NACHO VEGAS

"No podría componer completamente

borracho o colocado"

 

 

En el cambio de siglo Nacho Vegas pasó de ser el guitarrista de los experimentales Manta Ray a abanderar la nueva ola de 'cantautores rock'. Sus incondicionales se multiplican con cada publicación, breve o larga, que el asturiano lanza con asidua periodicidad. A la espera de que el 18 de septiembre salga al mercado 'El tiempo de las cerezas', el álbum bicéfalo que ha grabado con Bunbury en El Puerto de Santa María, charlamos con este dibujante de emociones descarnadas. "Hago canciones para, por una vez en la vida, decir la verdad por cojones", asevera Vegas.

 

 

Pregunta.- ¿Cómo ha sido trabajar con Bunbury?

 

Respuesta.- La experiencia de trabajar con Enrique ha sido muy curiosa y, para mí, muy enriquecedora. Me encanta su sabiduría musical, la forma que tiene de visualizar cada canción y de disponer los instrumentos, los arreglos... Hemos juntado una banda para la ocasión con miembros de El Huracán Ambulante, Las Esferas Invisibles y otros músicos. Intentamos que haya un poco de unidad pese a las diferentes personalidades de cada uno.

 

P.- Tras su paso por el 'Freak Show', y ahora con este disco, se está dando a conocer a un público mayor, menos leído que el que le avalaba en su etapa pre-Bunbury. ¿Le gustaría elegir a sus seguidores?

 

R.- Son ellos los que tienen que elegir. La única manera de respetar al público es no darle ningún poder sobre lo que haces. Estoy encantado de que fans de Enrique Bunbury estén acercándose a mi música. Son seguidores muy fieles para la posición que tiene él en el mercado. Es parecido a lo que pasa en la escena independiente con Los Planetas, que tienen a gente que va a comprar todo lo que saquen.

 

 

P.- Oiga, ¿qué es el Movimiento Vegasiano?

 

R.- Para descubrirlo hay que acudir a los conciertos. Allí es donde se celebran las reuniones y el mensaje es lanzado y captado por todos los asistentes.

 

P.- Abundan las imágenes promocionales en las que le vemos sujetando un pitillo. ¿Un acto de sedición?

 

R.- Cada vez fumo más, no sé por qué. Pero la ley me parece bien, aunque es un poco absurdo tener que dar mil vueltas para encontrar tabaco por la noche. Hay algunas salas de conciertos en las que no se puede fumar y es un poco extraño. Me pasó el otro día viendo a Nosoträsh; me tenía que esconder.

 

 

P.- Encontrarnos con numerosas publicaciones de Nacho Vegas en un mismo año es ya una costumbre. ¿Teme que las canciones se vuelvan huidizas?

 

R.- Cuando tienes una semana o un mes en el que no te sale ninguna idea sí que da un poco de pánico. Pero, de repente, siempre surge algo. Fernando Alfaro decía que son como las malas hierbas, que crecen aunque tú no quieras. De momento no tiene pinta de parar.

 

P.- Además, su último Ep, el vinilo 'Esto no es una salida' (Limbo Starr, 2005), dura cuarenta minutos. ¡Más que muchos discos clásicos!

 

R.- La política que llevamos tanto Limbo Starr como yo es la de cuidar bastante los Ep's, reivindicarlos como discos en sí mismos y no como discos que llevan una canción estrella y caras b o deshechos de otros. Para ' Esto no es una salida ' queríamos hacer una edición especial, incluyendo un vinilo y el CD a la vez. Habíamos pensado una edición en vinilo del álbum ( ' Desaparezca aquí ' ), pero hubiera sido algo anecdótico. El hecho de sacar directamente en vinilo este Ep obliga a la gente a comprarlo y también es una manera de reivindicar el formato de todos a los que nos gusta comprar música.

 

 

P.- Discos largos, canciones largas... ¿Alguna vez tiene que recurrir a la tijera?

 

R.- Nunca se sabe cuándo una canción se va a acabar. Hay un momento en el que tiene que terminarse. Siempre las hago más cortas de lo que luego me doy cuenta que son, supongo que porque son tiempos medios. Por eso hacemos conciertos un poco más largos, porque en una hora puedes incluir como mucho diez canciones. Hay que incluir alguna más para cubrir toda la discografía.

