_clásicos

 

 

 

_jane's addiction

'ritual de lo habitual'
(1990)
   
 

 

Pensareis que estoy como una cabra, pero yo en este disco veo ecos de la obra de Brian Wilson (¡ya está el tronado este soltando lo primero que se le pasa por la cabeza!). Las primeras tres canciones tienen un aire californiano (de hecho, los Jane´s son de L.A.) veraniego que podría ser la traslación del espíritu hedonista de los Beach Boys a los nuevos tiempos. Y me es igual que me increpéis. Estas tres canciones poseen ciertas diferencias respecto al material del anterior disco. Son más simples y directas, con menos cambios en su estructura. Lo que contrasta, porque este disco también contiene sus dos canciones más complejas: las suites "Three days" y "The she did...".

 

"Stop!" es un cañonazo de energía. Volvedme a maldecir, pero me recuerda a "Wouldn´t it be nice" por su inicio impetuoso y ese fragmento a mitad de canción, donde Perry canta de forma más suave, mientras se suceden olas de sonido (como en la canción mentada de los Beach Boys). Atención al solo que se marca Dave Navarro como un Hendrix speedico, con esa sonoridad similar a la que el maestro empleó en "If six was nine".

 

 

 
'Obvious'

 

"No one´s leaving" es similar, algo más funky (esa entrada con Eric Avery tocando slap con su bajo). En esta canción, como lo hará en la anterior y en la posterior, Farrell usa mucho el eco (en la anterior por ejemplo, se repetía ese "Go!" del principio). Las percusiones que acompañan el speech de "Ain´t no right", ¡también tienen un aire similar a las que empleaba Wilson en su época más vanguardista! y la guitarra de Navarro lanza oleadas de sonido para acompañar el mensaje de Farrell, muy acorde con lo que mantenía Platón: "Nada malo reside en el placer, excepto el precio que hay que pagar por él" (o algo así). Parece un ritual chamánico, con Farrell y su voz multiplicada por el eco vocalizando por encima de una estampida sonora.

 

Que Navarro es un guitarrista genial no necesita de mayor énfasis, pero si lo necesitara, fijaos en esa introducción de la "stoogiana" "Obvious". La comparación con los Stooges viene de ese piano machacón en la línea de "I wanna be your dog", aunque no tan simplón. El wah wah de Navarro tiene un, obvio, toque Hendrix, ya que éste fue el músico que mejor empleo ese pedal.

 

"Been caught stealing" es la canción más sencillota del disco y la más desenfadada, con su comentario acerca de la afición de Perry a robar en tiendas. Tuvo hasta éxito en su día. Lo único malo que se puede decir acerca de ella es que la remezcla que incluyeron en una cara B de single, es mejor que la toma del disco.

 

 

 
'Then She Did'

 

En "Three days" el sonido se oscurece, mostrando las influencias que grupos ingleses como The Cure, Joy Division o Bauhaus tenían sobre el conjunto angelino. Las guitarras de (parte) de esta canción y de la posterior, tienen un aire muy a lo Cure. También por su carácter épico nos puede recordar a Led Zeppelin. Tras ese inicio atmosférico, empiezan a aparecer guitarras distorsionadas y tras el fragmento de "Shadows of the morning light/ Shadows of the evening light", Stephen Perkins impulsa a la banda con un aire latino muy fluido que permite encarar con holgura un solo impresionante de Navarro. Tras éste, las percusiones de Perkins toman un ritmo más catártico, como en pleno ritual. Preparando el terreno para que Perry suelte su parrafada herética: "Erotic Jesus lays with his Marys/ Bits of puzzle, fitting each other/ All now with wings". A esto le sucede un coitus interruptus musical, un extraño fragmento donde la voz de Perry parece ser un eco que viene de algún lugar lejano. "Oh my Marys!/ Never wonder/ Night is shelther for nudity´s shiver/ All now with wings". Chilla una cuenta atrás y Navarro crea un orgasmo con su guitarra (¿qué es eso que suena detrás, una campana?). ¡Morid, estúpidos cristianos!.

 

"Then she did..." es otra impresionante suite que versa sobre el suicidio de la madre de Perry, cuando él tenía cuatro años. La batería de Perkins suena jazzy al comienzo, la guitarra de Navarro es límpida (aquí suena totalmente a lo Robert Smith de los Cure) y Farrell canta suavemente "Now her paints are dry". La canción incluye un bonito arreglo de violines. "I want to see your pictures/ I spread them across the floor". Una ingeniosa subida de tensión acompaña la voz de Farrell al final de la estrofa, entrando los violines y la guitarra (ahora distorsionada) de Navarro a la par. El ritmo se agiliza. Toda la grandeza de los Zeppelin aparece en ese segmento instrumental que me recuerda, muy vagamente, al de "No quarter" con ese gran piano sonando en la lejanía, ensimismado y autista, y los violines eléctricos (que me recuerdan a las texturas de saxo de los Police de "Synchronicity"). "She was unhappy just as you were/Unhappy, just as you were".

 

En "Of course" Farrel parece tributar a sus orígenes judíos con ese juguetón violín que incorpora. La pieza tiene un aire a klezmer (¡e incluso tablas!). Es una creación muy original, esta extraña pieza festiva, que encaja perfectamente en la imaginería sonora del grupo. Y es que este disco no tiene un solo instante que no sea disfrutable.

 

Para finalizar con el álbum y tristemente con la carrera del grupo, se encuentra su tema más pop: la preciosa "Classic girl". También me recuerda mucho a los Police del "Synchronicity". La guitarra suena similar a la de Andy Summers y la melodía es preciosa. Y qué decir de ese extraño cambio a lo country rock de ciertas partes del estribillo...

   

 

texto: Álex Cerrato.

 

 

 

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