LAGARTIJA NICK

"Intentamos que lo que oiga nuestra

hija sea agradable"

 

 

Antonio AriasHacer una parada en las cumbres de su discografía es obligatorio a la hora de repasar el rock español de los últimos quince años. Lagartija Nick es el bicho más raro. A estas alturas se antoja tan extraño como admirable que la banda siga guerreando con un impresionante estado de forma. Después del inspirado 'Lo imprevisto' (2004), Antonio Arias aprovechó el tiempo colaborando con Rafael Amargo y La Fura dels Baus, ejerciendo de bajista de estudio para Sr. Chinarro, recuperando la memoria histórica en un disco de tributo a Los Ángeles, y lo más importante, estrenándose como padre con la también integrante del grupo Lorena Enjuto. Precisamente su hija Carmen Celeste pone nombre al single que este verano ha salido a la venta sólo en su página web (www.lagartijanick.com). Ahora graban su siguiente disco, que tiene el título (provisional) de 'El shock de Leia', previsto para el final del año. A la espera, charlamos con Antonio Arias, una de las mentes más inquietas y misceláneas de nuestra música.

 

Pregunta.- La paternidad le está sentando bien.

 

Respuesta.- El sueño sigue vivo dentro de cada uno y lo más gratificante de mi vida ha sido el nacimiento de nuestra hija Carmen Celeste, que siempre es motivo de inspiración. Me motiva mucho para indagar en los aspectos interiores de la alegría.

 

P.- Decía Ángel Ganivet que la vida es como un niño que nos distrae con sus juegos inocentes.

 

R.- ¡Sí! Eso es de 'Las ruinas de Granada', un cuento de ciencia ficción alucinante. Me tiré nueve meses detrás de ese libro hasta que lo conseguí y estoy totalmente de acuerdo.

 

P.- Lagartija Nick igual adaptan 'La guerra de los mundos' que le prestan su música al teatro de La Fura dels Baus o cantan al cine de Val del Omar. ¡Eso sí que es de ciencia ficción!

 

R.- Me gusta recuperar un lenguaje sobre la ciencia ficción, algo a lo que ya se acercaba Val del Omar con sus neologismos. Pero en este libro de Ángel Ganivet del que hablamos hay otro lenguaje. Cuando inventaban aparatos los denominaban de otra manera, aunque significaban lo mismo que ahora. Era una ciencia ficción que reflejaba su primera definición, que era 'anticipación'. Muchas de nuestras letras siempre se han visto influenciadas por el collage de desastre del primer disco ('Hipnosis'), en el que también trabajamos a Val del Omar. Si eso lo unimos a la anticipación de la primera ciencia ficción nos acercamos a lo que musicalmente hemos rozado. En el disco 'Lagartija Nick' abordábamos series como 'Espacio 1999'. 'La guerra de los Mundos' de H.G. Wells es de finales del siglo XIX. Y ahora vamos a intentar retroceder un poco más.

 

 

P.- 'Carmen Celeste' supone un giro más pop. ¿Se ha contagiado de su trabajo en el homenaje a Los Ángeles?

 

R.- 'Carmen Celeste' tiene mucho de Los Ángeles en la manera de afrontarla, en la secuencia de acordes. Estudiamos esa manera de componer y de arreglar con unos reyes de la armonía como Popi y Pablo (hijos de Poncho González) de Manía Stereo. En el nuevo disco estamos trabajando como en 'Inercia': con pocos acordes, tonos mayores, las armonías volando por ahí y recogiendo el ambiente colorista de aquellas letras. Cuanto más oigo ese disco más me doy cuenta de lo sencillo que era, por eso la gente nos pide canciones de 'Inercia' en los conciertos.

 

P.- Un crítico escribió que Lagartija Nick empezó como Bauhaus y ha terminado siendo más Love and Rockets.

 

R.- Me encantan Love and Rockets. El último disco que tengo es 'Lift', con mucha secuenciación, y a Bauhaus los vi precisamente este año en directo. Hay un cambio de la frialdad conceptual de Bauhaus a la musicalidad que ralla muchas veces el pop en Love and Rockets. Son grupos que me han influido de esa época, como Psychedelic Furs, sin olvidar lo que ha ocurrido después. Me gustó lo que hicieron The Libertines. O el disco que me he comprado hoy de Judee Sill. Intentamos que lo que oiga nuestra hija sea agradable, cuando ella crezca volverá el punk (risas).

