La vida de Noni, Alfredo, Alejandro y Julián ha cambiado diametralmente en los últimos dos años. Sin haber cumplido aún los veinticinco, estos jóvenes procedentes de Loja son conocidos en todo el país como Lori Meyers. 'Viaje de estudios' (2004), su álbum de debut, recibió el reconocimiento de la prensa especializada con el Premio Ojo Crítico de Música Moderna y enseguida despertó la atención del público, que vio en ellos el relevo generacional de Los Planetas. Pero la música del grupo afincado en Granada se ha abierto camino por su propia entidad, con canciones que sintetizan el pop de los sesenta y que heredan la vehemencia del rock de los noventa.
El segundo y último disco de Lori Meyers es 'Hostal Pimodán' (2006), producido por Tom Monaham, que ha trabajado con artistas como Devendra Banhart o Pernice Brothers. Con esta publicación la banda ha sido fichada por La Incubadora, subsello de la multinacional Universal. Ahora son capaces de agitar a audiencias de 20.000 personas, como en la reciente edición del Metrorock. Y la masa sigue creciendo.
Noni -cantante, guitarrista y letrista- conversa sobre rock con la misma pasión que un coleccionista más de vinilos. Reconoce a sus ídolos y confiesa su afición al cine, la literatura y el fútbol. El vocalista de Lori Meyers tiene las ideas claras: el éxito no les achica.
Pregunta.- En un par de años hemos pasado de verles en pequeñas salas a observarles como plato fuerte de grandes festivales. ¿Qué tal con la pasión de multitudes?
Respuesta.- Hay mucha diferencia entre las salas y los festivales grandes. Cuando hay tanta gente la experiencia siempre tiene su grado. En el Metrorock salimos como cabeza de cartel y estábamos hiperexcitados. Pillamos a Paul Weller saliendo del servicio para hacernos la foto. Y en directo parecía un disco; yo no hubiera salido a tocar después de Paul Weller...
P.- En directo suenan cada vez mejor y se les ve más seguros. ¿Cómo les está influyendo el rodaje de conciertos?
R.- Se nota de 'Viaje de estudios' a 'Hostal Pimodán'. Cuando hicimos 'Viaje de estudios' empezamos a tocar y al mirar los conciertos que llevábamos vimos que eran más de noventa. Fue al grabar 'Hostal Pimodán' cuando nos dimos cuenta de que el grupo había madurado en el escenario. Ahora casi todos tenemos 23 años y tocar mucho ayuda a coger tablas.
P.- Y con esa pericia que están adquiriendo, ¿piensan ampliar instrumentación?
R.- En 'Hostal Pimodán' se incluyó un Rhodes, lo que ha arrastrado que haya un miembro más en el grupo. Lo mejor de todo esto es que nunca hemos hecho nada que no quisiéramos hacer. Esa canción es la que abre el disco y tiene el concepto de abrirse. No descartamos nada, me encantan los vientos, pero no creo que sea el momento. Creo que hace falta rock en la escena. Hay que hacer cosas con melodía y contundencia, como los Beatles y los Rolling Stones.
P.- Pero en 'Hostal Pimodán' hay mucho de la psicodelia barroca de Brian Wilson o The Left Banke...
R.- The Left Banke cambiaron mi vida musical. Ya era barroco de por sí, nos gusta cargar arreglos, que haya tres voces haciendo melodías diferentes, etc. Pero tenemos otro punto macarrilla, también nos gusta la fuerza. Es una elección difícil; podríamos hacer un disco como Spiritualized ¿y cómo se lo traga la gente?
P.- Nada que ver con su primer álbum, 'Viaje de estudios', mucho más sucio, inmediato y con ese punto ingenuo de ser genial "sin querer".
R.- Era la cosa de los primeros discos. Queremos ser como nuestros ídolos, como Dinosaur Jr. y grupos así. Todos los primeros discos de los buenos grupos suenan mal. Nosotros nos trajimos al productor Mac McCaughan, de Superchunk, porque sabíamos que dominaba ese sonido afilado. Fue una buena experiencia grabarlo en El Refugio Antiaéreo de Los Planetas. La mayoría de los grupos de los sesenta garbaban así: tres días tocando en directo en el estudio. 'Love me do' de los Beatles no suena bien, pero tiene una energía que se hubiese perdido grabando con mucho tiempo. Nosotros ni nos dimos cuenta de la grabación. Alfredo confesó hace poco que recuerda pocas cosas. Eres más consciente cuando te dan el disco con su portada.
P.- Sus últimas canciones, en especial 'La vida de Jacques Rigaut', parecen retomar esa rabia del garaje de 13th Floor Elevators.
