![]()
***
Nacho Vegas se ha granjeado desde que arrancase su carrera en solitario con “Actos inexplicables” tanto ovaciones cerradas como críticas furibundas, probablemente injustas tanto unas como otras. Cantante con una credibilidad fuera de toda duda, lo suficientemente válido como para ser al menos respetado, aún puede dar más de sí y construir una de las carreras más interesantes (y únicas) de la música española. Aprovechando la edición de su último disco, charlamos un rato con el gijonense en una entrevista que por instantes llegaba a parecer una metaentrevista: hablamos sobre cómo se percibe el propio Nacho a sí mismo y cómo siente que los demás le perciben a él, abordando eso que tanto se ha hablado del “personaje atormentado”. También repasamos tanto sus influencias más insospechadas como su relación con la prensa, para terminar con una divagación sobre literatura, y de paso, sobre lo divino y lo humano, en uno de los recorridos por las facetas menos conocidas del artista. Con todos ustedes, la primera parte de nuestra charla con el músico más mainstream del indie (como alguien señaló acertadamente), Nacho Vegas y sus circunstancias.
¿Crees que España es un país injusto con sus artistas? Se te ha tachado en ocasiones de pretencioso o de haberte creado un personaje, mientras poca gente pone en cuestión a Nick Cave, al que desde luego sí se le puede reprochar eso último.
“No todo el mundo opina eso. J de los Planetas por ejemplo no ahí tenemos algunas diferencias. Para él Nick Cave es un pretencioso, para mí no. Creo que no es una cuestión de que en España se crean unas opiniones diferentes. Veo que la gente que se acerca a mis discos y mis canciones valora más o menos lo que yo hago, y no sé…cosas como pretencioso lo había oído menos, pero sí cosas como atormentado y me parecen visiones un poco epidérmicas de la realidad. Cualquiera que se acerca a mis discos sacará otras conclusiones”.
Eso te íbamos a comentar, que uno de los tópicos a la hora de hablar de Nacho Vegas es su solemnidad, su pretenciosidad, pero algunos de tus últimos discos ("Desaparezca Aquí" y "El Tiempo De Las Cerezas") son, de hecho, bastante divertidos. No divertidos como para carcajearse, pero sí para esbozar de vez en cuando una sonrisa. ¿Había peligro de caer en la auto parodia?
“Bueno, digamos que a veces si que hay cosas que me muevo en ese límite, con algunas personajes. La auto parodia, igual que la ironía o el humor, generalmente es un recurso para contar ciertas cosas, distanciándote de ellas para poder mirarlas mejor a la cara. Yo creo que eso existe desde mi primer disco, pero ahí las canciones eran más en primera persona y en un tono, digamos, confesional. El humor estaba, pero implícito. En la medida que he ido sacando discos las canciones iban teniendo un tono menos solemne, pero yo creo que esa solemnidad siempre ha estado desdramatizada de ciertos recursos, y es una cuestión también de acercarte de verdad a las canciones”.
En la ironía, aparte de que se pueda caer en la auto parodia, ¿no te da miedo caer en el ombliguismo? Ya sabes, la ironía es como pintar un graffiti en una pared y reírte y decir mira qué gracioso.
“Hay muchas maneras de utilizar la ironía, y una de ellas puede ser…por ejemplo, yo recuerdo que la generación a la que pertenezco, la de los noventa, fue una generación muy desencantada con las cosas que acorrían a nivel político y social, y se utilizaba la ironía de manera un poco cínica, diría como un paso más…inmoral, para echar balones fuera, para no enfrentarte a las cosas a la cara, para intentar ser tú el protagonista y quedar por encima de todo. Pero yo creo que hay otra forma de utilizar la ironía que es la de utilizarla precisamente para lo contrario, para mirar las cosas más de frente e intentar extraer algo más de su esencia. Yo intento que sea de esta forma, pero bueno, sí que hay un poco lo que dices, sigo viendo cosas de ese humor posmoderno que caracterizó un poco a mi generación y a mí, ahora mismo, desde la perspectiva actual ,me da un poco de rabia”.
Una de tus facetas que llama más la atención es la de arreglista. "Desaparezca Aquí" tiene unos arreglos perfectos, los justos y preciosos, mientras que en "El Tiempo De Las Cerezas" se nota más la mano de Paco Loco. ¿Cómo te planteas normalmente los arreglos de una canción?
