador se sintiera fascinado por el modo de vida de unos tipos que parecen formar de un universo propio y personal. De una fascinación parecida trata este film de Martin Scorsese. Es la fascinación que siente desde pequeño Henry (Ray Liotta), al contemplar (diariamente) a un grupo de personajes que no parecen tener una ocupación demasiado clara pero cuyas formas y maneras de comportamiento atraen al joven Henry mucho más que el honrado trabajo diario de su padre. Scorsese nos cuenta la historia de Henry, desde su propio punto de vista, empezando con toda una declaración de intenciones ("desde que tuve uso de razón siempre quise ser un gangster"), con un prólogo impactante, para después dar marcha atrás al tiempo y contar la vida de Henry desde el principio.

 

Una historia de fascinación por entrar a formar parte dentro de tan "selecto" grupo, y de como lo acaba consiguiendo a base de imitar sus modelos más cercanos asumiendo sus modos de comportamiento así como su particular código de honor. Durante todo el film, Henry nos hace de Cicerone particular, en medio de toda esa tupida red de relaciones y compromisos, mostrando lo que podría ser un grupo mafioso cualquiera (aquí radicado en el barrio de Queens de New York) un universo vedado para el resto de los mortales, y que tiene sus propias categorías.

 
Joe Pesci en "Uno de los nuestros".
 

Si bien, Scorsese nos propone un recorrido por las décadas de los 70 y los 80, tiene la habilidad de centrar el foco en los personajes sin dejar de descontextualizarlos (a base de pequeños insertos, y con una estudiada y más que correcta selección de temas musicales), pero sin acabar de localizar su lugar exacto dentro del laberíntico mundo de la mafia. De esta forma, pese a los contínuos saltos hacia adelante y hacia atrás, la voz en off de Henry nos sirve para orientarnos en dicho laberinto, complicada de por sí (y eso que no son mafiosos de primera división). Aunque aparentemente parece querer realizar un film de exaltación de ese modo de vida al margen de la ley y con sus propias

reglas, en realidad, Scorsese, a través de su protagonista principal, Henry, nos está hablando justamente de lo contrario. Bajo esa apariencia de camaradería y respeto mutuo, nos está hablando de un grupo de tipos peligrosos como Jimmy Conway (Robert de Niro), que duda en matar si es necesario, o que te pueden liquidar simplemente por decir algo incorrecto como Tony (Joe Pesci), o simplemente por no seguir sus indicaciones, como Pauly (Paul Sorvino) el jefe del grupo.

 

En el fondo, todo ese entramado de relaciones y de "amistad" es mucho más endeble de lo que parece, y el más mínimo desliz puede provocar consecuencias fatales. El largo lapso de tiempo que nos cuenta Henry así como los diversos hechos (aparentemente) anecdóticos que jalonan el relato van en esa dirección (algunos tratados con un peculiar sentido del humor, pese a que tienen un claro componente violento). Y es que lógicamente, no se puede esperar otra cosa de un grupo de tipos que viven a diario con la violencia, están habituados a ella y, en la mayoría de los casos es su forma común de expresión. Scorsese filma los actos violentos (muy numerosos a lo largo de todo el metraje) de forma impactante, sin terminar de recrearse en ellos, pero sin apartar la cámara tampoco, quizás para que el espectador vea las consecuencias que tiene el tratar con según que gente. Scorsese envuelve todo esto de una forma magistral, con un alto sentido del ritmo que nos va llevando de un escenario a otro, mientras Henry habla en "off", y permitiéndose elegantes movimientos de cámara y algún que otro alarde técnico (véase como ejemplo el larguísimo travelling del restaurante que empieza por la puerta de atrás y tras recorrerlo entero, acaba en la mesa de los protagonistas).

 
Tensa celebración.
 

Además no hay que olvidarse de la estupenda banda sonora del film, cuyos conocidos temas mantienen una correlación temporal con los hechos que nos está contando. Y mención a parte merece el reparto todos magníficos, empezando por un Ray Liotta cuya interpretación en este film le ha marcado para toda su carrera, no consiguiendo deshacerse en ningún momento de este Henry que le acompañará siempre; Robert de Niro está descomunal, componiendo a un personaje lleno de matices, a veces contenido, a veces no, que parece totalmente real y creíble, y de paso robando planos con su mera presencia ante la cámara. Joe Pesci, por su parte no le va a la zaga, con una interpretación que ha marcado su carrera (como Liotta nunca ha conseguido trascender el personaje de Tony) aunque no llega a la altura de De Niro, pese a que su personaje tiene tal histrionismo que le hace más llamativo que el resto. Paul Sorvino está tan convincente que desde entonces prácticamente sólo ha realizado papeles de mafioso. Y en el apartado femenino no nos olvidemos de una Lorraine Bracco excepcional, pese a lo breve de su papel.

 

No cabe duda que Scorsese nos ofrece un estupendo film, prácticamente perfecto en todos sus campos, y que aunque en un nivel diferente consigue mirar a la cara la gran obra de Coppola, convirtiéndose en otro referente fundamental del cine de gangsters.

 

 

 

_texto: Manuel Navas.

 

8/12/09

 

_ficha en IMDB

 

   
_pulsa aquí para comentar el artículo:

 
 

 

 

 

 

 

¬ir arriba

 

©2006-2010 paisajeseléctricos

diseño: paisajeseléctricos / hosted by: aruba.it