_clásicos
13/07/10
   

_t. rex

the slider
(1972)
 

 

T. Rex fabricaron básicamente dos tipos de música: temas de folk rock acústicos con aires hippies y algo de psicodelia, e inolvidables, fascinantes joyas de glam rock. “The Slider” es el mejor representante de lo segundo: textos bizarros, rock and roll salvaje y mucho ‘glam’, tanto que casi lo podemos sentir en cada línea, cada grito de Bolan, cada silbido... No nos es muy difícil imaginarnos a Marc cantando todo este repertorio con la cabeza echada hacia atrás y los ojos cerrados, moviéndose al compás de esos ritmos tan adictivos como la heroína.

 

Con permiso de “Electric Warrior”, “The Slider” es probablemente la obra cumbre de T. Rex, aparte de ser, como decía, paradigma de la era glam. Pero no se trata sólo de repetir una y otra vez una fórmula que Bolan conocía y dominaba como nadie, porque aquí hay el suficiente montante de misterio y caos para convertir su escucha en una experiencia inolvidable. El cisne del rock se muestra tan seguro de sí mismo que abruma, y da igual si despacha rock and roll de la vieja escuela o toneladas de misticismo en medios tiempos matadores. Sabe exactamente lo que hacer y cómo hacerlo en cada momento. No le importaba demasiado lo que la gente pudiera pensar de “The Slider”, porque no falla: como mínimo, seas de la facción ‘rockera’ que seas, al menos la mitad del material del tercer disco de T. Rex te parecerá magia en movimiento.

 
'chariot choogle'
 

Casi todo el mundo coincide en que no hay ni un sólo tema mediocre en “The Slider” y, aunque servidor tal vez apuntara a “Buick Mackane” como un corte por debajo del nivel general, no hay razonamiento posible que refute esa afirmación. No es música compleja, Bolan no inventó absolutamente nada si hablamos de bases rítmicas o progresiones de acordes, pero el alma que el enemigo íntimo de Bowie le pone a sus interpretaciones es algo que difícilmente podemos encontrar en cualquier otro disco de cualquier otro artista. Marc alcanza la perfección, y la perfección no es superable.

 

Bolan era además un maestro de la ironía, algo que se reflejaba en sus letras y por lo que quizá nunca se le ha dado todo el crédito que merecía –es complicado pensar en otra cosa que no sea mover el esqueleto mientras escuchas “The Slider”- y su actitud de “Aquí estoy. Soy lo mejor que vas a ver en tu vida” le procuró no pocos detractores; pero eso es sólo un problema para los que no soporten toparse con tipos que rezuman carisma y duende. Los que, por el contrario, disfruten viendo brillar las estrellas ya pueden tener a mano las gafas de sol. Las van a necesitar.

 

 

_texto: Eduardo Cortés.

 

 

 

   
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