“Pues no lo sé, depende de la canción. A veces el arreglo lo tienes en la cabeza más o menos encauzado y luego necesitas simplemente a músicos que lo lleven a la práctica; otras veces cuentas con un arreglista que le das la canción para que él tenga un arreglo con su propia visión; y otras veces el productor, Paco, hace lo que hacían los productores antiguamente, productores tipo Quincey Jones, no lo que se entiende hoy en día productor, alguien que transforme el sonido de la canción”.
Como Phil Spector.
“Sí, como él, que era un arreglista. Para algunas cosas contamos con Raúl de Refree, para arreglos puntuales. Siempre está Paco para alguna cosa. Teníamos también Enrique y yo algún arreglo mínimamente esbozado, y con los músicos que vayan al estudio ya producimos la canción entera. Pero yo creo que el sistema ha sido muy parecido de `Desaparezca Aquí´ y `El Tiempo De Las Cerezas´”.
Hablando de "Desaparezca Aquí", hace poco dijiste que habías cerrado un ciclo creativo con ese disco, sin embargo, las canciones de "El Tiempo De Las Cerezas" son muy cercanas a las de tus últimos trabajos. ¿Era sólo una forma de organizarte o está el antiguo Nacho Vegas dando sus últimos coletazos?
“Decía que cerraba un ciclo no tanto a nivel artístico sino del tiempo, o que simplemente miraba atrás los cinco primeros años que había tocado con un tipo de gente. Cuando hice el primer disco y el segundo, digamos que cuando salían yo tenía un poco esbozado el repertorio del siguiente trabajo, pero con `Desaparezca Aquí´ no sabía muy bien lo próximo que quería hacer, y me encontré de repente con `El Tiempo De Las Cerezas´, un disco que habíamos hablado Enrique y yo, en principio con Carlos Ann también para hacerlo, pero hasta muy avanzado el proceso no sabíamos qué tipo de álbum íbamos a hacer, y nos encontramos con este disco que para mí si es importante, y es el disco de este año, y es un disco tan importante como cualquiera de los míos. Lo veo como transición y que va influir en lo siguiente que haga, y va a hacer de puente entre `Desaparezca Aquí´ y lo que vendrá”.
Carlos Ann no siguió porque quizá sus ideas iban más en una línea de Tecno Pop 80's o el Pop al estilo Duran Duran o así, ¿no?
“Sí, digamos que resumiendo un poco pues puede ser así. Lo que pasa es que él estuvo desde el principio y fue el instigador del proyecto, el que nos pinchó a Enrique y a mí para que lo hiciéramos, y estuvo hasta la mitad de la grabación. Llegamos a grabar canciones suyas, pero justo ahí hubo un momento que nos dimos cuenta que queríamos cosas diferentes. Enrique y yo queríamos hacer un disco de Rock, básicamente orgánico, con una banda tocando en directo, manejando referentes de nombres clásicos del Rock que para nosotros eran muy importantes, y digamos que Carlos quería hacer un trabajo más de estudio, con más presencia de elementos electrónicos, y llegó ese momento que eran dos visiones diferentes y se salió del proyecto. Fue entonces cuando lo reorganizamos todo, un disco doble a dos bandas cuando al principio iba a ser simple y con otra perspectiva”.
Te vimos en el concierto de Bob Dylan de Valladolid, con Bunbury. Se capta en tus letras alguna que otra referencia al de Minnessota, pero imagino que en tu caso, Dylan te habrá influido más en cuanto a una forma de enfrentarse a la música que en detalles musicales concretos, ¿no?
“Bueno, en todo. Recuerdo que el empujón definitivo para hacer discos en solitario, cuando estaba en Manta Ray, y hacía canciones y las maquetaba en mi casa en cuatro pistas pero no estaba seguro con mi voz y con mis letras… el empujón fue escuchar mucho a Dylan, esta cosa de decir un poco yo quiero hacer algo así, este tío lo tiene. Me pasó con varios discos pero, concretamente, con el `Blonde On Blonde´ y luego escuchando a Dylan constantemente a través de todas sus épocas. No creo que tenga una época mala, creo que he ido aprendiendo muchas cosas sobre hacer canciones y creo que hay detalles concretos, cuestiones de estructuras de canciones muy importantes. Él por ejemplo en los setenta hizo un cambio en su escritura, empezó a jugar mucho con las perspectivas, cambiar de persona en una misma canción, en la etapa de `Blood on The Track´, y todo esto, y son cosas que he ido incorporando. Su forma de interpretar también, a mí me gusta y me interesa más Dylan como cantante que como letrista. Sus letras son tan buenas sobre las canciones, no en el papel, y eso de conjugar la composición con todo lo que tiene de poético es para mí un alimento constante. Uno de esos artistas que tiene una carrera tan dilatada, siempre con algo muy grande en cualquiera de sus épocas, nunca dejas de aprender algo”.
