
Costa-Gavras incursionaba en el cine de juicios y la denuncia del holocausto en este clásico del cine reciente. En su cinta una abogada tiene la difícil tarea de defender a su propio padre ante unas acusaciones de crímenes de guerra de los que, por supuesto, ella le cree inocente sin dejar lugar a dudas. Dado su argumento, "La caja de música" plantea la complicada cuestión de si, llegado el momento, una persona es capaz de discernir entre el hombre y el monstruo, entre el padre amantísimo y el asesino sádico y despiadado.
Desde los prolegómenos hasta el demoledor desenlace, pasando por las investigaciones pertinentes y el propio juicio, la película está perfectamente estructurada en los tres actos de rigor. En cuanto a la parte judicial, que en la mayoría de las obras del género suele resultar reiterativa o demasiado teatral, Gavras la soluciona dotándola de un excelente ritmo y sin tirar de sensacionalismos; sin pisar demasiado el acelerador de las emociones, algo que se reserva para un clímax final en el que la estupenda Jessica Lange explota en un torbellino de nervio e intensidad. Probablemente sea ella una de los últimos mitos reales de Hollywood. Lástima que la losa de la cincuentena haya borrado su estampa casi por completo de nuestras carteleras.
Combinar calidad, compromiso y entretenimiento. ¿Que no es posible? Todo es posible si tras la cámara se colocan tipos tan talentosos como Costantin Costa-Gavras .
Enrique Campos.
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