_entrevista
_jess franco (1ª parte)
_Jesús Franco, nombre que cambió en mil ocasiones porque no veía gancho en juntar la Biblia con un apellido ultrafascista, es un personaje único en el cinemundial. A sus setenta y muchos, vive un momento dulce. Reivindicado por Quentin Tarantino y agasajado allá por donde va, su cine casposo (palabra de la queabusa con gusto) es homenajeado por la Filmoteca Francesa, aparte de gente tan importante en la industria cinematográfica como Roger Corman. Él mismo se reconoce un mal director, pero si hay un cineasta español conocido y reconocido fuera de nuestras fronteras, ese es, sin ninguna duda, Jess Franco, el Tío Jess para los amigos. Sirva como intro una de sus frases preferidas, tan ambigua como esclarecedora; “El cine es cuestión de amor”.
Cuñado del filósofo Julián Marías, Franco pasó sus primeros años compaginando sus estudios de derecho con los de piano. Recorrió el Madrid oscuro de postguerra ejerciendo de músico mercenario, mientras escribía novelas policiacas. Buscó libertad en su autoexilio a París, donde estudió técnicas de dirección, y se convirtió en un asiduo de la filmoteca parisina.
A su regreso a España, empieza a trabajar en el cine, primero como compositor, y más tarde como guionista. Debuta en la dirección en 1959 para posteriormente conocer a Orson Welles, con el que trabajó en ‘Campanadas a Medianoche’ y en sus inacabados proyectos de ‘La isla del tesoro’ y ‘Don Quijote’. Con Welles compartió el gran honor de ser nombrado persona non-grata por el Vaticano. Vidor y Nicholas Ray también adornaron su vida. En 1960 es actor en la mítica ‘El extraño viaje’, dirigida por su gran amigo Fernando Fernán Gómez, un papel que justifica, por sí solo, un hueco en la historia del cine.
Estos son sólo unos pequeños datos sobre un hombre capaz de colocar ‘Gritos en la noche’, durante varias semanas, en el número uno de los charts americanos por delante de títulos que da miedo mencionar. El productor de la aclamada ‘Biba la banda’. El director, compositor, guionista, escritor, queha cultivado a lo largo de los años una filmografía imposible, que ni el mismo defiende. Cine documental, negro, aventuras, comedia, psicodelia, erotismo, terror, fantástico…e incluso porno insolente. Casi todos los géneros pasados por una peculiar batidora que resume a la perfección la frase de un famoso crítico norteamericano; “no te puede gustar una película de Jess Franco hasta que hayas visto todas”.
Se puede detestar el cine de Jess, hasta se entiende que sea un cine maldito y vilipendiado, pero es un pecado negar el carisma, la pasión por el séptimo arte, la honestidad y el tremendo talento de esta auténtica leyenda viviente que humildemente abrió las puertas de su casa malagueña para conversar con nosotros.
¿En qué año nació?, porque los datos que hay sobre su fecha de nacimiento son un auténtico caos, ¿1930 ó 1935?
R- Pues ni en el treinta ni en el treinta y cinco, sino en el treinta y seis.
Me llamo John Ford y hago westerns, ¿cómo se presentaría usted?
R- Me gusta mucho John Ford. Me llamo John Ford y hago westerns es una frase cojonuda. Me llamo Jesús Franco y hago películas.
Esta entrevista estaba pensada antes de que se supiera que le iban a conceder el Goya. Como decía su amigo Fernando Fernán Gómez, los premios, la mayoría de las veces, están salpicados de mierda. Hitchcock no ganó nunca un Oscar, y este año una secundaria de Allen lo ha ganado de forma surrealista, porque mira que hay pelis de Allen con secundarios que están geniales…
R- La película no la he visto. No la quiero ver hasta que pase un tiempo, porque desde el principio me dio mal fario. Woody Allen, en general, me gusta, me divierte mucho, pero Penélope Cruz no tiene para mi ningún tipo de encanto, no me parece ni guapa.
¿En algún momento de lucidez ha pensado que merece realmente el premio?
R- Yo no he pensado en eso, yo no pienso en los premios.