Nick Cave decía que su disco preferido de Bob Dylan era "Nashville Skyline", porque era más honesto que sus grandes discos de los 60. ¿Qué es mejor a la larga, ser honesto o hacerlo lo mejor que puedas, aunque sea menos sincero?
“Ser sincero no es que sea importante, es que es una obligación, la primera obligación de cualquiera que se enfrente a la creación. Recuerdo que Stanislavsky decía a los actores hacedlo bien o hacedlo mal pero hacedlo de verdad. Yo creo que en manos de uno mismo no está el hacerlo bien ni el hacerlo mejor, sólo está hacerlo con sinceridad, con honestidad. El hecho de ser mejor y de hacer algo de calidad depende del talento y de cosas que tampoco manejas tú. Lo importante es ser totalmente sincero, de lo que esté en tus manos claro. De todos modos, no sé, la verdad es que me sorprende eso que me dices porque el `Nashville Skyline´ no me parece el mejor ni el más honesto de Dylan. Me gusta mucho pero me gustan más las versiones de ese disco que luego salen en la gira del `Rollin Thunder Review´, porque era un disco que incluso él había reconocido que había cambiado su forma de cantar para huir un poco de todo esto que me imagino le crearía mucha presión en los sesenta, de ser un icono generacional. Me parece un disco que en su forma de interpretar quería hacer un ejercicio de estilo más que algo personal”.
Nick Cave, ya sabes (Risas). Te queríamos preguntar por el Glam. La mayoría de los periodistas te comparan, se supone que por desidia, con Townes Van Zandt o Leonard Cohen, pero hay muchos guiños rockeros en tu música. Hay veces que llegas a recordar al Marc Bolan acústico, o quizá sólo sean imaginaciones nuestras: las palmas, los coros...
“Sí, totalmente eso que decís. A mí Marc Bolan me encanta, soy super fan, de todas las etapas. Primero escuché los discos más acústicos, Tyrannosaurus Rex, y ya en los últimos años me he metido por los discos más épicos de T. Rex, que me parecen buenísimos. Y todas esas cosas de las voces dobladas y las palmas es algo que siempre me ha gustado mucho coger de Bolan, tanto de él como Bowie, aunque soy incluso más fan de Bolan que de Bowie. Ambos tienen esa épica en el Rock, pero una épica bien entendida, un poco hortera pero en el buen sentido. Marc Bolan podía ser muy hortera pero a mí me gustaba mucho, Sabes, no era esta épica aburrida del Rock Sinfónico, sino una épica muy ampulosa pero con canciones en esencia muy básicas, muy del Rock & Roll, muy de los cincuenta. Me ha gustado mucho siempre él”.
Hay bastantes guiños cinéfilos en tus letras, incluso en el diseño de tus discos, como en la portada de "El hombre que casi conoció a Michi Panero", que directamente remite a Saul Bass. ¿Te sirve para ampliar el horizonte del significado de tu música o son simples homenajes? Quizá también haya un poco de la influencia de los Smiths y sus portadas.
“Bueno es un poco todo eso. En concreto el guiño este a Saul Bass era una broma directamente, una copia, y me parece bien. Los demás guiños…no me considero una persona especialmente cinéfila, tengo amigos que sí lo son y que a través de ellos puedo ver bastante cine. Sí que es cierto que muchas veces las imágenes se quedan grabadas en la memoria y se cuelan en las canciones, por eso hay pequeños guiños. De todos modos sí que puede haber alguna relación, aunque me sorprende, y eso que yo no la veo, y nadie la puede ver más que yo, lo de los Smiths…el caso es que siempre me han encantado las portadas de los Smiths, y creo que son un caso muy particular en el mundo del Rock. Incluso cuando Morrisey empezó en solitario no pudo seguir con ese camino que había trazado en los Smiths, de en todas las portadas ir dejando pistas y sacando fotografías de sus mitos que remitían a un universo muy particular que era el de sus referentes culturales. Eso a mí siempre me hubiera gustado, tener un grupo y hacer algo parecido. Pones todas las portadas de los Smiths…en ese momento no se trataba solo de los álbumes, todos los maxis que sacaban, y todas ellas parece que forman un mosaico, un todo. Lo que pasa que bueno, yo al empezar en solitario me apetecía que las portadas de los álbumes remitieran a portadas de Rock clásico, con mi foto en la portada, y en los Eps hacer pequeños guiños, y en las letras también, soltar referentes, incluso en la producción de los discos. Por ejemplo en `El tiempo De Las Cerezas´ lo hicimos, no intentábamos ocultarlas, queríamos que hubiera un pequeño mundo de referentes, que alguien que se metiera viera el puente de donde nos venía a nosotros todo”.
