La comedia

de los horrores

The Comedy of Terrors

Jacques Tourneur

(EEUU, 1964)

 

A menudo el fetichismo cinéfago puro y duro es lo que nos lleva a hablar de ciertas películas, ignorando su poca o mucha relevancia en el devenir de la historia del Séptimo Arte. "La comedia de los horrores" es, en ese sentido, un ejemplo paradigmático: obra postrera de un director que en tiempos fue todo un referente, pero cuyo cine estaba ya a todas luces obsoleto, con un reparto cargado de nombres míticos que, definitivamente, habían dejado muy atrás sus mejores años. Condenada de origen a vagar por el desierto de la serie B, "La comedia..." es una extravagante farsa, tal vez algo manida, sobre un empresario de pompas fúnebres que, ante las penurias del negocio, decide "acelerar" el trabajo de la parca asistido por un capataz con menos luces que un candil. Tópica y típica, sí; pero también irreverente y autoparódica, y con una auténtica sobredosis de humor negro. Así, aparte de la ya casi artrítica mano maestra de Tourneur en la que fue su penúltima cinta antes de dejar este mundo, es sin duda el reparto de esta comedia macabra lo que más nos seduce. Vincent Price luciendo señorial y altivo incluso interpretando a un granuja de tomo y lomo. Peter Lorre , patético y cobarde como siempre. Boris Karloff en un papel meramente testimonial, aunque igualmente delirante. Y Basil Rathbone , declamando a Shakespeare a diestro y siniestro sin saber muy bien por qué y con un inquietante parecido físico a nuestro Luis Ciges.

 

Tal vez en su momento mereciera el desprecio de una crítica que consideraba este tipo de propuestas como algo totalmente superado; pero hoy por hoy, con una perspectiva muy diferente, nos es difícil ser duros con una película que congrega a tantos "de los nuestros". Porque, aún en sus horas bajas, si no los recordamos nosotros, entonces ¿quién lo hará?

 

 

 

Enrique Campos.

 

 

*comenta este artículo en nuestro foro

 

 

 

©2007 paisajeseléctricos