Pero a nadie le amarga un dulce.
R- Hombre, claro. Me regalan una calcomanía, pues mira, es bonita.
¿Había alguna doble intención en su dedicatoria a la Filmoteca Francesa?
R- Ninguna. No creo que ofendiera a nadie, no había ningún doble mensaje. Sólo soy un tipo normal y corriente que está aquí ahora, sentado contigo. Hago películas y nada más, no pienso en esa mitificación que se ha hecho del director de cine. Me parece una ridiculez. Un director de películas es como… ¿sabes con quién me comparo yo? creyéndome algo peor, con Manuel Vázquez, el dibujante de cómics.
Llegó a rodar doce películas en un mismo año. ¿Lleva la cuenta de todas las pelis que ha rodado?
R- Pues sí, la tengo. El año pasado, la Sociedad de Autores decidió publicar todo lo que yo había filmado, y entonces sé muy bien cuantas he hecho, voy por 208.
Sólo hay un director hindú que le supera…
R- No lo sé, no hablo muy bien hindú.
¿Cuántos idiomas habla?
R- Cinco lenguas. Tras muchos años viviendo lejos de España, sería retrasado mental si no hablara, por ejemplo, francés. Estuve veinticinco años allí.
En la entrega de los Goya mencionó a Juan Antonio Bardem de una forma emocionada, una de las grandes filmografías del cine español. Junto a sus títulos más clásicos, me llama mucho la atención ‘Nunca pasa nada’, una de las grandes películas del cine español…
R- Por supuesto. Bardem era un director formidable. Su problema era que le torpedearon mucho, le jodieron la vida sin dejarle hacer las cosas como él quería, pero era la primera cabeza pensante e inteligente del cine español. Para mí, lo máximo del cine español se concreta en Berlanga y Bardem, añadiendo a Fernando FernánGómez, no sólo como actor, que es como le conocéis más que nada la gente, sino como director, escritor, como gran personaje. A Buñuel no le considero un cineasta español, el país no lo merece.
Me gustaría saber su opinión de otros directores nacionales que me parecen destacables, como por ejemplo Edgar Neville.
R- Le conocí personalmente. ‘La torre de los siete jorobados’, ‘Duende y misterio del flamenco’...Grandes películas. Me gusta mucho ‘El último caballo’, una peli que trata la historia del último caballo de alquiler de Madrid. Hay otrapreciosa, ‘El crimen de la calle Bordadores’, de la que ha salido todo el cine español costumbrista,el mundo de los almodóvares y demás. Edgar era un tío muy inteligente, con un sentido del humor extraordinario. Una figura para no olvidar. Al igual que Miguel Mihura, que como dramaturgo, entre comillas, es un talento fuera de serie. Los jóvenes debéis descubrir a estos autores,y perdona que hable en general, pero son lo mejor de una generación entera que no se enteró de nada, porque no la dejaban enterarse. E incluso hoy, por inercia, siguen sin enterarse.
¿Cree que la gente joven se preocupa por investigar el pasado?
R- Un tema difícil. Yo escribo en Cinemanía. Lo último que he publicado es sobre una película española formidable que no conoce casi nadie, ‘Cuerda de presos’, de Pedro Lazaga. ¡Joder! es una obra maestra del cine.
En esa época tan difícil que vivió en España, la mayoría del cine, era un cine de régimen. Otro nombre que me parece interesante es el de José Antonio Nieves Conde, con ‘Surcos’, una peli en la que creo, se burló muy bien a la censura.
