El cantautor madrileño Quique González vive el momento más dulce de su carrera. En medio de una larga gira que le lleva por primera vez a Latinoamérica, redime todo su trabajo con 'Ajuste de cuentas' (Dro, 2006) . El álbum y DVD, que incluye sus canciones más representativas y cuatro temas nuevos, está grabado en directo con su banda The Taxi Drivers y la colaboración estelar de artistas como Jorge Drexler, Iván Ferreiro, Enrique Bunbury o Miguel Ríos. Más americano que nunca, entre hoteles y carreteras, habla este currante de la música.
Pregunta.- Todos le preguntan por sus encuentros y desencuentros con la industria discográfica. ¿Echa de menos que alguien le consulte por qué hace canciones?
Respuesta.- Lo veo hasta cierto punto normal. Hago canciones porque para mí es el oficio más bonito del mundo. Es una maravilla terminar una canción, tocarla, salir con la banda y encontrar a gente que la valora. Empecé a hacerlas porque lo necesitaba para expresarme y se convirtió en mi oficio.
P.- Ahora vive en un pueblo tranquilo de Santander, lejos del caos de Madrid. ¿El cambio de hábitat afecta a un músico?
R.- Me equilibra un poco. Madrid es una ciudad con la que tengo una relación de amor-odio porque va muy deprisa y te da tiempo a hacer muy pocas cosas. Me gusta ir para tirarme cuatro días en los que salgo al cine y a conciertos, veo amigos, ensayo y grabo algunas cosas. Después vuelvo a mi hogar en la montaña. Si me faltara alguna de las dos cosas no lo llevaría tan bien.
P.- En 'Ajuste de cuentas' repasa lo hecho hasta ahora. ¿Termina un ciclo?
R.- Supongo que es un cierre de etapa, una parada y fonda. Es una muestra en directo que, a la vez, me da un poco más de tiempo para hacer canciones nuevas. 'Ajuste de cuentas' es un buen resumen y un capítulo más. Me gustaría ir a otro lado ahora, probar otras cosas.
P.- ¿Tal vez volver al rock urgente de los comienzos?
R.- No lo entiendo así. Los estilos están por debajo de las canciones. Si una canción me pide un rock n' roll urgente, lo voy a hacer. Pero si la canción no tiene esa esencia o es más intimista, no me voy a empeñar.
P.- Es paradójico que muchos cantautores se estén encontrando a sí mismos en el seno de una banda. ¿Le ha ocurrido?
R.- Lo que siempre he querido desde el principio es tener una banda. En España hay muchos prejuicios con los términos. Luego sales por Argentina y no lo entienden. El término 'cantautor' siempre ha estado asociado a un rollo panfletario y yo creo que no es eso. No sé qué tiene que ver (Jorge) Drexler con Pedro Guerra, Ismael Serrano o conmigo. Todos hacemos canciones, pero cada uno tiene su universo.
P.- Desde luego, y menuda lluvia de 'slides'. Usted suena triste hasta cuando canta victorias, como John Hiatt o Steve Earle. ¿Está más cerca de ellos?
R.- El poso de tristeza siempre ha estado. Y me siento muy cerca, de hecho, toqué con Steve Earle en su primera visita a España. Es el tío con la presencia más imponente de los que he tenido la suerte de conocer. También he cantado con Jackson Browne, que es otro grande de la canción americana. Gente como ellos, o Bob Dylan, o Tom Petty, han tenido para mí una influencia mucho más clara que Silvio Rodríguez, por ejemplo, del que nunca me he comprado un disco.
P.- Y ellas... Cada vez hay más autoras de rock, ¿la paridad llega a la música?
R.- Lucida Williams es mi favorita, hace canciones increíbles: es la Keith Richards americana. Gillian Welch es una maravilla. Y Regina Spektor está muy bien. Sí, últimamente he comprado más discos de chicas que de solistas masculinos.
P.- El año pasado estuvo de convivencia en Argentina con Xoel (Deluxe), Iván Ferreiro, Pereza y Amaral. ¿Cómo le fue?
R.- Han montado un documental que reproduce lo que hicimos allí ( 'Y todo lo demás también' , título sacado de una letra de Calamaro) y se va a estrenar en el Festival Internacional de Cine de Gijón. Para la ocasión haremos un concierto conjunto. A todos nos aportó mucho en lo personal, porque somos una banda de amigos de verdad, y en lo musical, porque todos influimos en los demás. Les admiro como músicos y como escritores de canciones. Ver directamente cómo trabajan cambia la perspectiva de uno mismo.
P.- Esta gira le hace cruzar el charco por primera vez. ¿Qué impresiones saca por ahora?
R.- Vengo de estar en Argentina y en Chile. Ha sido como empezar de nuevo, pero con lo que ya sé de llevar diez años en esto aquí en España. He tenido que reaprender algunas cosas que no me dio tiempo a aprender cuando empezaba. Comenzar de cero te abre ideas nuevas. Mi intención es ir un par de veces al año y, poco a poco, construir mi carrera allí.
P.- En los últimos meses ha compartido escenario con dos generaciones del rock granadino: Miguel Ríos y José Ignacio Lapido.
R.- Admiro muchísimo a los dos. Miguel Ríos es como un padre para mí y un ejemplo para todos los que hacemos música. Un tipo que, con cuarenta y cinco años de carrera, sigue pensando que es el oficio más bonito del mundo. Tuvimos la suerte de que participara en el disco 'Ajuste de cuentas' y para mí fue un honor. Con respecto a Lapido, es uno de los letristas que más admiro. Yo le he invitado a cantar, él me ha invitado también. Es uno de los mejores escritores de canciones que tenemos en castellano.
P.- Por cierto, ya que estamos con las letras, le cuento que Luís García Montero estrena estos días sus poesías completas. Al margen de 'Aunque tú no lo sepas' , ¿es una de sus influencias literarias?
R.- Me gustaría que lo fuera con respecto a mis canciones. No me considero un poeta, la canción es otro género completamente distinto. Aunque espero que me haya influido leer cosas de García Montero, Kirmen Uribe, Pablo Guerrero o los hermanos Panero. Hemos hablado de la posibilidad de hacer algo entre Miguel Ríos, Pablo Guerrero y yo. Me encantaría.
Eduardo Tébar
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