 

P.- ¿Las lagartijas cada vez muerden menos?

 

R.- Nuestra propuesta, en cuanto a vivencias sonoras, en directo es un animal diferente: sale el dragón. Cuando estamos en casa escuchando música muerde menos la lagartija. En directo volvemos a nuestras raíces punk y la gente se pregunta "¿pop?".

 

P.- Y ahora inmunes a las ingratitudes de la industria musical en su propio sello, Lagartija Records. ¿Desean convertirlo en una plataforma para nuevos grupos?

 

R.- Hemos sacado el disco de Laberinto B y el de homenaje a Los Ángeles, que era una necesidad muy potente ahora que han pasado treinta años desde el fallecimiento de dos de sus miembros en un accidente. Además no hay una respuesta de las instituciones para los artistas brutales. Cuando murió Joe Strummer le pusieron su nombre a un tren. Y John Lennon tiene un aeropuerto en Liverpool. Aquí no se llevan esas cosas, pero al ser pequeños cuesta menos movernos entre los gigantes.

 

 

Antonio AriasP.- ¿Qué cuesta más, ser músico o empresario?

R.- Ser empresario es mucho más duro. Cuando estás en una compañía multinacional nunca llegas a comprender por qué no les gusta la música. En todas las compañías en las que he estado no he encontrado ni un sólo miembro que se sepa el título de una canción: odian la música. Siendo músico es tremendo trabajar en un negocio que trata sobre su destrucción. En los primeros contratos con la distribuidora se suele firmar una cláusula sobre cómo se han de quemar los discos. ¡Ya desde el principio están pensando en quemarlos! Sus equipos de trabajo cambian continuamente y se hacen la cama los unos a los otros. Nosotros vamos en el sentido contrario, pero tenemos satisfacciones artísticas.

 

P.- Se cumplen setenta años desde el asesinato de Lorca y diez desde la publicación de 'Omega'. ¿Buenas efemérides para una segunda parte?

 

R.- No estaría mal, por nosotros encantados, a pesar de que luego haya sido incluso plagiado por Sonic Youth cuando actuaron con Enrique Morente. A mí Sonic Youth me gustaban hasta hace unos años, de hecho nos estuvieron viendo cuando tocamos en Brooklyn. Hay propuestas locales que son universales. No sé hasta qué punto le quitaríamos el carácter casero a la grabación. Hace poco me dijo un amigo que los dos únicos discos que se pone en el coche son 'Wish you were here' de Pink Floyd y el 'Omega'. Salvando las diferencias, 'Omega' tiene un toque casero que me da miedo perder. Juntarnos de nuevo con un talento creador como el de Enrique Morente siempre nos pone las pilas, pero ha pasado el tiempo y todos cambiamos. El motor, desde luego, era Lorca; él nos guiaba con sus letras, que tenían su propia música dentro.

 

P.- Pero hace unos meses se especuló con la incorporación de Sonic Youth para una secuela de 'Omega'.

 

R.- No sé si Sonic Youth se vendrán a Granada (risas). En el momento en el que Lorca dejase de ser el motor se convertiría en 'otro disco' centrado en nuestros pequeños egos.

 

Lorena EnjutoP.- En la película documental 'Morente sueña la Alhambra' intervienen figuras como Pat Metheny o Ute Lemper, pero se echó de menos la presencia de Lagartija Nick. ¿Qué pasó?

 

R.- Nosotros no entendemos la manera de trabajar de los directores de cine. Se nos trató muy mal por parte de la productora que estaba haciendo la película. Sabía que los actores tenían que aguantar ahí muchas horas, pero no que hubiera que soportar cosas feas. No nos entendimos con el mundo del cine en ese momento.

 

P.- ¿Qué piensa cuando los miembros de un grupo con la sana aceptación de Lori Meyers citan 'Inercia' y 'Su' entre sus discos de cabecera?

 

R.- Es que son muy chovinistas (risas). Es uno de los primeros grupos en Granada que abiertamente expresa su gusto por las cosas que se hacen en su tierra. Son unos tíos increíbles y dignifican la manera de hacer música de los últimos cuarenta años en Granada.

 

 

 

 

Eduardo Tébar

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