ELEVEN

gloriosa rareza


Hoy en día es raro encontrarse en el contexto de la música rock con una banda del tipo Eleven , un trío de una sensibilidad musical tan delicada y con producciones tan finas y al mismo cautivantes. Sus influencias son inevitablemente The Beatles, Jimi Hendrix, Jimmy Page y Led Zeppelin, más una fuerte raigambre de la música clásica, especialmente Bach y Prokofiev.

 

Natasha Schneider, la principal tecladista y soporte rítmico de la banda, nació en Moscú y es una chica prodigio como arregladora. Llegó a Los Angeles en 1982 para contactarse luego con Alain Johannes, aparentemente nacido en Chile, pero críado en Suiza y México, quien se asentó en California a mediados de los '70. El conjunto se completa con Gregg Upchurch en la batería, quien ingresó a fines de los '90 a formar parte de la banda. Sin menospreciar la existencia de este último personaje, son Johannes y Schneider la sociedad de compositores y productores, a parte de las voces principales del grupo.

Alain Johannes (guitarras y voces) se dio a conocer en la escena de los clubes de L.A. a principios de los '80 como miembro fundamental de una banda de potente punk experimental llamada What Is This, que también incluía a dos antiguos amigos, uno era Hillel Slovak -más tarde conocido por los Red Hot Chili Peppers- y Jack Irons -el mismo caso junto a Pearl Jam recientemente-. También contaron en algún momento con un bajista conocido como Flea. Pero más allá de hablar de la historia primitiva de los Chili Peppers estamos refiriéndonos a las semillas de lo que sería Eleven . Alain Johannes, en circunstancias bien particulares, conoció a Natasha Schneider (teclados, bajo y voces), y juntos lograron un balance perfecto de propósitos musicales y sentimentales.

A fines de los '80 empezaron a colaborar juntos en las ideas para trabajar sobre un disco del grupo What Is This y al momento del retiro de Jack Irons, la banda se rebautizó como Walk The Moon lanzando un álbum a través de MCA Records. Cuando Irons volvió a la banda nació Eleven , publicando tres grandes álbumes en la primera mitad de los '90, "Awake In A Dream" (1991), "Eleven" (1993) y "Thunk" (1995). Fue a la altura de las sesiones para este último álbum en que Irons partió a enlistarse en las filas de Pearl Jam. El reemplazante para este vital miembro del trío apareció como de la nada cuando en una tienda de música se encontraron con el aparentemente más grande fan de la banda, quien terminaría siendo el baterista, Greg Upchurch.



En 1998 fue muy publicitada la relación que Eleven estableció con Chris Cornell (ex Soundgarden), que llegó a la consecución del gran disco debut de Cornell, llamado "Euphoria Morning", y que los tuvo en 1999 girando por Europa y EE.UU, con un tremendo reconocimiento de la crítica, que cayó en cuentas de la sobresaliente influencia que la música y los miembros de Eleven -Schneider y Johannes- tuvieron sobre Cornell.

Sin perder un momento, el trío volvió el 2000 para publicar una nueva placa titulada "Avantgardedog", que es otra reveladora muestra de la genialidad creativa de músicos que derrochan espontaneidad, sentido de la melodía pop y recrean al mismo tiempo, con la dinámica de sus canciones, la sensación de que la música te hace viajar a lugares inimaginables. Eso lo logran a través de lo que ya ha sido una marca registrada en su sonido, dramáticas amalgamas de rock, pop, punk, música clásica, influencias orientales y más que todo eso un elemento sorpresivo, que siempre hace modular sus progresiones de acordes hacía lugares poco recurridos en la música popular. Es cierto que el disco con Cornell dio a conocer masivamente un patrón estilístico que, debe de ser reconocido, ya era propiedad de Eleven . Cierta tensión musical en el trabajo que contrapesa los arreglos vocales y teclados de Natasha y las guitarras y voces de Johannes, la misma belleza de las canciones beatlescas que luego de fracturas, producto de los diferentes estilos de compositores, respiran de manera natural.


 

Daniel Cisneros.

 

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