R- Era un cine que hacía que la gente con verdadero talento renunciara transitoriamente a sus ideas, o que se exiliara. Con Nieves Conde casi llegué a las manos en la asociación sindical de directores de cine español. Era un vendido, un fascista del copón, aunque más inteligente que el promedio general, y hacía un cine de manera menos cutre. En concreto, esa película que mencionas, fíjate que mensajillo. Compáralo con el director de ‘El cochecito’. Fui bastante amigo de Marco Ferreri, y él se cachondeaba de la importancia, de la transcendencia que se daban todos los de la nueva escuela de cine español. Yo vivía muy cerca de su casa, y de vez en cuando subía a su oficina, porque sabía que se aburría como un lobo. Un día estábamos allí, y en el despacho central había una reunión de esos nuevos creadores del cine español. Estaba él preparando una peli,y cuando entré me preguntó qué les pasaba, el porqué eran tan serios. “¿Son tan importantes como para que estén tan serios?” fue su frase. Yo le decía que cada cual era libre de sentirse como quisiera, y de repente se abrió la puerta de un despacho y empezaron a salir Saura, Garci, digamos los no disidentes. Y Marco les dijo; “a medida que vayan saliendo, por favor, dejen ustedes el mensaje en esta silla”… porque de verdad parecían portadores de un mensaje divino, y eran portadores de la nada. Me encantaba Marco. Su colaboración con Rafael Azcona, es esencial en el desarrollo del cine español.
‘Qué grande es el cine’ es un programa que algunos guardamos con grato recuerdo, nos descubrió el cine, y muchas películas capitales… Pero fue irritante el día que proyectaron ‘El Quijote’ de Welles, tratando su aportación con muy poco respeto…
R- No recuerdo aquella proyección, pero bueno, allí estaba por ejemplo mi sobrino, Miguel Marías, el rey de la pedantería.
Siguiendo con el repaso de directores nacionales, un nombre mítico, Iván Zulueta.
R- Sí, me gusta ‘Arrebato’... pero ¿Por qué no ha hecho más películas? ¿Qué le ha pasado?
Creo que pensará lo mismo del siguiente nombre, Víctor Erice...
R- Más de lo mismo. Soy muy amigo suyo, y le aprecio mucho. Siempre le digo: ¡haz otra cabrón! y él me responde: “es que tengo que pensarla más”. Cada cual tiene derecho a pensar una película treinta años o cinco minutos, pero en el caso de Erice creo que se pasa, porque es un tío que tiene capacidad y talento, y un mundo muy personal, aunque ya no debe poseerlo, porque como no lo exhibe…
Otro cineasta que me parece muy reivindicable es Manolo Summers, con dos documentales, ‘Juguetes rotos’ y ‘Urtain , el rey de la selva’ que son trabajos excepcionales. Hoy en día, te pones a buscar información sobre él en Internet y es extraño, porque apenas hay nada.
R- Yo conocí mucho a Manolo. Hay algunos a los que han borrado del mapa. Manolo Summers tenía el problema, un problema a niveles estúpidos, de que la gente decía que era un facha, y como era un facha ya no era apreciable. Yo no creo que fuera un facha, e incluso si lo fuera, si él es un facha o se la meneaba, o se subía por las paredes, me daba igual, me interesaba la obra. Era un tío muy interesante, me encanta ‘La niña de luto’. Y es cierto, parece que hay cineastas a los que el paso del tiempo borra de la memoria colectiva.
Hablando de un movimiento no muy conocido, en el rodaje de ‘El conde Drácula’ en Barcelona, Pedro Portabella aprovechó sus decorados y el resto para rodar una peli. Es uno de los nombres importantes de la Escuela de Barcelona. ¿Tuvo contacto con este movimiento, aparte de su amistad con Portabella?
R- Pedro Portabella me parece uno de los mejores directores que ha tenido España. Es un cine poco conocido porque no es comercial en primer grado, pero ni falta que le hace. Le saqué de España un par de veces, en momentos en los que le persiguió la policía. Como yo rodaba pelis en Barna, pero coproducidas en Francia, en ese despiste de la frontera alllegar con diez pasaportes, pude ayudarle en algunas ocasiones. Pedro fue el productor de ‘Viridiana’, y también fue perseguido por eso.
La máxima expresión de ese movimiento me parece “El encargo del cazador”,de Joaquín Jordá…
R- No la he visto, pero la mujer del protagonista, Jacinto Esteva, fue ayudante mía en siete u ocho películas. A Jacinto le conocí mucho, era menos brillante, el “típico” burgués que abarcaba mucho ámbitos. En cambio, Portabella era sincero, directo y auténtico.
