EL_ALPINISTA

"Las vivencias de carretera son un regalo".

 

 

Los madrileños El Alpinista irrumpieron en 2006 con un falso debut. En realidad, Mundo pequeño (La Incubadora) es el resultado de muchos años de trabajo, con otros nombres, otras pieles y viviendo el negocio musical desde sus tripas. La vida da muchas vueltas, como la naranja giratoria que presentan en la portada. Al cuarteto de escaladores con fuelle les ha llegado la hora de la verdad al calor de una multi y en directo se lo toman tan en serio que no dejan aliento. Power-pop de base «ruidista» en formato estacionario. Próximas paradas: Xátiva (Valencia, 13 de abril), La Nucia (Alicante, 14 de abril) y Madrid (30 de mayo).

 

 

Pregunta.- Comparten sello con Lori Meyers. ¿Cómo se manejan los alternativos en el corazón de la industria?

 

Respuesta.- Estar a la sombra de una multinacional tiene sus limitaciones. Estamos muy contentos porque el trato es muy humano, y eso es propio de una independiente. Pero, por otro lado, una compañía como La Incubadora no tiene las manos totalmente libres. Las ventajas son comerciales, sales más en los medios.

 

P.- Y se acercan a nombres masivos, porque están compartiendo escenarios con Babasónicos, Pereza, Nada Surf.

 

R.- Los públicos de Pereza, Babasónicos o Nada Surf son distintos, así que intentamos llevar el concierto hacia la gente ante la que estamos. Es una experiencia muy grata y por ahora están reaccionando muy bien.

 

P.- Intuyo, por afinidades, que tocar con Nada Surf fue gozoso.

 

R.- Uno de los grandes logros del año, aparte de grabar el álbum, ha sido la gira con Nada Surf por cuatro ciudades de España. Sentimos una admiración especial hacia ellos. Es la música que escuchamos, aunque no queremos que la influencia pese demasiado. Además, tenemos gustos muy variados.

 

P.- ¿Y la carretera une?

 

R.- Las vivencias de carretera son un regalo. Hay quien dice que la carretera es dura, pero nosotros tenemos una relación muy estrecha y nos lo pasamos muy bien. ¡Es una fiesta continua!

 

P.- Tocan mirando al público, ¿de shoegazers nada de nada?

 

R.- ¡Totalmente! Hay mucho feeling en el escenario y eso se transmite abajo. El directo es lo que más nos gusta.

 

P.- El Alpinista no es un caso de grupo primerizo. Pese a debutar ahora con disco, tienen la ventaja del tiempo.

 

R.- Llevamos más de diez años juntos. Es nuestra forma de entender la vida. En ese sentido, puede que seamos veteranos, pero queremos quedarnos en teenage todavía (risas). Y poco a poco vamos metiendo la cabeza.

 

P.- ¿Eso quiere decir que hay vida más allá de los primeros intentos?

 

R.- Es el primer disco como El Alpinista. Después de tanto tiempo juntos y ver que el proyecto anterior se había agotado, decidimos cambiar de nombre y empezar desde cero. Para nosotros es como si lleváramos dos años, que es lo que vendemos (risas). Tenemos esa ilusión, afortunadamente las cosas siguen siendo nuevas.

 

P.- Hacen canciones pop pertinentemente ensuciadas con distorsión y les ha producido Carlos Hernández. ¿Temen el «síndrome Planetas»?

 

R.- Es algo con lo que se enfadaría si estuviera por aquí (risas). Huimos de ello porque sabemos que el nombre de Carlos Hernández se asocia mucho con Los Planetas. Es verdad que el disco se ha trabajado tocando los cuatro en directo dentro del estudio, porque es lo que mejor sabemos hacer, pero las melodías se han tratado aparte para darle identidad. Nos alegra que te des cuenta de ese detalle porque es buscado: el contrate de la fuerza de las guitarras y las melodías pop.

 

P.- ¿Qué enfoque tienen desde su Mundo pequeño?

 

R.- Si tenemos canciones, las grabamos. Lo que no queremos es estancarnos. No hay un planteamiento claro sobre lo que queremos proyectar, ni siquiera de disco. Todo es muy fresco y muy de verdad.

 

 

 

Eduardo Tébar.

 

©2007 paisajeseléctricos