_clásicos
26/01/10
   

_elvis costello

my aim is true
(1977)
 

 

Está claro que 1977 debe ser considerado como un año clave en la historia de la música. Con futuros referentes del rock abriéndose paso, como Ramones, The Clash, Wire, Television y tantos otros, el punk comenzó a respirar. Al mismo tiempo la música disco se hacía fuerte y los viejos dinosaurios, Elvis, Led Zeppelin, Alice Cooper, o bien pasaban a mejor vida, o bien entraban en franca decadencia. En ese estado de cosas un tipo con pinta de empollón que se hacía llamar Elvis Costello vacilaba de guitarra (con no poco cachondeo) desde la portada de su disco de debut, My aim is true, una verdadera obra maestra del pop que tiraba puentes entre lo viejo y lo nuevo, lo manido y lo fresco. Costello tenía el cabreo vital de los punk, pero el talento, la sensibilidad y la brillantez de los mejores compositores.

 

“Welcome to the working week” es la apertura perfecta, una declaración de intenciones corta pero intensa, guitarras disparando acordes sencillos al estilo del punk y la sorprendente (por poderosa) voz de Costello. El de la Paddington la grabó aprovechando una baja por enfermedad en su trabajo (o eso les dijo él) y, cómo no, habla de lo mucho que odia sus jornadas de 8 a 3. Cualquiera puede empatizar con la canción, es brillante y su mensaje es bien claro. Todo un clásico instantáneo. Temas como este le emparentan con sus contemporáneos, pero son otros cortes, otros estilos, los que hacen que My Aim Is True destaque sobre la media de los discos cosecha del 77. Como “Allison”, la mejor canción del disco y posiblemente lo mejor que Costello ha escrito jamás, una preciosa balada en tono soul. Con John McFee (Huey Lewis & the News) guardándole las espaldas, Elvis se encuentra a sus anchas para desgranar una melodía que no parece de este mundo. Y qué decir de su letra, ese “Allison, I know this world is killing you...” es uno de los pasajes más desarmantes de la historia del pop.

 
'welcome to the working week'
 

Entre ambos extremos, la agitación de “Welcome to the working week” y la calma de “Allison”, nos topamos con toda una batería de excelentes temas de pop/rock. “(The angels wanna wear my) Red Shoes”, de nuevo con un sensacional trabajo de guitarra y ese “red shoes, red shoes, the angels wanna wear my red shoes”, se clava en el bulbo raquídeo del oyente a las primeras de cambio. “Waiting for the end of the world”, una mirada a los días en que el rock y el blues se conocieron da buena cuenta del talento como productor de Nick Lowe y su versatilidad a la hora de hacer que cualquier estilo suene de fábula. “Watching the detectives” es el momento reggae del disco, y también de ese lance sale airoso Costello, porque al fin y al cabo cada canción tiene un algo muy especial, marca de la casa de su autor, que es, como comentaba antes, lo que convierte a My Aim Is True en una obra maestra impepinable, el resultado de seis largos años en los que Costello trató de encontrarse a sí mismo, como artista y como persona.

 

Siempre se habla de debuts incendiarios como los de los Pistols o The Clash y se ningunea a Costello por su (supuesta) falta de carisma y garra rockera. ¡Paparruchas! Con todos los respetos para Rotten o Strummer, por favor, que alguien me diga cuáles son los “Allison” o “Less than zero” de esos caballeros. A partir de ahí, empezaremos a discutir.

 
'allison'
 

 

 

 

_texto: Jon Evangelista.

 

 

 

   
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