
(México, 2007)
Efectismo y buena carga de angustia para esta producción mexicana fuertemente influenciada por el mejor cine de terror asiático de los últimos tiempos. La sombra de "The Ring" de Hideo Nakata o de "La maldición" de Shimizu se cierne larga sobre el debut de Rigoberto Castañeda, una historia de fantasmas vengativos y leyendas urbanas que sobresale por encima de la media precisamente por no echar mano del recurso más simplón: del susto de garrafa y de los sobresaltos predecibles. Castañeda crea excelentes atmósferas que contribuyen al suspense y deja algo de capacidad inquietante en manos de un meritorio trabajo de maquillaje.
Una más que digna invitación a pasar miedo desde la butaca que se sobrepone incluso a la presencia en el reparto del español Adriá Collado ("Aquí no hay quien viva") con su look de chico bueno (arreglado pero informal). Estamos acostumbrados a que el carisma y la presencia escénica sean rara avis en la escena actual; pero lo de este hombre roza lo patológico.
Enrique Campos.
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