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_eva al desnudo

_all about eve
joseph l. mankiewicz

estados unidos_1950

 

 

 

El mundo del espectáculo en general y del cine en particular, es quizás un mundo atractivo para el público normal y corriente, y acostumbran a ser los actores y actrices, la parte más visible y destacada, la que suele acaparar casi toda la fama (a eso se le llama "star system"). Por ello, una gran estrella no sólo es capaz de arrastrar una gran cantidad de público a las salas, sino que, muchos espectadores y admiradores, no contentos con lo que ve en pantalla, quiere saber más acerca de la vida privada del actor en cuestión, algo que suele ser alimentado por las revistas sensacionalistas que pugnan por ofrecer al fan cualquier detalle, por pequeño que sea, de la estrella de turno. Pese a contar con una amplia demanda, prácticamente dentro del mundo cine, existen pocas aproximaciones que nos muestren lo que sucede entre bastidores, es posible que haya ciertos reparos por si al mostrar el mecanismo, pierda interés el resultado final. O bien, simplemente sea por corporativismo, para que nadie se sienta aludido. Sea por esto o por cualquier otro motivo, no es sencillo encontrar algún título decente de lo que se llama "cine dentro del cine".

 

Al realizador Joseph L. Mankiewicz no pareció preocuparle nada de esto a la hora de realizar este film, que trata del ascenso de Eva Harrington (Anne Baxter), una joven aspirante a actriz que vive a la sombra de una gran actriz, Margo Chaning (Bette Davis). De todas formas, hay que puntualizar que el film está ambientado en el mundo teatral, un primo hermano del mundo del cine. Mankiewicz estructura ese retrato no de forma objetiva, sino a través de las personas que conocieron y contemplaron su trayectoria hasta el estrellato.

 

Es decir, el director se sirve del relato subjetivo a la hora de hablar de la famosa actriz, algo que no hemos de olvidar en ningún momento puesto que la visión que nos ofrecerán de Eva será sesgada, presentándonos de esta forma un personaje negativo, que bajo la amplia sombra que le proporciona la adulación a Margo Chaning, entonces la gran actriz del momento, va urdiendo paso a paso su camino hacia el estrellato. Un camino lleno de mentiras, falsedades, manipulaciones e hipocresías, que la entonces joven Eva no duda en recorrer sin importarle el precio que tenga que pagar. Mankiewicz fabrica, a través de los testimonios de unos pocos personajes claves, un inteligente retrato del mundo del teatro nada complaciente, en el que predomina la envidia, los celos, la mentira y la hipocresía.

 

 

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Trailer de la película.

 

 

A pocos se les escapa que aunque centrado al teatro, se podría extrapolar perfectamente al mundo del cine, lo que es reforzado por la prácticamente ausencia de las representaciones en todo el film, limitándose en todo momento a mostrar lo que sucede detrás de los escenarios, o a mostrarnos las expresiones de los personajes mientras contemplan tal representación vedada al espectador si no es a través de otra persona (de nuevo la subjetividad presente en todo momento). Es posible que se haya inspirado alguna carrera de algún actor o actriz conocida, o puede que no, lo importante es que lo que nos cuentan los personajes (que es lo que ellos vieron) nos parece totalmente creíble, tan real que aunque no haya pasado en la realidad, podría pasar, y eso es lo importante del film. A ello contribuyen sobretodo dos aspectos: el guión y los intérpretes. Mankiewicz, basa el film en un excelente guión, del que a través de sus cuidados y afilados diálogos en los que de forma elegante, ágil e ingeniosa, se permite destilar y transmitir su fina ironía y sarcasmo personal remozado por un peculiar (y cínico) a la hora de retratar un mundo que claramente considera falso e hipócrita.

 

El personaje clave del film no es ni Eva ni Margo, sino Addison Witt (George Sanders) un cínico crítico teatral cuya mirada es la extensión del director en el film, ya que es el verdadero observador que descubre el juego de Eva. Un observador que no toma partido, asumiendo con su cinismo y sarcasmo que las cosas suceden sin que se pueda hacer nada por impedirlo (que quedará reforzado con la última y genial secuencia en la que da a entender que todo se mueve de forma circular inexorablemente, y Eva acabará sufriendo en sus propias carnes sus propios actos, siendo además perfectamente consciente de ello).

 

Además Mankiewicz nos introduce la idea que el éxito profesional está totalmente reñido con la felicidad. El camino del estrellato, para el director, es un duro camino de renuncia en el que hay que dejar de lado compañeros, amigos, colegas, familia, etc. Una visión un tanto misógina, por cuanto nos está hablando de mujeres, pero seguramente esos pensamientos también pueden ser extrapolables al territorio masculino, puesto que la contraposición entre fama y felicidad va más allá del género masculino o femenino. Por último resaltar, si lo hemos hecho ya las impresionantes interpretaciones, otro de los puntales del film. Además de Bette Davis, Anne Baxter y George Sanders (los tres inmensos), destacar la presencia de excelentes secundarios (como la genial Thelma Ritter, y Celeste Holm), y para el Trivial comentar la fugaz presencia de Marilyn Monroe. El genial reparto y la calidad interpretativa (mérito a partes iguales del director y de los actores), alejados de clichés y estereotipos, nos acaba dando esa sensación de humanidad, de realidad, de estar contemplando una historia real como la vida misma. Y es que Mankiewicz, sin lugar a dudas, sabía de lo que estaba hablando.

 

 

 

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Manuel Navas

 

 

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