Sidonie encarnan como pocos en estos tiempos el sonido de la vieja psicodelia. No obstante, les llaman los 'príncipes de la revolución de los colores'. El trío catalán se caracteriza por su exhibicionismo sobre el escenario, un concepto del espectáculo pop que les ha afamado en los últimos años y que ahora rotulan 'Sin remordimientos tour'. Su tercer disco es 'Fascinado', en el que ya cantan en castellano y te puedes emborrachar de melodías, sitares, teclados hipnóticos y estribillos. ¡Gente de Barrett!
Pregunta.- ¿Por qué una gira "sin remordimientos"?
Respuesta.- Es una gracia interna que ha trascendido al título de la gira. Viene a ser una declaración de intenciones. Adoramos, más que la carretera, los escenarios y tocar. En años anteriores regresábamos de las giras algo aturdidos y con remordimientos por las cosas que cada uno se podrá imaginar. En esta ocasión no queremos volver a casa con esos remordimientos, sino pensar que hemos estado trabajando y disfrutando, y controlando los excesos que a veces a uno se le aparecen en la noche.
P.- En la web oficial de Sidonie hay un diario de los viajes, pero me niego a creer que ahí lo cuenten todo...
R.- Contamos las cosas que se pueden contar... Son las cosas que realmente interesan. Lo que tiene ese diario es que se ve la personalidad de cada uno a la hora de escribir sus opiniones. Es lo divertido, porque a veces te limitas a tocar y no te paras a hablar con tus amigos para preguntarles qué sensaciones han tenido. Y la gente que sigue el diario puede acompañarnos y saber que además de esa hora y media de concierto pasan muchas otras cosas que repercuten en el mismo de manera negativa o positiva.
P.- Muchos aseguran que ustedes en directo "desfasan".
R.- Para nosotros el "desfase" es la actitud de intentar divertir a la gente. Es sonreír durante el concierto, pasárnoslo bien y arropar la música con un concepto teatral. Eso es lo que convierte los conciertos de Sidonie en algo distinto.
P.- Y ahora que sobre el escenario no son un trío, ¿cómo les va?
R.- Hemos ganado en matices y hemos enriquecido la banda con la llegada de Didac, un percusionista magnífico recién llegado de Senegal; y Baldo, un intelectual amante del jazz, que nos acompaña en los teclados. Hacen de Sidonie un quinteto todavía más psicodélico.
P.- También se unen a la, cada vez más nutrida, lista de 'indies' que pasan a cantar en castellano. ¿Habremos superado el inglés dentro de poco?
R.- Nunca hemos tenido referentes españoles y hay muchos a los que no nos queremos parecer. Hemos trabajado muchísimo para que, en castellano, nos siguiéramos pareciendo a los Sidonie que cantaban en inglés. El inglés es un idioma que funciona perfectamente con el rock y con el pop. Lo que ocurre es que estábamos huérfanos en lo que a conexión con el público se refiere y es cierto que el castellano te da eso. Consigues ser mucho más personal, que la gente te entienda y cante las canciones. Eso es algo mágico que no habíamos descubierto antes.
P.- Si la música independiente no es comercial, ¿cómo explican que tantos creativos recurran a ella para la banda sonora de los 'spots' publicitarios?
R.- Es que hay mucho nivel. Y la música que en este país vende no tiene mucha calidad. Si eres un creativo de una agencia publicitaria tienes que buscar en el 'underground', por debajo de esa manta comercial que lo cubre todo, para encontrar cosas que realmente valgan la pena. Por suerte, en España hay muchos grupos que están haciendo buenas canciones y que no son tan conocidos. Imagínate un anuncio de un coche o de un refresco con música de Bustamante de fondo. Sería decepcionante para el creativo y para el que lo ve.
P.- ¿Cabe todo en la psicodelia, como en el bolso de Mary Poppins?
R.- Lo bonito de considerarse un grupo psicodélico es que te permite ser lo que quieras. La psicodelia es experimentar continuamente, como el surrealismo permite jugar con metáforas e imágenes, a veces inconexas, y formar cosas con un sentido nuevo. Esa experimentación es lo que hace jugar con las letras, los instrumentos o los arreglos. No tiene fin.
P.- ¿Cómo viven la llegada de la primavera los 'príncipes de la revolución de los colores'?
R.- Es maravillosa: ¡salimos a la calle y en Barcelona sale el sol! No podríamos vivir en un país en el que no se pudiera distinguir la llegada de la primavera. La primavera es buena para el amor, el sexo, la música y la psicodelia, por supuesto.
Eduardo Tébar.
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