
(Fra./Ale./Ita., 2006)
A unos se les rompe el amor de tanto usarlo y a otros, como les ocurre a los protagonistas de esta adaptación que hace Cherau de la novela "The Return", de Joseph Conrad, se les rompe por mera dejadez. Los dos (casi) únicos personajes que tienen voz y voto en "Gabrielle" viven sumidos en el hastío de una vida de parabienes materiales, de fiestas y recepciones, en la que todo es apariencia y, por ende, todo es puro vacío.
Isabelle Huppert, que es (sobra decirlo) el principal activo de la cinta de Chéreau, encara aquí uno de sus personajes fetiche: mujer distante y fría como un témpano pero que, al mismo tiempo, trata de luchar contra esa frialdad; que busca, tal vez en los brazos de un amante, un movimiento sísmico que sacuda mínimamente su existencia. Y ya se sabe cómo suele salir la Huppert de este tipo de trances: dos orejas, rabo y puerta grande. Pascal Greggory, su partenaire, no desmerece en absoluto, pero cuando "la pianista" se pone a tocar, ella es el sol y el resto minúsculos planetas que giran a su antojo.
Tono exquisitamente literario, soliloquios y pomposos trajes de época para una cinta que, si bien no alcanza las cotas de intensidad emocional de "Su hermano" o "Intimidad", sí que destila la seriedad y el buen pulso habituales en el insobornable director galo. No todos pueden decir lo mismo.
Enrique Campos
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