Su sobrino, Ricardo Franco, fue el encargado de dirigir la secuela de uno de los grandes títulos de nuestro cine, ‘El desencanto’, de su amigo Jaime Chávarri, ¿le gusta?, aunque sea un cine, digamos, de calado profundo.
R- Bien, a mí no me importa que sea un cine de calado profundo, lo que me importa es la pedantería, el engreimiento y el querer dar lecciones. Por ejemplo, las pelis de mi sobrino; creo que hizo un par de pelis que estaban bien, y a él le gustaba el cine de mensaje y todo esto. No creo que el mensaje sea un impedimento esencial, lo que pasa es que nodebe ser sólo eso. En principio, la palabra mensaje me la suda. Voy a darle un mensaje a la sociedad…arghhh ¡Tú haz una película como si fueras Buster Keaton y ya se pondrá todo el mundo de rodillas! Y,sí, me gusta ‘El desencanto’.
Quiero que aparezca el nombre de Frank Capra en esta entrevista. El primer director en poner su nombre delante del título. Hay otros muchos nombres que aparecen tras los títulos y que no gozan del reconocimiento popular. Pablo García del Amo, Teo Escamilla, Rafael Azcona…
R- De Rafael ya te he dicho que me parece una figura capital. Pablo era un gran currante, ¿quieres que añada nombres que lo merezcan?
Claro, luego hablaremos de personajes desastrosos…
R- Los desastres son muchos más fáciles. Teo Escamilla, un buen operador, pero no nos engañemos, ese mito que hay de que los directores de fotografía españoles son la hostia, no es cierto. Yo he tenido el placer de trabajar, durante unos días, con un par de operadores de la leche puta de verdad.Uno de ellos era el operador de Jean Luc Godard, y eso es entender la fotografía al servicio de una película. No aquello que le hacía Gabriel Figueroa a Luis Buñuel, siempre preocupado por las gilipolleces y por las nubes. Gabriel Figueroa era un operador con Oscars y muchos premios, hacía sobretodo unos exteriores… ¡con unas nubes, unos filtros, unos reflejos oscuros! Vamos, un camelo, y sin embargo, a Buñuel le interesaba porque estaba en México y quería seguir allí, por eso trabajaba con él. Cuando hicieron ‘Los olvidados’ no le dejó sacar ni una nube. Figueroa tenía siempre la cámara preparada con las luces contrastadas, y filtros por todos lados y Buñuel sufría mucho, y se pasaba el día diciéndole, “déjate de tonterías”. El último día de rodaje, en unD.F. muy pobre, dijo Buñuel; “Gabriel, tu plano”. Había colocado la cámara muy bajita con todos los cielos, para que se regocijara con esta visión. Cuento esto, sobretodo, porque los operadores que tienen fama de contrastes y esas cosas, me dan risa. Creo que la fotografía en el cine debe ser algo diferente, y que a mí quien me gusta es, por ejemplo, Vilmos Zsigmond , el operador de Robert Altman en ‘The Long Goodbye’, o la maravilla que hizo en ‘Encuentros en la tercera fase’. Eso es un operador de cine, de decir; ¡hostias qué talento! Por cierto, ¿has visto ‘The Long Goodbye’?
No.
R- ¿Por qué no? ¡Hombre, anótatelo! Que eso es mucho más importante que cualquier cosa que tengas que hacer en los próximos días. ‘The Long Goodbye’ de Robert Altman es una obra maestra del cine. Está basada en una novela de Raymond Chandler. Un reparto raro pero con actores maravillosos, el personaje famoso de Raymond Chandler, el clásico detective chulo putas, Marlowe, lo hace Elliott Gould, y aunque no le va para nada ese papel, lo recrea estupendamente. Esta peli me sacó a mí del marasmo, y tengo que hablar de ella. Estaba muy hundido porque había pasado un tiempo en que veía tendencias casposas en el cine, unas pelis aburridas y tristes, sin brillo ni gracejo, y de repente, en Lisboa, me encontré con ésta, sin doblar. La vi dos veces seguidas. ¡Tienes que ver ‘The Long Goodbye’! Es una preciosidad. Fue la primera película que hizo John Williams como músico. En la pelis de Altman siempre hay buenos puntos de apoyo externos, y en ésta hay una anécdota de esas secretas. Hay unasecuencia en la que Elliott Gould entra en un bar, pide un whisky y se encuentra con un músico sentado al piano, hablando sobre el Jazz, diciendo que el Jazz está en decadencia, y haciendo apología de seguir tocando mientras el cuerpo aguante. La escena me encanta y además ese pianista era John Williams, en su primera película, un prodigio. Él representa el concepto moderno de la música en el cine, contaday estructurada de otra manera. John Williams, a pesar del éxito que ha tenido, sigue siendo un compositor tremendo. No diría el mejor de todos los tiempos, pero uno de los mejores, junto con Miklós Rózsa, que fue un húngaro escapado a Hollywood, como Lugosi. Este húngaro hizo ‘Spellbound’ y ‘Forajidos’ de Robert Sheridan, una música extraordinaria. Es mi compositor favorito.