¿Crees que gran parte de tu éxito se debe a que hacía mucho tiempo que en España no aparecía un cantautor tan personal y con tanta solidez? En este país siempre ha habido grandes voces solistas, de Serrat a Kiko Veneno pasando por Bustamante o Morente (por nombrar artistas de campos muy distintos), pero cuesta encontrar a alguno en los últimos diez años.
" Hombre no sé yo, Antonio Luque sí que me parece una personalidad muy por encima de los demás. Pero en los últimos quince años sí que empezó la generación independiente y ha habido un montón de grupos y con los años ha habido una criba. Creo que éramos una escena que aunque pretendíamos reaccionar frente al Rock que había decaído mucho en España en los ochenta, era una escena llena de clichés que no le hicieron un gran favor, que tenía grandes defectos y faltaba mucha personalidad y muchas voces propias. Te diría Antonio Luque que me parece excepcional dentro de esa escena independiente. Esa escena era muy difícil encontrar nombres y voces propias, que tengan algo original que ofrecer”.
Te queríamos comentar ahora qué posicionamiento o qué piensas de las actitudes diferentes que la prensa toma contigo. Algunos sectores del Ruta no les gustas nada y hay odio, el Rockdelux te ensalza…otros te ignoran como Popular 1...
“Pues no sé, generalmente la gente a la que no le interesas mucho te ignora”.
Pero hay gente que te tienen como icono de la generación indie y que, aunque algunas cosas estemos de acuerdo con ellos, te han cogido a ti como cabeza de turco, y son críticas muy airadas…
“Sí, yo me he dado cuenta a medida que va pasando el tiempo, cuanta más gente se acercaba a mí música y venía a mis conciertos y todo eso había también un sector que me detestaba de manera más personal, y sí que me extrañaba. Supongo que es eso de no dejar indiferente a cierta gente, está bien. A mí me sorprende que todavía en entrevistas me hablan de ser el niño mimado de la música, cuando solo es una parte”...
El Rockdelux.
“Sí, básicamente. Yo sé que a gente del Efe Eme no los caigo simpático siquiera. En Popular1 mi primera entrevista con ellos fue por Enrique, sino el Popular1 nunca se interesaría por mí. En el Ruta siempre he pensado que sí, porque siempre leo el Ruta, he hecho entrevistas”…
Sí, recuerdo que te preguntaron tu opinión sobre la revista en el número doscientos.
“Sí, luego Abel me dijo que después de una entrevista mía salían las típicas cartas de ruteros de base que parece que no les caigo simpático y al final veo que hay más revistas que no caigo simpático que al contrario. Yo por ejemplo en esta ronda de promoción con Enrique me he dado cuenta. Por ejemplo Efe Eme y Rolling Stone fueron las dos revistas que pidieron que no estuviera yo, y al final porque insistió Enrique (Bunbury) y porque Víctor Coyote nos la hizo en Rolling Stone y digamos que metió un poco de mano y nos interesaba hacer promoción. Tampoco lo hacían por una animosidad contra mí. pero sentí que me ignoraban, como que hay un disco de Enrique Bunbury con Nacho Vegas y les ofrecen una entrevista y vale, pero este tipo no nos interesa para nada. Y cuando hice una entrevista con Efe Eme que me dieron varias páginas, el titular era bastante negativo como, este tío se lo cree él mismo. Al final no tengo tanta buena prensa como dicen. Tiene un poco que ver con eso que decís que, con el paso de los años, estos defectos que digo que tuvo la generación indie se están poniendo de manifiesto y el tiempo está poniendo las cosas en su sitio. Yo creo que me he sabido salir un poco de todo eso. También os digo que la crítica no me fío ni de los que me ponen muy bien ni los que muy mal, la crítica hay que verla con la perspectiva del tiempo, las cosas que ensalzan al cabo de años pueden caer por su propio peso y al contrario, las cosas que se ignoraban al cabo de un tiempo la propia crítica la recupera, o algún músico. Recuerdo que el otro día estábamos hablando con Ignacio Juliá, de todo esto, de lo que estamos hablando ahora, hablábamos del caso de Calamaro en el Rockdelux, que tuvieron que hacer su mea culpa y decir al final que Calamaro molaba, porque estuvieron un montón de años ignorándole. Yo espero que los discos que son los importantes sean los que hablan por uno mismo y las otras cosas, del personaje y demás…espero que al final quede como agua de borrajas”.
