_series/tv
6/07/10
   

_el mundo conectado

'la televisión de fassbinder'
dir. r.w. fassbinder
rfa, 1973
 

 

_Sorprendente, fabuloso e imprescindible pack nos ofrece Avalon con la inédita y restaurada película para televisión en dos capítulos “El mundo conectado” (1973), del Monstruo R.W Fassbinder.

 

Sólo se conocía hasta la fecha en España el apoteósico coqueteo de Rainer W. con la tele: su serie de doce capítulos “Berlin, Alexanderplatz” (1980). O esa pequeña joya, “Miedo al miedo” (1975), que mezcla elementos del cine de intriga al más puro estilo Hitchcock con una ama de casa neurótica que parece sacada de “El desierto rojo” (1964).

 

En la que nos ocupa, la primera pregunta sería, ¿puede casar la ciencia ficción con el director alemán? “El mundo conectado” es una muestra más del carácter prolífico y multidisciplinar de ese genio de los años 70. Su argumento nos remite a un futuro hipotético donde el Gobierno ha puesto en marcha un potente ordenador, el Simulacron 1, que crea una realidad virtual paralela, una sociedad irreal donde se crean identidades similares a las humanas con el objetivo aparente de estudiar sus comportamientos. Los científicos que llevan el proyecto pueden acceder a este mundo y las personas que lo habitan creen hallarse en el mundo real. El problema se produce cuando el jefe del proyecto se vuelve loco y muere en extrañas circunstancias. Lo reemplaza el doctor Stiller (admirable Klaus Löwitsch), protagonista a merced de un extraño complot del Poder que utiliza el Simulacron 1 con oscuros objetivos. Stiller llegará a un trágico descubrimiento: el mundo que él cree real puede ser también una simulación informática. Y es que el la máquina, volviéndose autónoma, parece haber creado universos paralelos… Ambiente de cine negro, asesinatos, intriga, romance y pinceladas de la filosofía de Platón y su mito de la caverna o de Schopenhauer: el mundo como realidad y representación.  Sí, lo que a finales de los 90 causó furor en forma de ese pastelillo llamado Matrix, en 1973 ya estaba inventado por el señor Fassbinder…

 
_extracto de 'el mundo conectado'
 

Vemos al director alemán preocupado por los peligros de la tecnología, una dura crítica al poder cuando éste se haya en manos de gente corrupta y ávida de dinero que tiene ecos perfectamente reconocibles en nuestros días. También aparece retratado la influencia de los mass media, sobre todo a la prensa y a la propia TV. Este telefilm parece ser la semilla de otra gloriosa película, inédita también hasta la fecha y solo disponible en el circuito undergorund: “Die dritte generation” (1979), donde un grupo terrorista bastante patoso es contratado por el director de una multinacional electrónica para simular su secuestro con el objetivo de estimular el mercado de las computadoras, ya que los actos terroristas provocan importantes compras en este terreno por parte del Estado. De este forma, todos conseguirán sus fines: la industria saldrá ganando, la policía podrá investigar con éxito utilizando procedimientos represivos y los terroristas satisfarán sus ansias de actuar y continuar con la escalada de acciones insensatas y sangrientas.

 

“El mundo conectado” mantiene el espíritu transgresor de buena parte de la filmografía de Fassbinder. En el terreno artístico, hay una puesta en escena deliciosa entre kitsch y psicodélica. En los viajes al interior del Simulacron, se recrea la Alemania de la Segunda Guerra Mundial. Sin necesidad de efectos especiales, simplemente con el sonido distorsionado, Fassbinder consigue meter al espectador en esa realidad paralela.

 

Hay un auténtico delirio en todos los elementos cinematográficos. Encuadres y composiciones abigarradas, con una profundidad de campo tremenda que por momentos parecen querer agredir al ojo. Un juego de espejos continuo, inspiración directa de su admirado Douglas Sirk, y perfectamente coherente con la trama: hablamos de realidad y representación. Movimientos de cámara creativos con  travellings imposibles de hasta 360º grados. Un uso del zoom inteligente que en los momentos de tensión parece azuzar al personaje sobre quien se acerca. Y una fotografía descaradamente “sucia” que nos remite a un futuro decadente en la que advertimos  una dominancia cromática anaranjada, color chillón ideal para realzar estados de inestabilidad psicológica.

 

La habitual troupé de actores fassbindernianos aparecen, como no podía ser menos, durante todo el metraje. No faltan ni los divertidos números de cabaret en descarado playback. Se echa de menos, eso sí,  a Hannah Schygulla, en esas fechas convertida ya en una estrella del cine alemán y rodando allende sus fronteras.

 

“El mundo conectado” es una perla. Los amantes del género disfrutaran por su trama original que parece estar (y lo está) en el origen de muchos bodrios que se han filmado después siguiendo una historia parecida. Para los amantes del cine de Fassbinder, es una referencia obligada, tres horas inéditas de disfrute máximo. ¡Dios salve a R.W!

 

 

 

_texto: Miguel Blasco.

 

 
 
   
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