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El último Martin Scorsese que llega a nuestras pantallas lo hace bajo la apariencia de thriller psicológico. “Shutter Island”, una cinta en la que hay eso, apariencias, misterios, obsesiones, suspense y violencia, no siempre física. Estamos en 1954. “Shutter Island” es una isla cercana a Boston en la que sujetos altamente peligrosos, pero que están dementes, desequilibrados mentales y similares, ocupan las dependencias de un hospital psiquiátrico oscuro y enigmático que dirige Ben Kingsley. A esa institución acuden dos agentes federales para investigar la desaparición de una de las pacientes de la misma. Uno de los agentes es Leonardo di Caprio, el otro Mark Ruffalo. Dentro de la isla verán que hay mucho que investigar, pero que mucho mucho. Tanto que ni ellos mismos saben lo que les espera.
“Shutter Island” comienza como la típica cinta de policía y suspense, pero pronto (la banda sonora ya nos adentra en el tema con sus acordes de misterio) nos daremos cuenta de que el misterio que les trae a la isla, saber dónde se encuentra esa paciente desaparecida, se queda atrás y que todo se envuelve en un ambiente que te lleva a pensar que allí ocurre algo que no encaja. Y el que más se lo pregunta es Leonardo di Caprio, un hombre con pasado crucial en el devenir de la película. Creo que no he dicho nada que se cargue la historia, pero por ahí van los tiros.
La ambientación que hace Scorsese, y su director artístico, el gran Dante Ferreti, y la banda sonora y la fotografía de Robert Richardson sirven de base para que “Shutter Island” te atrape visualmente. Conforme se desarrolla la película y vemos lo que es y lo que se deja descubrir, la tensión va en aumento. Para ello sirven los habituales y nerviosos artificios del señor Scorsese de cámaras, montaje y dirección.
Lo malo, que no es mucho, pero algo podemos decir, es que sea una cinta de suspense, pero de ese tipo de suspense que a veces juega con trampillas narrativas que al espectador, al finalizar la película, le pueda hacer decir eso de: éste me ha querido engañar. Es inevitable en este tipo de películas, pero aunque sea el caso de Scorsese, hay que denunciar. Es un recurso fácil y sugestivo para el director. Pero no, no me cargo por ello la película.
Nada más lejos de la realidad. En manos de otro director palomitero o tendente al espectáculo vacio, “Shutter Island” se habría terminado justo cuando ésta empieza a interesar. Es decir, al principio de todo. Lo que aquí es estudio de los personajes por parte de Scorsese, en otras manos sería una mera exhibición de convenciones del peor género.
Hay momentos que me recuerdan a David Lynch, aunque ésta sea una apreciación muy personal, no me hagáis mucho caso. Porque si se le puede llamar algo a esta película es precisamente thriller “psicológico”. La isla, la mente, los escondrijos que encontramos en la isla, en la mente,… pero al estilo Martin Scorsese. Ese maestro.
_texto: José Miguel Gonzalvo.

_ficha en IMDB
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