¿Qué opinas de la prensa española?
“Yo leo básicamente dos revistas el Ruta y el Rockdelux. El Rockdelux es la que más leo”.
No te parece un poco pretenciosa, muy que copia el New Musical Express…
“No te creas, no sé si has visto últimamente algún número del NME pero es un horror de revista. Yo creo que se fijan más en el Mojo. El NME antes, cuando era como un periódico y competía con el Melody Maker, sí. Yo la compraba cuando era un poco chavalote y me gustaban cosas muy independientes y ahí salían. Había un quiosco en Gijón donde la traían y yo siempre la compraba, pero hace poco llegó un número a mis manos y era una cosa todo de cotilleos, pelas del de Libertines, y con caricaturas y demás”.
Como si Pete Dotherty fuera Joe Strummer… (Risas)
“Pero a mí me cae bien, tiene un aura un poco de poeta, o algo así, no sé por qué me cae simpático”.
Bueno, a él le gusta Paul Verlaine y Rimbaud…
“Y en las letras tiene una cosa que…un poco como los Smiths, con un toque más de su generación. La verdad es que no he escuchado los discos de él, no tengo ninguno, pero por lo que he oído pienso así. Volviendo al tema de antes el Rockdelux yo creo que les pierde un poco querer crear una corriente de opinión, a veces parece que tienen esa cosa de Santi Carrillo de”…
¿Epatar?
“De epatar no, no creo que les haya guiado mucho el afán ese, pero sí el hacerse más listos que otros”.
Como cuando Santi Carrillo tenía su propia columna.
“Sí pero yo creo que eso tenía también algo de parodia. Aparte Santi Carrillo tiene eso de ir por encima. Ten en cuenta que el Rock del que hablan en Efe Eme es de ciertos artistas que van muy de verdad, de ser un ejemplo de artista de Rock y vivir esa vida y ser un tío duro. A mí en realidad esa actitud tiene mucho de ingenuo, y lo veo como algo tierno, le veo con poca malicia a Loquillo, y por eso veo con otros ojos a Santi Carrillo, de estos que van de duros pero que parece que en realidad quieren vivir la eterna juventud, algo que hace que a cierta gente le caigas antipática. Santi Carrillo es una persona difícil de pillarle el humor un poco. Pero como te decía de la prensa que hay aquí es la que más me gusta. En mi generación aparte de los que hacíamos música había gente que hacía sellos y gente que escribía en fanzines, y muchos fueron a parar en el Rockdelux cuando hubo el cambio generacional, personas como Nándo Cruz, Víctor Leonore”…
Nándo Cruz y Jordi Biancciotto por ejemplo eran antes de Popular1.
“Jordi Bianciotto creía yo que era un poco más mayor…pero vamos, los que te he dicho alguno que tenga más o menos mi edad, yo tengo treinta y un años”.
¿Y el Ruta?
“El Ruta sí que es la primera revista que empecé a leer. El primer número de una revista que cayó en mis manos fue del Ruta, con Stray Cats en portada. Es una revista que ahora mismo me gusta leer de vez en cuando, me cansa un poco los artículos de fondo que no me interesan mucho, y luego las grandes entrevistas o artículos cuando son buenos son muy buenos. Tanto Ignacio Juliá como Jaime Gonzalo son de una generación de periodistas musicales, como Diego Manrique, que haciendo historia del Rock son geniales, incluso entrevistas. Recuerdo una entrevista con John Cale de Juliá que era buenísima, bueno no recuerdo si era Gonzalo…pero vamos, tanto el Ruta como el Rockdelux son las dos revistas que más me gustan”.
*La próxima semana podréis leer la segunda parte de esta larga charla con Nacho.
texto: Ignacio Reyo / Héctor G. Barnés
fotos: Nacho Vegas
*comenta este artículo en nuestro foro
©2008 paisajeseléctricos