Aprovecho para felicitarle por su música, me parece realmente buena…
R- ¿Cuál?
La suya, la que compone, la forma en que la usa en sus películas.
R- A mí no me gusta, me pasa igual que con mis películas; hay algunas que odio menos que otras, pero no me gustan.
¿Las suele ver con el paso del tiempo?
R- Algunas sí, sobre todo por curiosidad, para ver cómo estarán ahora. El otro día vi una que había hecho en Alemania, que se llama ‘Mujeres sin perdón’, una historia de algo parecido a un sanatorio con mujeres traumatizadas. No la veía desde hace mil años, me parecía una mierda. Cuando ruedas no ves. Yo necesito un tiempo para volver a verlas, y el otro día, cuando la vi, la verdad es que no me pareció tan mala. Dentro de la neblina general de mis películas, hay algunos claros.
Y volviendo al personaje más desastroso y repelente.
R- Hay que matizar. Desastroso que hace cine y lo hace muy mal, en ese sentido, José María Elorrieta. Se lleva la palma, pero el pobrecito era así porque no tenía un puto duro. Le gustaba mucho el cine, pero hacía unas mierdas tremendas, porque tenía que trabajar sin dinero, en tres días, improvisando. Y en el otro dominio, en el mundo del cantamañanas, creo que César Fernández Ardavín.
Un nombre que gozó y goza de mucho respeto es el de Pilar Miró y creo que hizo mucho daño al cine de este país.
R- Sí, fue todo lo contrario a un personaje respetable. Una hija de puta. En España, el día que ella fue designada como directora general de cine se rodaban ciento setenta pelis por año. Dos años más tarde de empezar su labor, sólo diecisiete. Para que te voy a contar más, eso sí, con el mismo dinero que se gastaba la filmografía nacional, se lo gastó ella con sus amigos haciendo veinte pelis.
¿Le ofrecieron alguna vez subirse al carro del destape?
R- Hay dos cosas a las que siempre me negué, una es esa, la llamada comedia del destape, con Ozores y demás; otra son los westerns, porque amo demasiado a Howard Hawks, y a Ford, como para ponerme en Almería con dos paletos que se han enchufado el sombrero de cowboys sobre la boina, y que van andando como torerillos. Sé que soy un hombre controvertido, pero hay una cosa que nadie me puede negar, todas mis películas son sinceras. He hecho, más o menos, lo que he podido, más que lo que me ha dado la gana, pero,sobre todo, lo que no he hecho es mentir…
Aun así le metieron a Romina Power con calzador…
R- ¡Sí! Pero en el último minuto, en una de las películas con más presupuesto que he hecho, ‘Justine de Sade’, y con una mala hostia tremenda. Yo era el productor ejecutivo y el personajede Justine de Sade, ya estaba dado a Rosmary Dexter. Teníamos hasta el vestuario, y ocho días antes, el cabrón de Samuel Arkoff me llamó por teléfono para decirme que tenía una noticia muy buena que darme; “hacemos la peli mucho mejor de lo que tú te pensabas”. Le digo; “no me jodas, que ya está todo listo”, y me dice: "¿Sabes, Jessy? Es la hora de los hijos de los grandes actores.", "¿Sí?, ¿y por qué? Porque los hijos de los grandes actores pueden ser unos grandes gilipollas". Y va y me suelta el nombre de Romina Power, la hija de Tyrone. A mí me encantaba Tyrone, hay pelis que me parecen cojonudas, pero a Romina ya la conocía de Roma, y era una niña ña-ña-ña imbécil, que parecía siempre estar mascando chicle, y con los pies torcidos. ¡Cómo cojones me iba a dar a mí la profundidad mental que necesitaba el personaje de Justin! Le dije que con Romina Power yo no podría hacer nada más que una especie de Blancanieves idiota perdida en mitad del bosque… ”Pues haz eso”, y me colgó. Entiendes, hice la peli, y ahora hay mucha gente que dice que Romina está muy bien, pero… bueno, una película con mucho dinero y en donde no tuve control total.
