la señal

Ricardo Darín

(Argentina/España, 2008)

 

Antes de morir fulminado por el cáncer, el director argentino Eduardo Mignogna ("El viento", "La fuga") había conseguido desarrollar un guión de puro cine negro a partir de un relato de su autoría con la intención de que su amigo, Ricardo Darín, lo protagonizara. No pudo ser. Mignogna nunca vería transformado en imágenes ese texto suyo, pero Darín, en un gesto que le engrandece, decidió hacerse él mismo con las riendas del proyecto. Entelequias aparte (¿cómo habría resultado la cinta de haberla podido dirigir Mignogna?), lo cierto es que "La señal" se mueve entre el homenaje al film-noir y el simple facsímil. Es complicado distinguir una cosa de la otra cuando cada plano, cada diálogo, evoca a los Delmer Daves, Preminger y compañía. Steven Soderbergh ya intentó algo parecido el año pasado con "El buen alemán", despertando no pocos recelos; por lo que "La señal" nos hace enfrentarnos con la misma diatriba de si calificarla de digno tributo a los clásicos o tomarla como un producto que es una mera copia con formas impostadas y (claro) obsoletas. Pero no quedan ahí los "contra" del debut tras la cámara de Darín, porque es imposible pasar por algo la alarmante falta de tensión que se palpa a lo largo de todo el metraje. La intriga, si la hubiese, llega tarde y mal; a trompicones. Y es que Darín es sin duda un animal interpretativo, pero como realizador no ha sabido medir los tempos en un género, el policíaco-detectivesco, donde eso mismo, el ritmo, es fundamental. "La señal" nos aboca al tedio en más ocasiones de las deseables al mismo tiempo que se enreda en una trama del todo confusa. Aquí sobra estilismo y falta chicha.

 

Así pues, uno prefiere quedarse con el bonito gesto de Ricardo Darín hacia su compadre Eduardo (lo que cuenta es la intención, dicen); deseando que en el futuro vuelva a sentarse en la silla del director con una historia más personal y, sobre todo, mucho menos manierista.

 

 

Enrique Campos

 

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