Los Tiki Phantoms Regresan de la tumba (BCore, 2006) . Como reza el título del primer disco de este cuarteto barcelonés, vuelven de las profundidades volcánicas para lo que, en realidad, es un debut sobrado de provocación y de revival convencido. Desde el más ceremonial anonimato, recuperan la iconografía surfera de esqueletos y ritos hawaianos. Todo para tocar rock n' roll instrumental con un poco -o un mucho- de teatrillo. No les faltan imaginación ni capacidad novelesca. Se estrenan inventándose su propia historia. ¡Y encima se la creen!
Pregunta.- ¿Con qué intenciones regresan de la tumba?
Respuesta.- Hemos regresado para dominar el mundo, para ofreceros la posibilidad de salvar vuestras almas y uniros a nosotros en una causa noble.
P.- ¿Creen que es posible controlar el mundo con la música?
R.- Nuestra música tiene un trasfondo mágico. Poco a poco te seduce y se apodera de ti. ¡Es magia!
P.- ¿Tanto poder tienen los riffs?
R.- Por supuesto. Es una apuesta arriesgada y parece difícil de creer, pero es así. El surf instrumental dominará el planeta.
P.- El rock n' roll surfero ha sufrido altibajos a lo largo de las últimas décadas.
R.- Se debía a quién lo interpretaba. Nosotros contamos con el apoyo de dios. Eso, quieras que no, ayuda. Marcar un plazo sería precipitado, quizá ocurra en uno o dos años. Con internet va todo más rápido.
P.- ¿Cuál es ese dios que les ampara?
R.- Es el dios Tiki. Paradójicamente, nosotros somos su voz en La Tierra. Él ha decidido crear una banda de surf instrumental para propagar su mensaje de manera sutil. De hecho, si pones el disco al revés, encontrarás los diez mandamientos del dios Tiki.
P.- ¿Cómo está acogiendo el público su campaña?
R.- Bien. Hay ceremonias de iniciación. La música litúrgica la ponemos nosotros. La gente al principio estaba un poco acojonada, pero poco a poco se van acercando por propio interés.
P.- Proceden de Barcelona, pero señalan un origen ancestral: Hawaii
R.- Efectivamente. La cosa se remonta doscientos años atrás, cuando formábamos parte de la corte imperial y descubrimos que teníamos el poder de controlar a la gente mediante nuestra música. Nos dimos cuenta de que era absurdo estar sirviendo al rey cuando nosotros podíamos tener la sartén por el mango. Emprendimos un proceso de reforma, pero él, que era muy hábil, nos tendió una emboscada y nos tiró al volcán. Ahí hemos estado doscientos añitos hasta ahora, gracias a que un incauto explorador nos ha devuelto. Así que seguimos con nuestra sagrada cruzada.
P.- ¿Se conoce la verdadera historia del surf and roll?
R.- El surf es la música folclórica de Hawaii, algo que tiene más de doscientos años de antigüedad. Son las canciones que nuestras madres nos cantaban en las cunas cuando éramos pequeños. Por algún motivo, esto no quedó documentado y algún listo empezó a tocarlas en los sesenta. Es una gran injusticia, pero ya hemos iniciado pleitos para que nos devuelvan nuestros méritos.
P.- Los Tiki Phantoms también usan caretas, como Los Straitjackets, que son un referente mundial en este estilo. ¿Simple coincidencia estética?
R.- Nosotros pudimos tocar con ellos y comprobamos que lo que llevan son máscaras. Lo nuestro es algo más serio. Puede llegar a ser problemático, por ejemplo, cuando vamos a comprar el pan o cuando viajamos en coche. Pero es que somos así: nada de máscaras. Intenta asarte doscientos años a fuego lento, a ver cómo te quedas.
P.- ¿Son ustedes más fantasmas que ellos?
R.- Está claro que sí (risas). Los Straitjackets son una gran banda, con una calidad musical incuestionable. Tocar con ellos fue un auténtico placer, nos dan alguna que otra vuelta. Pero, como decíamos antes, contamos con la ayuda de dios. Ellos no.
P.- Sin embargo, en la parroquia surfera Dick Dale es otra providencia.
R.- También tuvimos la oportunidad de compartir escenario con Dick Dale y, más que un dios, es un salido (risas). El hombre dedicaba bastante tiempo a tirar la caña salvajemente a toda mujer que se encontrara en las primeras filas. Es un hombre muy interesante, muy simpático.
Eduardo Tébar.
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