neil diamond
El legendario Neil Diamond acaba de grabar su segundo disco a las órdenes del ubicuo Rick Rubin. Gracias a las artes del genial productor, Neil parece estar viviendo una segunda juventud, como él mismo se encarga de dejar claro en la entrevista que leeréis a continuación...
¿Qué le ha hecho volver a grabar con Rick Rubin? ¿Es por eso de que nunca hay que cambiar a un equipo ganador?
No tenía elección. El primer disco fue especial, fue algo muy especial para mí. Llegó en un momento en el que tenía que mirar en mi interior y preguntarme si merecía la pena seguir en la posición en la que estaba, y si era la situación idónea, o si tenía que intentar algo más, cuánto tiempo me quedaba para hacerlo. Y lo de trabajar con Rick, conocerle, llegó en el momento en el que yo estaba preparado para dar señales de vida de nuevo, al menos para re-evaluar mi trabajo o cómo iba a ser el futuro. Así que llegó en el momento oportuno. Era el momento oportuno. (Rick) es un tipo estupendo, me gusta mucho, confié en él y lo puse todo en el proyecto... ¡Y funcionó! Por alguna razón funcionó: la colaboración funcionó, los músicos funcionaron, las sesiones de grabación funcionaron... Y ha sido como un nuevo comienzo para mi carrera. Entonces, ¿por qué no intentarlo de nuevo? Esta vez ya conociéndonos el uno al otro, conociendo a los músicos, habiendo desoxidado un poco mis composiciones. Entrar ahí y ponernos manos a la obra sin la necesidad de tener que empezar a conocernos. Y eso es este álbum: fue llegar y besar el santo. Además, el material es el mejor que podía haber extraído de mí, y creo que Rick lo ha llevado todo a buen puerto de una manera maravillosa -Rick y los músicos, y los ingenieros-. Así que soy un hombre feliz. Mis sueños se han hecho realidad y finalmente he grabado el disco de mi vida -mucho después de que mucha gente no contara ya demasiado conmigo ni con mi trabajo-.
¿Fue "Three Chord Opera" un punto de inflexión para usted? ¿Fue ese volver a componer canciones el inicio para el encuentro posterior con Rick Rubin?
Creo que "Three Chord Opera" fue el segundo paso en mi renacimiento como compositor, siendo el primero el disco de "Tennessee Moon" -que grabé en Nashville y en el que co-escribí todo el material-. Y ahí me aventuré yo solo a hacer todo el material. Fue como una evolución lenta para encontrarme a mí mismo otra vez como compositor y como artista.
¿Y cómo ha sido volver a ser el Neil Diamond descarnado, sin toda aquella rimbombancia?
Creo que por fin he llegado a conocerme a mí mismo de nuevo. Tenía que ver quién podía llegar a ser realmente, sin el miedo de mostrarme desnudo delante del público. Tener la confianza de escribir la música tal y como la había concebido. Fue una revelación, y me sorprendí por mi propia confianza. Con el disco "12 songs" y este nuevo sólo he tenido que seguir adelante por ese mismo camino.
Pero, con respecto a esa producción tan desnuda, ¿no le asustaba convertirse en un segundo Johnny Cash? Así es como algunos críticos le llaman ahora...
¿Y cómo? ¿Cómo podría ser un segundo Johnny Cash si él era único? Me gustaría que la gente dijera eso mismo de mí cuando mi carrera haya acabado. Es que nadie... Es que no hay un segundo Johnny Cash. Hay sólo un Johnny Cash, y me gustaría que la gente dijera: "Hay sólo un Neil Diamond".
¿El título del disco, "Home before dark" ("A casa antes de que oscurezca") es una expresión como la de "volver a casa antes de que sea demasiado tarde"? ¿Se está quedando usted sin tiempo?
Algo de eso hay... Escapar del peligro, llegar a casa antes de que sea demasiado tarde. Llegar a tu casa, a su seguridad, a su comodidad; dejar el miedo atrás, perder a los demonios que te han estado persiguiendo. Hay un poco de todo eso en esa canción y en el disco.
Todas las canciones hablan de amor (como siempre ha ocurrido con usted). ¿Sería esa su principal seña de indentidad?
Pues supongo... Quiero decir que es algo que siempre me ha desconcertado y me ha fascinado, ya sabes. Es algo que me ha tenido descolocado toda mi vida. No lo entiendo. Y lo intento: trato de explicarlo, trato de escribir historias acerca del amor, pero aún no he conseguido descifrarlo. Así que de eso tratan mis canciones, de esta cosa tan increíble que envuelve a las relaciones entre un hombre y una mujer que yo nunca he llegado a descifrar. Y con cada canción, con cada disco, trato de resolverlo, pero no lo resuelvo; sólo consigo abrir nuevas puertas y nuevas interrogantes.
Y por supuesto lo hace desde todos los ángulos. Las mujeres pueden ser diosas, o tentaciones, o incluso demonios. ¿Diría que son el último gran misterio del planeta?
Son misteriosas, poderosas, fascinantes... y lo suficientemente extrañas como para llevar una vida entera escribiendo sobre ellas y no haber arañado siquiera la superficie del tema.
Lo que es interesante es que siempre se confunde al artista con sus canciones, lo cual con usted es más que cierto, ¿no?
Bueno, está claro que no puedes esconderte demasiado de las cosas que has creado, y las canciones hablan por si mismas. Hablan de cómo soy y de las cosas en las que creo. Y para mí es difícil ir más allá. Siento como si lo hubiera dicho todo sobre mí en las canciones. Algunas cosas puede que se entiendan, otras puede que no... Pero son lo que soy.