 

P.- Alfred Jarry solía escribir sus obras borracho. Hay una extensa tradición de autores opiómanos, ¿cree en ese método de composición?

 

R.- Con un whisky no está mal. Generalmente necesito un estado de lucidez especial para hacer canciones. No podría componer completamente borracho o colocado.

 

P.- El tema central en su última cosecha es la muerte. Después de mirarla desde varios prismas, ¿qué ha aprendido?

 

R.- Cualquier hombre, por naturaleza, le tiene miedo y respeto a la muerte. A medida que uno va haciéndose un poco mayor la perspectiva cambia, porque te estás acercando cada día un poco más. Mirarla con sentido del humor está bien de vez en cuando.

 

P.- Sus censores le achacan una borrachera de tristeza. ¿No será usted un cachondo mental incomprendido?

 

R.- A medida que he ido haciendo discos ha aparecido la tercera persona, lo que da pie a diferentes perspectivas y al sentido del humor más explícito. El humor me gusta tomármelo moderadamente porque hay cosas que no tienen gracia, no se trata de hacer un chiste de todo. No me gusta tanto la comicidad como el humor.

 

P.- Le percibo más resabiado como escritor ahora que hace cinco años.

 

R.- Los primeros discos siempre tienen ese punto de ingenuidad que luego se pierde necesariamente con el tiempo. Se trata de trascender el hecho autobiográfico en las canciones. En mi primer disco utilicé la primera persona de forma confesional. En los siguientes empleé segundas y terceras personas y empecé a escribir más historias.

 

P.- ¿Hay persona y personaje en Nacho Vegas?

 

R.- No me gustaría que existiera un personaje que eclipsara las canciones, porque son formas de mirar las cosas. Alguien puede hacerse una idea vaga de quién está detrás de las canciones. Lo importante son las canciones, y todo lo que rodea al mundillo de la música a veces está bien, porque yo me considero un mitómano del rock. Hoy en día, en mi caso, la cosa puede ser un poco sonrojante. Hay que tomárselo con mucho sentido del humor.

 

 

P.- Pero usted reúne la conflictiva circunstancia de provocar amores y odios desaforados.

 

R.- Eso creo que está bien. Cuanta más gente encuentro a la que le gusta mi música también la encuentro que me detesta de una manera desmedida.

 

P.- Se han dicho maravillas sobre sus adaptaciones al castellano de Townes Van Zandt ('Que te vaya bien, Miss Carrusel') y Leonard Cohen ('Canción del extranjero'). ¿Prepara más?

 

R.- Siempre me ha gustado adaptar canciones. Es un ejercicio para manejar el castellano aprovechando el ritmo interior del la lengua, sin adoptar simplemente los esquemas del inglés. Lo que pasa es que a veces pones mucho de ti en una canción y se termina incluyendo en el repertorio. Ahora estoy con un tema de Guy Clark, que es un cantante americano de la generación de Townes Van Zandt y bastante amigo de él aunque es menos conocido en Europa. Tengo una canción suya adaptada que quiero incluir en mi siguiente disco. También me encantaría hacer alguna versión de Serge Gainsbourg en castellano.

 

P.- Hace una década que empezó tantear el asturiano como vehículo de folk-rock en Diariu, pero ahora con la globalización.

 

R.- Cuando me llamaste esta mañana estábamos ensayando el repertorio del cancionero tradicional asturiano. Lo hago con una banda formada por mi hermano Xabel Vegas, que toca en Manta Ray; Xel Pereda e Iker González, de mi grupo; y gente de otros grupos de Asturias. Intentamos hacer canciones tradicionales asturianas en clave de rock y publicarlas en un disco.

 

P.- Carlos Ann y Bunbury grabaron un disco con poemas de Leopoldo María Panero. ¿Hay algún mito particular al que le gustaría dedicar un trabajo?

 

R.- He hecho algún intento de adaptar algo de Carver, pero su poesía tiene un pulso estrófico muy prosaico que se hace muy difícil. O tal vez no. Sería cuestión de ponerse.

 

 

 

Eduardo Tébar

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