Jorge Salán es, a sus 25 años, un 'guitar hero'. Pero no uno cualquiera. Un buen cacho de la crítica musical y del público le considera el mejor guitarrista 'heavy' de España. En los últimos años, ha colaborado estrechamente con Mägo de Oz y José Andrea. Tras haber estudiado en la prestigiosa Berklee de Boston, su entusiasmo ahora es culminar una carrera en solitario y montar una banda de blues. Tiene nuevo disco bajo el brazo, Chronicles of an evolution, en el que intervienen Danny Vaughn, Bob Daisley, Jeff Scott Soto y Carlos Escobedo.
Pregunta.- ¿Cuándo escuchó la llamada de la guitarra?
Respuesta.- Desde muy pequeño, siempre he escuchado mucha música. Como anécdota, te diré que con 2 años escuchaba el Rock & Ríos - eso me cuentan - . A pesar de que en casa siempre sonaban diferentes estilos, lo que predominaban eran clásicos del rock, como Zeppelin, Queen... Quizá el colofón fue ver la película Cruce de caminos, donde por primera vez escuché a Steve Vai. El resto ha venido por sí solo y ha marcado mi vida.
P.- Pasó por el conservatorio, ¿fue un niño prodigio?
R.- No, la verdad es que, después de ver Cruce de caminos, yo pedía con insistencia en que me llevaran a clases de guitarra y mis padres consideraron que con tan sólo 8 años era mejor iniciarse con la música clásica. Así que yo iba encantado, aunque más a las clases de guitarra que a solfeo. Por eso, yo no lo definiría exactamente como niño prodigio, simplemente me hicieron caso desde pequeño y te puedo asegurar que todo se ha basado en la dedicación y en el trabajo. No tiene más misterio.
P.- ¿Y cómo supo que lo suyo era el rock?
R.- No fue algo que descubriera de repente. Lo que siempre he sabido es que quería ser músico y posiblemente en el rock sea donde mejor pueda expresarme con mi guitarra, aunque estoy abierto a muchos tipos de música y me encantaría tener una banda de blues.
P.- En la adolescencia, formó un grupo en el que tocaba versiones de Aerosmith y Queen. ¿Sus primeras fijaciones fueron 'setenteras'?
R.- Sí, tocábamos versiones de muchos grupos, entre ellos de Queen, y también canciones que yo componía. Queen sigue siendo el grupo con el que más me identifico. Es una de mis grandes referencias, todo lo hacían bien. Pero mis primeras influencias fueron y son más de los ochenta. Creo que en esta década se han hecho los más grandes álbumes de la historia del rock, como por ejemplo el 'álbum negro' de Metallica.
P.- Creo que el primer concierto que presenció fue de Héroes del Silencio. ¿Juan Valdivia también es un héroe para usted?
R.- Sí, es algo que aún recuerdo como una experiencia alucinante. Creo que tenía 9 años. Digamos que en aquel momento lo que me llegó fue la esencia de grupo y las magnificas canciones. Nunca separé a Héroes como tal, ni los vi como músicos por separado. Para mí eran todos extraordinarios y Valdivia le ha dado un toque personal a la guitarra que ha caracterizado el sonido de Héroes. Iré a verles.
P.- ¿Después llegó el embrujo de la práctica 'satrianista'?
R.- No, primero me llegó Gary Moore. Cuando tenía 12 años me pasaba horas y horas sacando de oído sus temas con una guitarra acústica electrificada. Todavía no tenía una eléctrica. Es increíble el 'feeling' que tiene y todo lo que se puede aprender de él. Después Satriani y Vai, y no sé si fue un embrujo. Desde luego, fue un flechazo escuchar esas melodías y esos solos de guitarra.
P.- Estudió en la Berklee de Boston, cuna universitaria para genios en potencia del jazz y del rock, como Pat Metheny. ¿Qué le aportó?
R.- Creo que es lo mejor que me ha pasado. Como experiencia, fue enriquecedora por muchos motivos. En lo musical, me aportó mucho, tanto teórica como técnicamente. Tuve profesores increíbles, como Walter Beasley, saxofonista de R'n'b, y la oportunidad de tocar con alumnos con mucho talento. Algunos de ellos hoy graban mis discos. Fuera del ámbito musical, el hecho de irte solo con 18 años a un país con una lengua y una cultura distintas a la tuya, te abre la mente, aunque también hubo momentos duros, ya que estás muy lejos de tu casa y trabajas muchas horas al día.
P.- Barón Rojo dicen que ahora tienen que tocar el doble para sobrevivir. ¿Tan mal están las cosas para el 'heavy'?
R.- Yo diría que ni siquiera están. La gente ya no compra discos, no valora el leer un libreto y enterarse un poco de qué va la historia que les estás transmitiendo. Por otro lado, en este país, desde los medios públicos, nunca se le ha dado al rock la importancia que tiene y las raíces culturales que ha heredado y que trasmite, los cambios sociales en los que ha estado presente.
P.- Pero Jorge Salán está en unos cuantos discos de otros: Hubi Meisel, Mägo de Oz, Savia, Eden Lost.
R.- Lo hago porque creo que me enriquece como músico. Cada colaboración me aporta algo diferente y me hace madurar en muchos aspectos. Te obliga a meterte en un proyecto pensado por otros, a interpretar un estilo musical, muchas veces, totalmente distinto al tuyo y a dar la talla para que tu aportación sea la que esperaban de ti.
P.- Y en Mägo de Oz, ¿ya es miembro de pleno derecho?
R.- Llevo tres años en Mägo de Oz. Empecé con ellos sustituyendo a Carlitos, en la gira de Gaia I. Ya con Gaia II me incorporé como miembro fijo. Ahora mismo estamos preparando la grabación para el lanzamiento de un nuevo disco. Y es cierto que, aunque mi música no tenga nada que ver con Mägo, me ha servido y me sirve de gran ayuda para coger tablas, para que muchísima gente me conozca y para conocer medio mundo.
Eduardo Tébar.
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