La gente tiene esa idea de usted, como de alguien melancólico o sentimental. ¿Le molesta que se obvie constantemente su lado más "luminoso"?
Mi público conoce esa faceta mía. Me encanta divertirme, me encanta reírme. Y a pesar de todo lo que hay de serio y de intenso en mi vida, la risa es muy importante... Es una de esas cosas que necesito.
¿Qué podemos esperar de su próximo tour? ¿Y por qué hace tanto que no va a países como Alemania?
Es sólo una casualidad que tiene que ver con el negocio, las salas, su disponibilidad, la hoja de ruta... No es algo premeditado. He tenido un público maravilloso en Alemania durante décadas, y me alegra volver por allí. Intentaremos darles lo de siempre: un show maravilloso. Presentarles algo inpirador, algo sorprendente. Algo que no hayan visto antes. Algo que puedan sentir, que sea íntimo y personal pero a la vez espectacular. Y veremos si lo conseguimos. Lo sabremos cuando estemos delante el público.
¿Cómo mezclará el material antiguo y el moderno? Porque obviamente la gente espera que toque los clásicos...
Sí, mezclaremos lo antiguo y lo nuevo. Más aún, lo antiguo será nuevo. Esperemos que sea la mezcla adecuada.
Tiene por delante una gira de seis meses. ¿Es algo que le asusta o que le emociona? ¿Quizá ambas cosas?
Es muy emocionante. Llevo dos años pensando en este momento, porque básicamente he estado aislado en mis composiciones durante todo ese tiempo. Así que siento como si me hubieran quitado los grilletes y que soy libre para hacer lo que quiero hacer, que es cantar. Simple y llanamente: cantar. Y ha llegado la hora. He esperado que llegara y he trabajado para que llegara. He grabado este álbum para tener la oportunidad de volver a cantar... Y el momento ha llegado.
¿No está cansado, a sus 67 años, de ese estilo de vida tan nómada? ¿Tal vez es algo que ya lleva en la sangre?
No me gusta el estilo de vida nómada, no me gusta vivir como los gitanos; pero es parte del precio que tienes que pagar si quieres llevarle tu música y tu presencia al público. No quiero quedarme en un solo sitio. No quiero convertirme en una celebridad de Las Vegas. Iré a donde vive la gente y les llevaré mi música. Y no es fácil, pero merece la pena. Lo merece. Y estoy impaciente, porque es algo sobre lo que he pensado a diario durante los últimos dos o tres años: "¿Cuándo podré escaparme de esta disciplina de trabajo, de sólo componer? ¿cuándo podré salir y expresarme a través de mi música?". Y el momento ha llegado...
Hay unos cuantos imitadores suyos. Podría contratar a unos cuantos Neil Diamond para un Bar Mitzvah o cualquier otra celebración... Y sé que ha tenido que tocar con alguno de ellos. ¿Cómo es eso de verse a uno mismo en el escenario?
Es extraño, la verdad. Y no he visto a muchos en los últimos años, pero me he encontrado a algunos en las últimas semanas. Casualmente llegué a un sitio que tenía un show de imitadores, así que les estuve echando un ojo. Y aprecio mucho el hecho de que toquen mi música; me halaga. Pero me conozco y sé qué aspecto tengo, y cómo sueno, y cómo siento... así que no es como verme a mí mismo. Creo que es divertido, así que Dios les bendiga. Espero que se lo pasen bien haciéndolo; pero yo sólo pienso en mí mismo haciendo de mí mismo, y el resto pues es todo lo que eso conlleva, y está bien. Está bien, pero ahora quiero cantar yo. Ahora ha llegado mi oportunidad.
¿Interpretará alguna vez a ese cantante asesino?
(Risas) ¿Se supone que debo hacerlo? ¿Hemos hablado sobre ello? ¿En serio?
Cuando hablamos de sus cameos en el cine comentó que veía imposible encontrar un guión decente. ¿Sigue siendo así? ¿Todavía le mandan material?
Sí. Pero dejé de buscar hace tiempo. De vez en cuando igual hago algo en una película, por diversión, o por algún amigo. Pero no es eso a lo que me dedico; no es lo mío, no me apasiona y dudo que tenga talento para ello. Me he pasado toda la vida tratando de entenderme a mí mismo, y un actor de verdad se pasa la vida intentando ponerse en la piel de otros, fingiendo ser otros. Es algo muy duro. Yo me he pasado toda mi vida creativa comprendiéndome a mí mismo, estando en mi propia piel y tratando de sentirme a gusto. Son cosas totalmente diferentes, y lo otro no me interesa. Lo he hecho algunas veces, pero... pero prefiero escribir una canción magnífica que doce buenas películas.
Sus canciones han sido versioneadas por cientos de artistas, entre ellos UB40, Urge Overkill, Deep Purple, HIM, The Monkees o, por supuesto, por Johnny Cash, que en sus últimos años grabó "Solitary Man". Para usted, ¿cuál es la versión definitiva de Neil Diamond?
Bueno, para mí la versión definitiva fue "Sweet Carolina", por Frank Sinatra. Hizo una versión con big band. Nunca he escuchado a nadie cantarla mejor -mejorando lo presente-. Claro que él fue el cantante más grande del siglo XX, así que no me sorprende que mi versión favorita, sin discusión, sea ese "Sweet Carolina" cantado por Sinatra.
texto: prensa Sony/BMG
trad.: Paisajes Eléctricos.
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