maike lüdenbach

"Si todos sonriésemos más,

el mundo sería más agradable"

 

Acaba de cumplir 21 años y tiene dos discos. Nació en Hamburgo, se crió en Barcelona y, siendo una niña, se convirtió en una precoz promesa de las pasarelas. Pero a la alemana Maike Lüdenbach no le interesa lucir su larga melena rubia en el olimpo de las modelos. Sus sueños están más cerca de una banda de rock y una sala de conciertos con el público emocionado. Ahora trae Una hora más de luz (Vicious Records, 2006).  

 

 

Pregunta.- A los 21 puede presumir de haber hecho muchas cosas. ¿No le gusta perder el tiempo?

Respuesta.- Tengo 21 años, con lo cual, que es mi frase favorita del momento, soy Capricornio. Eso ya lo dice todo. Tienes razón, no me gusta nada perder el tiempo.

 

P.- Con sólo 12 años mantuvo su primer contacto con los estudios.

R.- Sí, pero no llegué a grabar un disco sino una canción y concretamente era una maqueta. Por aquel entonces no estaba de moda la revolución mediática-musical infantil, así que no llegó a pasar nada (sonríe).

 

P.- ¿Cómo era su vida de modelo infantil?

R.- Fue una muy buena época, me motivaba porque ganaba un pastón. Con la música gano menos, pero ahí estamos.

 

P.- Sin embargo, viajó a Miami y llegó a tener al alcance de la mano una carrera comercialmente prometedora.

R.- Pero no es lo que me interesa. Yo hago música porque está dentro de mí y no por dinero ni por fama.

 

P.- ¿Sueña mucho?

R.- Últimamente estoy soñando mucho con agua. Con burros debajo del agua. ¿Sabes lo que puede significar esto? Sueño con ser feliz.

 

P.- Entonces, más que comerse el mundo, ¿prefiere paladearlo?

R.- Yo lo paladeo todo. Soy una persona que disfruto mucho. Disfruto de todos los momentos lo máximo que puedo. Sienta mejor que la gula.

 

 

P.- Musicalmente, ¿a quién intenta parecerse?

R.- Ante todo, intentar, no intento nada. O lo hago o lo dejo de hacer.

Si me quiero abrir mi propio camino tengo que ser yo misma. No sirve de nada pretender ser algo que no soy.

 

P.- Abre el disco con un viaje a Bali. ¿Una escapada imaginaria o real?

R.- Totalmente real. Me fui para sacarme de encima mis propios prejuicios, liberarme y explorar mi "yo" interno (risas).

 

P.- El trayecto por el álbum resulta muy cálido. ¿Por aquello de la luz?

R.- Sí. Creo que, si todos sonriésemos más, el mundo sería más agradable. Ya lo decía David Gray en White ladder.

 

P.- Y se ha lanzado al castellano en el segundo trabajo. Otros tardan años en dar el salto.

R.- Amo España. He crecido aquí, la quiero con todo mi corazón. Me ha tratado mejor que cualquier otro sitio. Su pasión y su amor por la vida están en el lenguaje. La cultura literaria que tiene es impresionantemente preciosa.

 

 

Eduardo Tébar.

 

 

 


 

©2007 paisajeseléctricos