tv on the radio (2007)
¿Tendría que volver urgentemente sobre "Desperate Youth, Blood Thirsty Babes" (2004) para comerme mis reticencias de entonces? El caso es que los neoyorquinos están ya muy lejos de parecerme una pandilla de ingeniosos, raros (y pretenciosos) alumnos de escuela de arte 'chic' con las cabecitas llenas de pájaros, bajo la pelambrera afro.
Y es que "Return to Cookie Mountain" es un señor discazo. Libre pero ya no caótico, rompedor pero no caprichoso, abarrotado de referencias pero no gregario. Aquí todos los cabos quedan atados donde corresponde; hablamos ya de canciones estupendas y no de esbozos genialoides. Y nos enfrentamos a un colectivo de músicos que han madurado a velocidad de vértigo y, aún adoptando en su sonido la atmósfera confuso-encabronada del mundo en que vivimos, parecen saber exactamente dónde quieren llegar y de qué manera conseguirlo.
La primera buena noticia es el subidón de carnalidad que han supuesto las incorporaciones del bajista Gerard Smith y, sobre todo, las percusiones tribales de Jaleel Bunton. Ese potaje rítmico, aunque parezca insólito en un álbum que, al fin y al cabo, podemos calificar de rock, pesa más que las guitarras y es tan decisivo para enamorarte como esas armonías vocales que les confirman como unos Beach Boys futuristas.
Ningún elemento parece aquí discordante con el conjunto: sea un saxo punzante, un parón, unos coros "inkspotsianos" o la misma presencia de un David Bowie que, después de tantos años, al fin ha podido verse tangencialmente involucrado en un proyecto tan excitante como los que él mismo abanderaba hace treinta años. Se nota que todavía hay complicidad entre Tunde Adabimpe, Sitek, Malone y la nueva sección rítmica, porque de todas sus puestas en común surge el signo matemático de la suma. Ni por asomo restas o divisiones.
Y, si de canciones hablamos, "Method" es el único "Good Vibrations" posible en los tiempos del Katrina, "Hours" funciona como una división acorazada de la seducción, "Dirtywhirl" es su conexión Arthur Lee; "I Was a Lover" pone en marcha todo el mecanismo de adicción que te mantiene ojiplático ya hasta que, casi una hora después, termina esfumándose "Wash the Day". Y lo más probable es que el alma te pida replay.
Alfonso García
*Encuentra este disco al mejor precio en KHURCIUS RECORDS.
*comenta este disco en nuestro foro
©2008 paisajeseléctricos