R.- He sido camarero del Ruido Rosa mucho tiempo, ahí me culturicé musicalmente y me encaucé por un camino que ahora agradezco mucho (risas). Tenemos muchas influencias, somos fanáticos de los Who, de los Rolling Stones y otros grupos de rock. Pero también está ese lado de The Left Banke, de los Byrds de la primera etapa... Siempre nos sale ese 'riff'. En 'Viaje de estudios' hicimos un guiño un poco más guarrete al garaje de los sesenta en 'De superhéroes', con un ritmo muy a lo The Remains. No queremos ser un grupo de 'revival', pero siempre nos salen esos detalles.
P.- Y, curiosamente, se empezarían a gastar las pagas en discos a principios de los noventa, ¡cuando el rock duro y los pelos largos poblaban estadios!
R.- Venimos de la generación de Nirvana y la MTV. Es una generación de grupos de guitarra, como Dinosaur Jr. o Posies, que utilizan muy bien sus influencias clásicas. Eso es lo que Lori Meyers quiere hacer; no nos lo pasaríamos bien siendo un grupo de 'revival'.
P.- Volviendo a 'Hostal Pimodán', hay toda una estética centrada en la hostería en la que terminó sus días el poeta Charles Baudelaire. ¿Qué les atrae de ese París bohemio?
R.- Es una herencia de músicos de Granada como Jota (Los Planetas) o Antonio Arias (Lagartija Nick). Hay que darle una importancia subjetiva a la música. 'Viaje de estudios' fue una época confusa, al terminar el disco estábamos leyendo a gente como Baudelaire y nos asombramos por la igualdad de la época, por esa autodestrucción. Sabían que estaban en una época equivocada, tenían más inquietudes y cosas que decir, por eso se reunían en el Hotel Pimodán. Nosotros teníamos ese concepto bastante claro, somos unos chavales a los que nos gusta reunirnos, tomar cervezas, hablar de música, de filosofía, de libros, de películas, de fútbol... La idea se asemejaba, pero lo llamamos "hostal" porque hemos pisado muchos más hostales que hoteles.
P.- Las letras cobran una importancia crucial, ¿es necesaria la lírica?
R.- 'Viaje de estudios' habla de cosas adolescentes y me encanta cada uno de sus textos. En 'Hostal Pimodán' el concepto merecía la pena, queríamos tomar en serio las letras porque estamos hablando de literatura. También es natural que con el tiempo nos vayamos expresando mejor. Pero Lori Meyers es un grupo musical, y a veces sacrificamos el texto a favor de la melodía.
P.- Uno de sus personajes más recurrentes es Peter Pan, ¿el anhelo de la eterna juventud?
R.- Peter Pan es el reflejo de esa coña que tenemos en nuestro círculo de amigos, que por mucho que crezcamos siempre vamos a seguir siendo un poco niños. Siempre tengo un detalle para Peter Pan. Lo que no podría es aburrirme.
P.- ¿Será cosa de niños lo de la psicodelia? A Syd Barrett, John Lennon o Steve Winwood les duró poco el karma.
R.- Creo que la psicodelia es formación y experimentación. Lo de los años sesenta fue una combinación de drogas más que otra cosa. Siempre que abres la mente, sueñas y dejas volar la imaginación eres más niño.
P.- Recientemente colaboraron en el tributo a Los Ángeles, para el que los ilustres de la escena granadina crearon la formación "estelar" Los Angelicos. Destaca la presencia de Lori Meyers porque su relación con la banda de Poncho González resulta casi sanguínea.
R.- Cuando los descubríme enamoraron. Prefiero a Los Ángeles que a Los Brincos, aunque cada uno tenga su movida. Los Ángeles eran más completos y me han llegado a decir mucho más que otros. Para mí es algo agradecido tener relación con algunos de ellos. Muchos dicen que somos los que más nos parecemos a Los Ángeles del disco, pero es que elegimos 'No estoy contento', una canción con una letra increíble y que llevábamos mucho tiempo tocando de gira. La teníamos tan bien ensayada que la grabamos en un momento. Al igual que ellos, también tenemos cuatro voces haciendo melodías. Así eran Los Ángeles: grandes voces haciendo melodías y una instrumentación al margen de lo hortera, con todo lo 'underground' de la época.
P.- Se me hizo la boca agua en aquel concierto de homenaje a Los Ángeles en la sala Príncipe, en 2005, con formaciones como Teenagers o Los Granadians. ¿La popularidad de Lori Meyers puede abrir puertas a la atención del legado 'sixtie'?
R.- Me gusta que digas lo de abrir la puerta porque la escena estaba un poco anticuada. Estaban en lo más alto grupos como Chucho, Los Planetas o La Buena Vida, que me encantan pero son como la selección de Francia, con la media de edad un poco alta. Ahora toca el recambio, por ley natural la escena tiene que rejuvenecerse. Tengo fe en grupos como Teenagers o Delorean.
Eduardo Tébar.
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