
Litros de té corren por las venas de esta familia más inglesa que un bombín que el maestro David Lean retrató con su habitual clasicismo y buen tino, convirtiendo teatro en cine (o viceversa). Veinte años en el devenir de una saga, concretamente los pertenecientes al período de entreguerras, en los que "la vida manda", sí, pero también el destino juguetón y cruel.
Melodrama presidido por ese afán británico por guardar la compostura incluso dentro del huracán. Por ese flemático sarcasmo que deja claro que nada es demasiado grave si hay un poco de infusión en el fuego y algo de pastel de arándanos sobre la mesa.
Incluso trabajando por encargo, Lean daba el do de pecho como siempre. Coged su mano y dejad que os guíe por los suburbios londinenses durante dos exquisitas horas.
Enrique Campos.
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