Samuel L. Arkoff, otro nombre importante dentro del cine. ¿Cómo entró en contacto con él?
R- Le conocí en el festival de Berlín, en la presentación de ‘Necronomicon’. Samuel produjo una cantidad bárbara de películas con la American International Pictures, que era su productora. Fue una figura importantísima del cine americano. De Niro debutó con él, y además creo los “drive-in”, esos cines con coches al aire libre.
Hablemos un poco de los documentales que hay dedicados a su figura, creo que son unos cuantos, cinco en concreto, ‘Jesús Franco, maneras de vivir’ , ‘The Life and Times of Jess Franco’, el inaccesible ‘Antena criminal’…
R- Sí, ese se hizo cuando rodábamos una peli que no recuerdo. El nombre viene de la casa de al lado de donde rodábamos. La verdad es que nunca lo he visto.
‘Llámale Jess’.
R- Muy bien hecho. Me parece muy bueno, muy sencillo, sin nada de pedantería, gracioso.
En ese documental proclama a "Anacleto, agente secreto" como personaje clave de la literatura castellana del siglo XX, y de igual forma en su biografía recomienda el “Shanti Andía” de Baroja. Y en cuanto a cine, es capaz de reivindicar a Ford, Godard, pasar al lado de Stanley Donen y, de repente, irse a Richard Donner…
R- Un director infravalorado, cojonudo. Hay muchos directores infravalorados. El problema de la pedantería, que es además una pedantería ficticia. Te voy a decir una cosa, todos los años, en el Festival de Cannes o en Venecia, se reúnen los sesudos, los hermanos Taviani y esa gente. Deciden las doce mejores pelis de la historia del cine, por votación, y entonces sacan una lista, ellos, que desprecian mucho el cine de género, o el comercial, y resulta que la mitad de las pelis que incluyen son de género. No hay ningún año en que no esté ‘La diligencia’ o ‘My Darling Clementine’, ‘El doctor Mabuse’, ‘M’ de Lang, o ‘Nosferatu’. Quiere decir que, fríamente, deciden que el cine debe de ser una cosa muy importante y ha de tener unos mensajes sublimes maravillosos, pero esas luego no son las pelis que les gustan. Hay que acabar con esa imbecilidad. La historia del cine está por reescribir, porque la han escrito unos pedantes literarios, pero no de verdadera formación literaria, profunda, en cuyo caso podría estar de acuerdo, sino unos verdaderos gilipollas. Qué pasa, pues que en la lista de las mejores películas, la importancia de un género sobre otro es una estupidez. ¿Por qué no reivindicar a Richard Donner?
Por supuesto. El cine se puede disfrutar igual con ‘Los Goonies’ que con las pelis de Fellini.
R- Yo considero mucho más importante a ‘Los Goonies’ que las pelis de Fellini.
Dígame algunos de esos directores infravalorados.
R- No creo que haya uno, sino varios. Españoles, Pedro Lazaga. Te sonará de sus pelis malas con Mariano Ozores, pero era un grandioso director, y en el plano internacional hay muchísimos. Por ejemplo, ahora mismo Jerry Bruckheimer tiene contratados a cincoo seis directores que hacen episodios de esos para televisión, estilo desaparecido en combate y esas historias de gente muertas y dossiers. Algunos son directores tremendos que lo de rodar y contar lo hacen como dios, con profundidad, sentido y buen gusto. Antes, cuando veías una serie yanqui, podías encontrar unas mejor hechas y otras más divertidas, pero nunca sentías un poso de sinceridad y de maestría, y ahora, en cambio, sí.
