JOSÉ IGNACIO LAPIDO

"Cada vez que saco un disco me lo planteo como un partisano"

 

 

Es un músico de culto, aunque él reniegue de tal etiqueta. Es poeta, pero de los que perfuman sus versos con fragancias -siempre en frasco pequeño- de rock n' roll. También es guionista televisivo y perspicaz columnista de opinión. José Ignacio Lapido ha rubricado en los últimos veinticuatro años la banda sonora de varias generaciones, rasgo que no impide el denuesto del gremio discográfico. Será por aquella máxima de Kant referente al arte ("es la contemplación desinteresada") por lo que el compositor granadino filosofa en su nuevo disco, 'En otro tiempo, en otro lugar' (Pentatonia Records, 2005), con estatus de autónomo.

 

 

 

 

P.- Ha tardado tres años en sacar un nuevo trabajo, el mismo tiempo que Jaime Urrutia. ¿También le cuesta contar cosas que no haya dicho ya?

 

Sí, me lo ha quitado de la boca. Llevo componiendo canciones y grabando discos desde el año 81, en el que salió un sencillo con un grupo que tenía en aquella época que se llamaba Aldar. Son veinticuatro años metido en la música y cuando has compuesto tantas canciones es difícil no repetirte. Cada vez me cuesta más trabajo porque soy muy crítico con mi propia obra. Intento que lo último que hago no desmerezca lo anterior. Al final son doce canciones las que están en este disco y merecen la pena.

 

P.- ¿Es más fácil hacer canciones por encargo?

 

No sucede a menudo. Las canciones que he hecho para otros artistas han sido peticiones suyas porque eran amigos míos o nuestros gustos musicales eran paralelos. He hecho canciones para gente como M-Clan, Los Hermanos Dalton o Babylon Chat. También se tarda, pero es cuestión de ponerse. Y si hay un plazo, con la navaja al cuello se trabaja más rápido (risas).

 

P.- Ha compuesto, interpretado, producido... ¿Esto es artesanía?

 

En mis anteriores discos en solitario he compaginado las labores de compositor, intérprete y productor. Lo que pasa es que a este disco se ha unido una función nueva que hasta ahora no había hecho, que es la de editor. Los discos anteriores los había publicado en una compañía de Granada, Big Bang, que cerró hace un par de años. Al quedarme sin compañía estuve buscando sin encontrar respuesta, así que decidí liarme la manta a la cabeza y crear mi propio sello, Pentatonia Records.

 

P.- ¡Esto es independencia y lo demás son tonterías!

 

Esto es más que independencia. Es un paso más allá: la utopía de los revolucionarios (risas).

 

P.- ¿Lapido desahuciado por la industria?

 

Eso me pregunto yo (risas). Es comprensible hasta cierto punto si nos fijamos en cómo está la situación del mercado discográfico español, sobre todo para artistas de mis características. El rock no pasa por su mejor momento de aceptación popular, sólo hace falta echar un vistazo a las listas oficiales de ventas. Además han bajado las ventas y buscan productos de rentabilidad inmediata. Yo soy un artista de largo recorrido y no entro en esos parámetros.

 

P.-Dice Fernando Pardo (Sex Museum, Los Coronas...) que en España no gusta el rock, que para arrasar hay que hacer 'rumba pachanguera'...

 

Tiene toda la razón. En los 60 venían a la cola de todo el movimiento 'beat' que había en Inglaterra; grupos como Los Brincos, Los Salvajes, Los Ángeles o Los Bravos tuvieron su momento de gloria. En los 80, con La Movida, también hubo un movimiento importante con muchos grupos de éxito a nivel mayoritario. Ahora hay festivales grandes, pero a la hora de comprar discos la gente se decanta por otras opciones.

 

P.-Julio César, Saturno o 'El pensador' de Rodin aparecen en sus textos. ¿Son buenos protagonistas los mitos?

 

Hay muchos personajes históricos o del mundo del arte que aparecen en las canciones de este disco. Me gusta insuflarles un poco de vida y hacerlos humanos. Los junté en un bar para ver qué pasaba.

 

P.- ¿Tanto le atrae Dylan?

 

Dylan es el maestro de todos los que nos dedicamos a hacer canciones. Dicen los estudiosos del rock que Elvis le dio cuerpo y Dylan le puso cerebro.

 

 

P.- ¿Le han propuesto publicar sus canciones en forma de poemario?

 

Sí, me lo propusieron hace un año. Yo escribo las canciones para ser cantadas con una banda de rock detrás, no para ser leídas. No es lo mismo un poema que un texto de canción, son estructuras diferentes.

 

P.- Abundan los medios tiempos. ¿Ya no está uno para decir las cosas a voces?

 

No me planteo los discos por la rapidez de las canciones. Compongo muchas y al final me quedo con las mejores. La intensidad de una canción no tiene mucho que ver con la velocidad, sino con la emoción con la que se interpreta.

 

P.- ¿Está harto de que le llamen 'músico de culto'?

 

Acepto las etiquetas con resignación cristiana. Las de 'músico de culto' o 'maldito' se han utilizado mucho conmigo y con 091. No es una cosa buscada; mi suerte comercial es la que es. No voy de mártir por la vida intentando gustar sólo a una minoría. Hago canciones que me gusten a mí y a la mayor gente posible. Respecto a la industria, me siento como un guerrillero que hace incursiones eventuales y se retira a sus cuarteles de invierno. Cada vez que saco un disco me lo planteo como un partisano.

 

P.- Se habla mucho de La Movida de Madrid, de la de Vigo o del brote 'mod' de Barcelona. ¿Cómo vivía todo aquello un grupo provinciano?

 

En Granada siempre ha habido una gran cantera de grupos. Cuando yo empecé no había tantos y lo que triunfaba era el rock andaluz de Triana, Guadalquivir o Medina Azahara. Era el 'hippismo' tardío de finales de los 70, cuando en Inglaterra había desaparecido. 091 salimos influenciados por el punk y la 'new wave'; por grupos como Sex Pistols, Ramones, The Clash o The Jam. Era una estética totalmente distinta y nos costó.

 

 

 

Eduardo Tébar (Texto & fotos)

 

 

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