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El punto fuerte de “The road” es su dirección artística, la elección de localizaciones naturales y todo el despliegue digital que transmiten a la perfección la idea de un mundo que se ha ido al garete tras un desastre natural en off del que no se explicitan las causas. El tono, la atmosfera, el vestuario y hasta la fotografía en colores desaturados son perfectas. Pero aquí acaba el asunto. Decía Hitchcock que todo lo que se diga en vez de ser mostrado se pierde para el espectador. “The road” hace aguas por un uso del diálogo (y de la voz en off) redundante, explicativo, sin apenas sub texto, superfluo. Todo está dicho, narrado, lo que es una lástima puesto que es una película que pide silencio y descripción de esos espacios yermos tan alucinantes y tan bien conseguidos.
¿Y los flash backs? Uno piensa que están insertados para el lucimiento de Charlize Theron, personaje sacado de la manga por el guionista que no desempeña ninguna función en la historia. ¿Era necesario explicar el pasado de los protagonistas? La trama principal posee la fuerza suficiente para sostener todo el metraje. Incluso en los momentos de tensión, ésta no se explota a full. La cámara, torpona y casi espía de los personajes, se adelanta y se mete en los espacios antes que ellos, desinflando situaciones que habrían dado muchísimo juego, como la secuencia de la casa y el ataque de los caníbales. Hasta la música, compuesta por Nick Cave, se inserta como un pegote, es un mero subrayado de la acción: no aporta ni expresa nada.
Qué decepción. Estaba ansioso por ver cómo se había resuelto la adaptación cinematográfica de la novela de Cormac McCarthy que tan mal cuerpo me dejó en su día al leerla. Iluso, creía además que sería una digna candidata a ser elegida como mejor película de la semana. Esperaba encontrarme una fantasía apocalíptica a la altura de “Mad Max” (1979) y resulta que esta versión se acerca más a “Waterworld” (1995), la insulsa cinta protagonizada por Kevin Costner.
No me gusta demasiado comparar novela y película, creo que se tienen que ver siempre como dos obras distintas. Sin embargo, en este caso, pienso que del libro de McCarthy se ha perdido esa idea de que el ser humano es un animal, salvaje como un coyote y que el instinto de supervivencia se agudiza en determinados contextos eliminando cualquier ética o moral.¿Existe el concepto del bien y el mal en un mundo agotado? Todo está muy diluido en la película, algo queda, es cierto, pero no se transmite con tanta intensidad. Se potencia más la relación padre-hijo, y el dilema entre ambos gira en torno a si se convertirán en caníbales-asesinos o si merece la pena ceder a las tentativas de suicidio.
¿Qué hubiera pasado si en lugar de John Hillcoat la hubiese dirigido Haneke o Ulrich Seidl? Sueño con esa hipotética versión europea que seguramente podría transmitir de verdad todo el desasosiego que impregna la novela galardonada con el Pullitzer. Y con la mitad de presupuesto.
_texto: Miguel Blasco.

_ficha en IMDB
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