A Peter Gabriel ya no le quedaban adherencias genesíacas y cada vez le costaba menos sintonizar con algunas de las corrientes que podían definir lo que en aquel momento se entendía como "modernidad". Porque a tozudo y trabajador puede decirse que nadie supera a nuestro hombre en la historia del rock. A quienes pensaban que su disco anterior estaba buscando claramente el mainstream les responde con su particular viaje al corazón de las tinieblas. "4" es un mazacote gótico-tropical donde el trabajo de producción (exhaustivo, imprevisible, brillante y, pese a todo, no especialmente exhibicionista) lo es casi todo.
Gabriel y su mano derecha, Larry Fast , son capaces de obsesionarse como maníacos para conquistar efectos de sonido casi imperceptibles para el oído, que pasan desapercibidos por brevedad y falta de énfasis, pero que a ellos les parecen imprescindibles para encajar todas las piezas del puzzle (que son varias decenas de miles, a prueba de la más santa paciencia).
Peter Gabriel ya había superado además la fase turística de sus incursiones en las músicas del Tercer Mundo y no juguetea frívolamente con esos sonidos ni se disfraza de padre redentor. Trata de interiorizar esas tradiciones exóticas hasta sentirse capaz de mover sus resortes con la misma naturalidad que los del rock. Y hay que reconocer que lo consigue en la mayor parte del álbum. Obviamente con mucho sudor y unos esfuerzos claramente perceptibles. Lo que no otorga la fluidez de un músico nativo se conquista, en el caso de este caballero, echándole un par de pares. Siendo las texturas que se buscan densas, oscuras y hasta infernales, Gabriel no tiene que pedir perdón por la previsible impotencia si hubiera tratado de incorporar el lado más frescachón de las influencias africanas y brasileñas que constituyen el armazón no tan secreto del álbum (se aligera en "Kiss of Life" y resulta el tema del que suelen echar pestes los fans). Gabriel y Fast hacen verdadero encaje de bolillos para armonizar lo que son capaces de conseguir con sintetizadores y lo que aportan marimbas, tambores de Ghana, flautas de pan abisinias...
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Peter Gabriel "Lay your hands... (Live)"
El hiperdramatismo vocal del artista creo que le corta las alas a una pieza que pudiera haber sido más convincente ( "San Jacinto" ), pero contribuye decisivamente a intensificar el climax de "Lay Your Hands on Me" . El álbum cuenta además con otro de esos singles-videoclip tan efectivos para animar las ventas ( "Shock the Monkey" ), lleva en "Wallflower" su ración de justa indignación sociopolítica y supone, en opinión personal, la cumbre insuperada en el trabajo de un tipo a quien, aunque le tengamos antes por respetable que por venerable, no hay derecho a discutirle ni una sola de las medallas de guerra, conquistadas todas en el frente.
texto: Alfonso García.
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