Supongo que el cine italiano de Fellini, Visconti, Antonioni, aunque sea un pecado generalizar, no le interesa nada.
R- Paso. Me parece un cine infantil, muy fácil de hacer. Lo que decía Marco, “dejad el mensaje en la silla cuando salgáis de la reunión”. Creo que piensan que todos los que no les entienden somos tontos. A mí, de todo el cine moderno, después de Ford, el que más me interesa es Godard. Fíjate cómo se ha cachondeado de todo el mundo. Me apasiona su libro gordo, bueno, no es un libro, es la verdadera historia del cine escrita por Godard, con textos, DVD´s... Es capital para cualquier aficionado al cine tener esto. Ahora te lo enseño. Godard es el talento vivo más grande del cine. ¿No conoces a fondo la obra de Godard?
Aún no he tenido tiempo, no he visto ni el 10% del cine que quisiera ver.
R- El problema es que a mi edad seguirás pensando lo mismo. ¿Sabes qué otra cosa es absolutamente mágica en este mundo de publicaciones? Lo que está haciendo la Filmoteca de Munich, con ediciones rescatadas de, por ejemplo ‘M’ de Lang, con una duración de una hora y media. La película, que fue prohibida y destrozada por la censura nazi, dura la mitad de la de verdad, y la acaban de editar. Es una auténtica joya, muy diferente a la versión conocida, porque los censores nazis estaban muy enterados de lo que hacían. La desposeyeron del sentido político y social que tenía. Dejaron una historia de crímenes, y es lo anecdótico de la peli. Tiene unas tripas extraordinarias y con un duelo de actores para no olvidar. Está Peter Lorre, pero hay un actor que hace un papel pequeño en la versión que existe, Gustav Gründgens. Es uno de los mejores actores que han existido nunca, discípulo directo de Marx Reinhardt, era un genio total. La peli entera, son Peter Lorre y él. Cosas de estas son las que a mí me ponen como loco, y no las pontificaciones de los críticos. (Lo comenta mientras enseña entusiasmadamente algunos de sus DVDs)
Su papel en ‘El extraño viaje’ recuerda mucho a Peter Lorre.
R- Sí, gracias por la comparación. ¿Sabes una cosa? en Nueva York, un productor independiente americano, quería hacer conmigo remakes de las principales pelis de Peter Lorre, contando con su consentimiento. De hecho estaba muy de acuerdo. Perono me gustaba la idea, una a lo mejor, pero hacer remakes de Lorre no me seducía lo más mínimo, estuvieron muy pesados…
¿Cómo fue su primer contacto con el cine americano?
R- Estaba con Juan Estelrich y con Pedro Vidal, que habían sido ayudantes míos, muy buena gente. Habíamos estado de cena en Madrid, en un restaurante de postín. Llegué a casa y me llamarón por teléfono; “Le llamamos de Hollywood. ¿A usted le interesaría hacer en Brasil, una película …y con Christopher Lee…”. En la cena, habíamos hablado de Brasil, para mí, en ese momento, ese país era como un sueño. Colgué, se lo comenté a mi primera mujer, ya fallecida, diciéndole que habían sido los gilipollas esos que estaban haciendo el tonto por ahí, emborrachándose. Pero al cabo de unos días, me llamaron de nuevo, a las ocho y media de la mañana, y me dijeron que me esperaba en el Ritz un señor que quería hablarme. Fuiy ya tenían el contrato preparado, con una cantidad que nunca había visto. Firmé encantado. Fue el primer Fu-manchú que hice, con ese gran actor que es Christopher Lee.
¿Congeniaban bien la flema británica de Christopher Lee con el sentir de Jess Franco?
