La Costa Brava empezó en 2001 como espacio solaz en el que Sergio Algora (El Niño Gusano) y Fran Fernández (Australian Blonde) hacen lo que más les gusta. Pop en castellano con evocaciones psicodélicas y luminosas. Y una evidente fijación por los 60, que asimilan con la ventaja del tiempo. Los números cantan: cuatro discos en dos años y un estreno, Velocidad de crucero (Mushroom Pillow, 2007), al margen del reciente solitario de Fran, que se hace llamar Nixon. Así de prolíficos, LCB presentarán sus nuevas canciones en Vigo (4 de mayo), La Coruña (5 de mayo), Barcelona (18 de mayo), Murcia (25 de mayo) y Valencia (26 de mayo).
Pregunta.- Hacen bueno este título, ¿van a Velocidad de crucero?
Respuesta.- (Fran) En realidad, el título lo pusieron unos amigos de Algora y no estoy muy seguro de que tenga doble sentido y se estén riendo de nosotros, pero en principio el significado es ése, el grupo se va consolidando y con buen paso.
P.- Con miembros repartidos entre Zaragoza y Gijón, ¿se ven obligados a trabajar como los Beatles del álbum blanco?
R.- Sí, pero con la diferencia de que nos llevamos bien. Bueno, nos hemos acostumbrado a trabajar así, la verdad es que internet facilita mucho las cosas a la hora de componer. Lo malo son los ensayos para preparar los conciertos.
P.- El disco arranca con Algora en plan San Remo.
R.- Yo creo que Algora siempre ha tenido un punto histriónico que estaba esperando salir. Además somos muy fans de toda esa época, y va muy acorde con la filosofía de La Costa Brava , muy Benidorm.
P.- Y con un tema inspirado en Natasha Kampush, la niña austriaca que estuvo secuestrada durante 8 años. ¿Se lo pensaron?
R.- La canción en realidad habla del secuestrador. Nos interesaba meternos en su cabeza. Por lo demás, está escrita desde el más absoluto respeto.
P.- Siguen en su línea de observación televisiva, porque no se cortan un pelo en hablar de El diario de Patricia o la prueba del polígrafo.
R.- Bueno, es que la vida es eso, algo lleno de trivialidades entre las que se insertan momentos más o menos dramáticos o significativos. Escribimos como hablamos, y hablamos de las cosas que nos interesan, en mayor o menor medida, y por eso en las canciones aparecen continuas referencias a lo cotidiano.
P.- Parecen muy avezados en la caza de historias.
R.- Hombre, en un grupo de pop, que es lo que somos, aparte de las letras, son importantes las melodías. Quizás nuestras letras llamen más la atención, pero si las melodías no lo hacen es por falta de capacidad, no porque les demos menor importancia.
P.- Hace años grabaron una versión de Flamin' Lips, pero últimamente suenan más retro. ¿En quién piensan cuando componen y arreglan estas canciones?
R.- Nos gusta el sonido retro, pero no somos un grupo retro. Lo que más nos preocupa es tener un sonido personal e inmediatamente identificable. Nos gustan grupos de todas las épocas, pero de los sesenta y setenta, más.
P.- LCB son de los pocos que confiesan que lo último no es lo mejor que han publicado. ¡Y en plena promoción!
R.- Yo creo que Velocidad de crucero es lo mejor que ha hecho la parte zaragozana, pero por lo que a mí respecta, todavía no he conseguido superar Treinta y tres, Adoro a las pijas de mi ciudad o El cumpleaños de Ronaldo.
P.- Para usted ha sido el salto definitivo a cantautor en castellano.
R.- Sí, y me ha ayudado mucho el apoyo de Sergio Algora. Al principio me daba mucha vergüenza. Ya no me veo escribiendo en inglés.
P.- Más de una vez se quejó de que Australian Blonde pecaron de ingenuos. ¿Han aprendido a trabajar también la parte del discurso?
R.- No sólo el discurso, sino la firme convicción de que un grupo sólo tiene que hacer aquellas cosas en las que realmente se cree, si no al final sale perjudicado.
P.- Dani Garuz se ha marchado para iniciar una prometedora carrera. ¿De qué manera han afectado los cambios en la formación?
R.- No podemos contar con el talento de Eloy y Dani, pero creo que ahora trabajan más. Y soy muy fan de Richi.
P.- Y Sergio Algora está en el mercado literario, ¿cree que depende más de la música o de los libros?
R.- ¡Ja ja! Depende de su bar en Zaragoza, Bar Bacaharach.
Eduardo Tébar.
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