Aborígenes de una tierra coloreada de verde y con aromas de café, Aterciopelados pasan de puntillas a través del tiempo y del espacio, aunque dejando huella. Su música burla las leyes del mercado, crece en el suelo de la tradición andina y apunta al futuro sin remilgos. La pareja orquestal formada por Héctor Buitrago y Andrea Echeverri publica esta semana 'Oye' (Virgin) después de un lustro de meditación trascendental. Pero hay truco: los dos han desarrollado sus personalidades recientemente en sendos proyectos solitarios, aunque con ayuda mutua. En este 2006 vuelven a ser la mitad del otro en un trabajo de sonoridades orgánicas, lejos ya de la denostada electrónica. La revista Time llegó a reconocerles entre las veinte mejores bandas del planeta, algo que no parece importarle mucho a Andrea Echeverri, que lleva una vida mística e ingrávida, junto a su retoña de poco más de un año, en algún lugar tranquilo y vegetado del campo colombiano.
Pregunta.- Dicen que en Colombia están los mayores investigadores en 'musicoterapia'.
Respuesta.- Yo pienso que todas las músicas con corazón y buenas intenciones sanan.
P.- ¿Sigue practicando yoga?
R.- Sigo practicando yoga, sigo en la búsqueda del "yo".
P.- Además de cantar, hace cerámicas. ¿Lo encuentra más artesano que componer canciones?
R.- Ambas cosas requieren buscar el centro de uno mismo y fluir.
P.- Su anterior trabajo podría haberse vendido en las tiendas premamás. Es curioso que 'Oye' suene a los Aterciopelados recién nacidos de los noventa.
R.- Es el primer disco de Aterciopelados en cinco años. Tiene un sonido más roquero, pues volvimos a la batería en vivo como base rítmica. Los dos anteriores habían sido más electrónicos, con loops y secuencias. Respecto a los temas de las canciones, siempre mitad Héctor y mitad Andrea, seguimos eclécticos: tocamos el romance, la crítica social y las preocupaciones políticas y ecológicas.
P.- Aquellas canciones de embarazada resultaron balsámicas, casi ascéticas. Jugueteó con el chill, algo inesperado si atendemos a su origen punk.
R.- Ya, pero es que a mí me gustan muchas músicas. Aterciopelados siempre se ha caracterizado por experimentar, por evolucionar en sus sonidos y propuestas.
P.- ¿En qué mundo vivirá la mujer de mañana?
R.- Algunas de las canciones las escribí pensando en las cosas que va a tener que enfrentar mi hija cuando crezca. ' Don Dinero ' es una crítica humorística de la sociedad de consumo y ' Objeto sexual ' es una crítica al papel de la mujer en la sociedad actual.
P.- Presentada como Andrea Echeverri exhibió la parte femenina de Aterciopelados. ¿Ahora hay más presencia de Héctor?
R.- Tras Andrea Echeverri, Héctor equilibró la balanza haciendo "su solista". Se llama 'Conector' y tiene muchos invitados: Julieta Venegas, Alex Ubago, cantantes folclóricos colombianos como Ever Suárez y Martina Camargo, la cantante del grupo brasileño Pato Fu y yo misma. En 'Oye' la composición es al cincuenta por ciento, es decir, todas las decisiones estéticas, conceptuales y líricas son de los dos. La producción sí es de Héctor.
P.- En Estados Unidos se les respeta demasiado para ser foráneos. ¿Cómo llevan el asentamiento en España?
R.- Estamos trabajando en ello.
P.- Aquí empezamos a saber de ustedes cuando Héroes del Silencio intentaron crear un puente de intercambio latino. Por cierto, la prensa local ha anunciado el retorno de los maños. ¿A qué le sabe la noticia?
R.- No tenía ni idea. Me alegro y les deseo toda la suerte del mundo, pues los quiero mucho a todos, aunque personalmente me gustaban mucho algunas cosas de Enrique solito.
P.- Enrique Bunbury llegó a poner su voz en algún tema de Aterciopelados, de eso hace una década. ¿Y ahora?
R.- Hace años que no hablo con él, pero estoy segura de que de vez en cuando nos dedicamos pensamientos bonitos. Es una amistad fuerte.
P.- ¿La gran esperanza blanca del rock es el mestizaje?
R.- Para nosotros es tan natural que no podríamos hacer algo diferente, pero, si me habla de mercado, no me interesa.
P.- Hablemos de fenómenos patológicos. Julieta Venegas arrasa en España, pero Gustavo Cerati o Café Tacuba siguen siendo desconocidos. ¿Por qué será tan difícil encontrar espacio entre lo gringo?
R.- Yo pensaba que aquí (Colombia) eso sucedía por el mestizaje, pero si allá también pasa, ¿será el imperialismo?, ¿la gran maquinaria de mercadeo?
P.- Sin embargo, los indies se dejan querer al otro lado del charco. ¡Los Planetas ya tocan en México! Y usted canta con Maga.
R.- Los Planetas nos encantan, tuvimos acceso a sus discos porque ambos estábamos en BMG. Los hemos visto un par de veces en vivo. La propuesta de Maga llegó a la página de internet, nos mandaron sus discos, nos gustaron mucho y se hizo por mp3.
Eduardo Tébar.
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