(viene de aquí)
_Esta semana ponemos punto y final a la charla que Miguel Blasco y María Velasco mantuvieron ‘a propósito de Garrel’. Muchas son las cosas que tenían que decir y poco el tiempo para decirlas. Seguro que más de una idea se quedó por el camino, pero no hay duda de que este tour de force cinéfago alrededor del director francés ha dado muy buenos frutos.
En “Salvaje Inocencia”, hay un momento en el que François crítica lo duro que puede llegar a ser hijo de artistas. Pensaba que es curioso la cantidad de adolescentes que acceden al cine de Garrel gracias a su hijo Louis…
Supongo que en Francia e Italia...
¡Y en España!!... Te lo aseguro.
Bueno. Por el placer estético se pude acceder al cine de Garrel. Aunque sea el placer de un torso…
(Risas).
Miles de personas vieron "Le Mépris" por Brigitte…
Es uno de mis films favoritos... De hecho, François me parece asimilable al personaje del guionista que interpreta Piccoli. Se traiciona a si mismo. Y esa traición tiene consecuencias trágicas.
Interesante esa relación que propones…
Encima, la forma de usar el color es también parecida a cuando lo hace Garrel. Colores muy saturados. Muy fauve.
La deliciosa luz cosmética de esa primera época del cine de Godard. También veo a Michel Piccoli como un ser que se debate entre lo que debería hacer y lo que ha de hacer...
Aquí, el productor americano sería Mefistófeles... como Chas.
Eso si. Ahí estoy de acuerdo. Jack Palance en “Le Meprhis”, sino Mefistófeles, parece un poderoso dios de la mitología: demiurgo y controlador. Piccoli-François no lo veo tan claro…
Creo que, en ambas, aunque de manera muy distinta, esta el tema de la traición personal, de la prostitución, en el sentido figurado, del talento de uno.
Hay algo de eso, no cabe duda. En el cine de Godard la prostitución es vender tu tiempo o tu cuerpo por un poco de dinero. Está muy presente, en muchas películas, y suele dar a sus protagonistas, cuando la ejercen, una ilusión de independencia. Pero lo que veo más claro en las dos es un mensaje sobre no poder controlar a la persona que quieres... y controlar en un sentido muy amplio.
Sí.
¿Qué tipo de cine te gusta, María?
No se... Entre mis películas de cabecera tengo “Le Mépris”, “Teorema” de Pasolini, “Pasion” de Bergman...Esas son las películas que podría ver en bucle... Supongo que por eso me atrevo a dar sus títulos.
Un cierto tipo de cine que no acepta un espectador pasivo…
Me da mucha repulsión eso... He visto a mis padres ir cuadrándose en el sofá delante del televisor, haciendo zapping…Cualquier cosa mínimamente reflexiva parece, hoy en día, lenta.
La atomización de la imagen…
Y a ti... ¿qué pelis te gustan?
Buf…
Ya. Es difícil.
Mucho. Ahora mismo estoy trabajando en “Save qui peut (la vie)” de Godard y “Down by law” de Jarmusch. Pero trato de no abandonar nunca a Chaplin, Lubitsch, Capra, Walsh, Ford, Ozu, etc, etc…
Eso de la atomización que comentabas... Nos está arrebatando un sentido básico. La mirada, y con la mirada, el pensamiento…La gente va por la calle, como si tuviera gafas de madera.
Existe cierta manía o imposición de un cine que no puede tener sus momentos de reflexión, que sólo existe un tipo de película con un montaje muy concreto, una historia y una sucesión de imágenes huecas y espectaculares.
Sin embargo, uno de los pocos momentos en los que reflexiono es cuando veo cine. La ficción permite mirar con distanciamiento la realidad. Por cierto, ¿cómo conociste a Garrel?
Por un profesor, gran amante del cine, que tiene todas las pelis… Hasta "Les hautes solitudes", peli-escombro o paisaje al abismo.
“Les hautes solitudes” es una experiencia brutal. Casi nadie ha sacado tanto partido al rostro humano. Se nota la influencia de Bresson.
Y se nota cierto padecer por la fugacidad… Esos primeros planos del rostro demacrado de Jean Seberg. Qué lástima lo de Jean, por cierto. Noto una preocupación al saber que ese rostro es efímero… Poco después de la filmación, se suicidó.
Si. El paso del tiempo en los rostros. Saca mucho partido a eso... Por ejemplo, al filmar a su padre. La fotografía resalta la arruga como prueba del tiempo.
Totalmente.
Eso, en contraste con la belleza de los rostros femeninos. Que se sabe pasajera. Siempre asoma la decrepitud.
¿Y Jean Seberg? ¿Por qué pasó tan terrible suceso?
La relación entre los dos fue muy intensa. Parece que tuvieron una aventura.
Te pido respuestas a la gran duda del ser humano.
Garrel lo cuenta en un texto. En realidad, es la necrológica que escribió después de su suicidio
Impactante…
Es un texto de una gran altura literaria... En “Les hautes solitudes” ya aparece como un fantasma. Tiene un libro de entrevistas, “Une camera a la place de coeur”, de Lescure, que también es una joya. Y tiene un corto, “Rue Fontaine”, donde cuenta su romance con ella.
Que lástima que estas obras sean tan inaccesibles…
Yo lo tengo todo, exceptuando la última. Pero son copias de penosa calidad y sin subtítulos.
¿Dónde lo conseguiste?
Me las consiguió el director de mi tesis que está muy metido en la Filmoteca Nacional. Lo bueno es que, como las del principio tienen pocos diálogos, tampoco hay mucho que entender, salvo la imagen…
Sí, eso es lo bueno del Garrel primerizo.
En “Rue Fontaine”, su álter ego lo interpreta Jean Pierre Leaud, que también es uno de mis favoritos.
¿Y tú? ¿Cómo te sumergiste en Garrel ?
Empecé por las películas actuales, cuando salieron editadas en dvd. La primera que vi fue “El corazón solitario”. Entre rápidamente en ese imaginario y quise ver mas.
Y seguiste hasta las ultimas consecuencias... A mi, curiosamente, me pasó al contrario. Vi "Le révélateur" y ahí empezó la adicción.
Yo utilicé “Le révélateur”, para una conferencia que di, y casi me linchan.
¿Y eso? Cuenta...
No sé. Era gente de un Master, bastante pegados al cine comercial. Y llego yo a hablar de la escritura cero, del cine de autor...Y ya cuando les pongo esas imágenes... después del cine ojo de Vertov... (Risas).
Fuiste atrevida… Aun así, a poco que uno busque, siempre encuentra gente receptiva a otro tipo de narrativa que se aleje de lo que habitualmente se estrena en los cines.
Si, si. La hay. En esta ocasión tuve mala suerte. En cualquier caso, hubo un chico al que le llego. Con eso ya es suficiente.
Pues eso ya es un logro. Bueno, María, se hace tarde… Ha sido un verdadero placer charlar contigo.
Muchas gracias.
¡Hasta la próxima!
_texto: Miguel Blasco / María Velasco.
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