Las siete ocasiones

Seven Chances

Buster Keaton

(EEUU, 1925)

 

A muchos les sonará este argumento: un joven soltero recibe la noticia de una herencia millonaria de la que sólo podrá disponer si se casa antes de cumplir 27 años. El perro azar ha decidido, además, que dicha buena nueva le llegue justo el día de su vigésimo séptimo aniversario, así que, huelga decirlo, ¡no hay tiempo que perder!

 

Sí, esa trama ha servido para que en Hollywood hagan alguna que otra comedia romanticona, de las cuales la más popular fue "El soltero" , protagonizada por el soseras de Chris O'Donnell . Sin embargo la primera versión, la original, se remonta a los días del cine mudo. Fue entonces cuando el sin par Buster Keaton dirigió y protagonizó esta "Las siete ocasiones" , una deliciosa locura de poco más de 50 minutos en los que pamplinas despliega todo su arsenal de humor sutil e inteligente y hace gala de esas dotes atléticas que le permitían ejecutar toda suerte de trompazos y volteretas. Para los anales del cine queda esa tronchante escena en la que corre colina abajo perseguido por cantos rodados del tamaño de Australia.

 

El que probablemente fuese el cómico más brillante antes de la llegada del sonoro en todo su esplendor y adelantándose a su época con gags soterrados sobre lesbianas o travestis. Un genio que no sólo debe ser tenido en cuenta por su carrera, sino por la innegable impronta que dejó en muchos de sus descendientes. Sin Buster Keaton es posible que gente como Woody Allen nunca se hubieran decidido a ponerse delante y detrás de una cámara.

 

 

 

Enrique Campos.

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