R- Es una historia muy compleja, uno de esos amores raros y especiales. Christopher siempre me pareció un actor muy seguro, con un físico increíble y una voz maravillosa. Su gran frustración fue no ser cantante de ópera, pero era realmente frío. Siguió pareciéndomelo durante los Fu-manchús aquellos, hasta que hicimos ‘Drácula’. Pensaba que Christopher era un actor muy profesional, trabajador, muy serio y correcto, pero que no me llenaba al corazón, no pasaba mis bambalinas mentales, hasta el monólogo de ‘Drácula’, con ese despendole que tiene el personaje… lo hizo maravilloso, a pesar de que los productores querían eliminar esa secuencia, porque decían que era pesada y aburrida. Les dije que me parece que si Stoker puede ser considerado un gran escritor, es por esa escena., En la peli dura mucho menos de lo que debería durar. Fue ahí, en ese momento, cuando nos hicimos amigos.
En esa película contó con una actriz bellísima, Soledad Miranda, supongo que su segunda musa detrás de su mujer Lina Romay.
R- Soledad era una chica muy joven cuando la conocí, recién llegada de Sevilla, y hasta un hombre como Lee se quedó impresionado cuando la vio por primera vez. Era una actriz maravillosa, lástima que muriera tan joven. Y sobre Lina, creo que he sido más un obstáculo que una ayuda para ella, podría haber sido mucho más grande alejada de mí.
Otro actor mítico, que se permitía el lujo de rechazar trabajos con Fellini o Spielberg, pero que nunca le dijo no, es Klaus Kinski. Uno de los pocos directores que habla bien de él es Jesús Franco…
R- Tengo que hablar bien de Klaus. Me parece uno de los mejores actores que ha habido sobre la faz de la Tierra. Como ser, estaba loco, pero era mágico. Fuimos muy amigos.
Su biografía es un gran libro…
R- La debo de tener por ahí dedicada y llena de notas, un libro fundamental. Yo nunca tuve problemas con él. Tuvo problemas con casi todos los directores, pero no conmigo. Los documentales que hay sobre su relación con Herzog son tremendos…
Por cierto, ¿qué le parece el cine de Herzog?
R- Me parece una fantasmada, nada más.
Aprovecho que conoce muy bien el cine alemán para pedirle alguna recomendación de esas desconocidas…
R- Como películas clásicas, me parece que Herzog sólo tiene una peli, la del hombre abandonado en la plaza del pueblo sin saber quién es… ¿Sabes cuál es?
No, aunque, así a bote pronto, me recuerda a ‘El hombre sin pasado’ delfinlandés Aki Kaurismaki.
R- No conozco su cine. Esa peli, de Herzog, es casi cojonuda, estropeada por sus fantasmadas, aun así interesante. Te recomiendo a Alexander Kluge, ‘Artistas bajo la carpa de un circo atónitos’, que es preciosa.
Y la adaptación de ‘El tambor de hojalata’, ¿entra en sus esquemas?
R- Me gusta mucho.
Otro nombre importante del cine con el que ha tenido relación es Roman Polanski.
R- Polanski me buscó porque le encantó Britt Nichols, una actriz que había trabajado conmigo, en cuatro pelis. Me pidió que intercediera. Lo hice, aunque luego un marido futbolista, muy celoso, no la dejó actuar más. Me he encontrado después con él varias veces en París, y me parece un hombre inteligentísimo, con unas historias a sus espaldas tremendas.
El Dakota, Sharon Tate, sus problemas con la justicia... Hay un documental llamado ‘Wanted and Desired’, muy bueno, de lo mejor de este año pasado.
R- Tengo que verlo. Quedamos muy amigos. Tengo una relación especial con él, todo lo que puedo decir de Roman es bueno. A veces ha hecho películas que no me gustan, pero me parece un gran director.
Más cine internacional. Creo que es un especialista en cine japonés. ¿Qué nombres recomendaría aparte de los que conoce todo el mundo, Mizoguchi, Ozu, Kurowasa?
R- No controlo nada, pero me gusta mucho. Hay varios directores jóvenes que me gustan.
¿Kitano?
R- Sí. Tuve el chance de conocer a Takeshi en un festival, donde le entregué un premio, y es un tío muy majo.
(podréis leer la segunda parte de esta maratoniana entrevista
con Jess Franco la próxima semana)
texto: Javi Bustos.
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