Nadie negará que es la voz del mejor power-pop americano de las dos últimas décadas. Jon Auer, que ha militado en The Posies y en los veteranos Big Star, publica por primera vez un trabajo en solitario. Songs from the year of our demise (Discmedi, 2006) saca a la luz truculentas confesiones de este maestro de la armonía refinada. "Juntos tú y yo/ podríamos vernos morir el uno al otro/ y ser felices, verdaderamente felices", expresa en estos versos. Pero no se depriman, que Mr. Auer está muy dicharachero, como comprobarán en esta charla.
Pregunta.- Hace un año visitaba Granada en pleno renacimiento de los Posies. ¿Por qué un disco en solitario a estas alturas?
Respuesta.- Componer Songs from the year of our demise era para mí un empeño, una obsesión, algo que necesitaba vivir en cuerpo y alma más que el aire o el agua. Me costó mucho completarlo, debía tomarme el tiempo necesario para evolucionar emocionalmente y finalizar una etapa de mi vida. No quiero sonar demasiado pretencioso, pero se puede decir que una parte de mí murió, y volví a nacer cuando terminé el disco. Lo digo en sentido positivo.
P.- Hay quince canciones, ¿tenía mucho que purgar?
R.- La aflicción es algo bueno en la vida. Es bueno sentir dolor en ocasiones porque te hace valorar la emoción de vivir aún más. También es importante no aferrarse a viejas heridas para siempre. He sufrido a lo largo de mi existencia, pero no dejo que eso me impida seguir viviendo. Es mi filosofía.
P.- Relata un divorcio, la incomunicación con un hijo o el alcoholismo, aunque se ve algo de luz después de todo.
R.- Sí, tienes razón, la luz brilla al final. Me alegro de que percibas eso escuchando mi disco porque creo que es un álbum cargado de esperanza. Hay algunas canciones e historias sobre tiempos difíciles pero finalmente tratan de sobrevivir al dolor. Normalmente, supervivencia es sinónimo de esperanza, que quizá sea la luz que brilla.
P.- Es más, si se pintara los labios le confundiría Robert Smith. ¡Otro psicoanalista de la melancolía!
R.- ¡Eso es genial! En realidad, soy un tremendo fan de la música gótica, así que tu opinión tiene sentido para mí. Cuando era joven y aún estaba en el colegio incluso iba como un gótico: de negro, lápiz de ojos, barra de labios, ¡todo! De hecho, aún voy de negro en la mayoría de ocasiones.
P.- Entonces, ¿recomienda la escucha nocturna de su álbum?
R.- Creo que el momento más oportuno es a las dos y media de la madrugada, con una botella de buen vino. O justo antes del amanecer.
P.- Tiempo atrás tocó canciones de otros, como Hüsker Dü o Guided By Voices. ¿Ahora se versiona a sí mismo?
R.- Claro, ¿por qué no? ¡Me 'autoversiono' cada vez que actúo!
P.- ¿Piensa en el futuro?, ¿en los Posies?
R.- Siempre estoy pensando en el futuro y a veces los Posies están implicados en él. Nos llevamos bastante bien, pero es sano para el grupo descansar los unos de los otros. ¡Al menos así es como yo lo veo! Después de nuestro último trabajo, Every kind of light , es difícil decir qué haremos a continuación. Parece razonable sugerir que sigamos trabajando juntos. Tanto tú como yo tendremos que esperar y ver qué sucede.
P.- Posies, Big Star. ¿Bandas demasiado desgastadas para un músico con nuevas ideas?
R.- Sinceramente, a veces creo que lo están. El dilema no es trabajar con los grupos. Lo es el hecho de que, ahora que los Posies y Big Star tienen una larga trayectoria como bandas y grabaciones de artistas, parece que hay expectativas sobre cómo deberíamos y no deberíamos sonar. Esto llega a ser frustrante, especialmente cuando quieres probar algo nuevo y nadie parece reconocerte, porque sólo mirando el nombre del grupo creen que ya saben cómo va a sonar.
P.- Usted estuvo en nómina de los sellos Subpop y Geffen. Vivió en la cima de la última gran explosión del rock americano. ¿Cree que los noventa murieron definitivamente?
R.- ¡Estamos en 2006! Los noventa fueron geniales, pero se han quedado atrás. Su música sigue aún viva pese a todo. Quizá no sea tan popular como lo fue entonces, pero es lo que ocurre con cada era musical. Puede que dentro de unos años sea redescubierta y apreciada por una nueva generación.
P.- Como músico estadounidense, ¿siente la obligación de ser políticamente correcto?
R.- No, no lo creo. ¡Ninguno de mis amigos lo es!
P.- Habla muy bien de España. Aquí suele terminar los conciertos brindando con champán.
R.- Es sólo que los españoles y amantes de la música han sido siempre muy grandes y cariñosos conmigo. Quiero decir, en serio, que siempre me han apoyado a mí y a las bandas en las que he tocado desde 1993. ¡Y nunca han dejado de hacerlo! Esto es lo que me gusta, así como las ciudades y el vino. ¡Por no mencionar a sus bellísimas mujeres! Es uno de mis lugares favoritos del mundo.
P.- Está metido en una gira muy intensa, de un país a otro. ¿Le queda tiempo libre?, ¿qué hace para divertirse?
R.- No tengo mucho tiempo para mí, y cuando lo tengo, normalmente, lo empleo en estar tranquilo. Me muevo, canto y hablo tanto que es agradable relajarse y disfrutar del silencio, como a unos de mis góticos favoritos, Depeche Mode, les gusta decir.
Eduardo Tébar.
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