©2007 paisajeseléctricos

A esta belleza franco-canadiense la conocimos en una peliculita bastante simpática llamada "La gran seducción". Ella era el gran error del guión: hacía de cartera en un pueblo de 50 habitantes donde nunca pasaba nada y por donde nunca pasaba nadie. ¡Menudo gazapo! Con una funcionaria de correos de este calibre aquello debería estar tan transitado como un defile gay en San Francisco en el año chino de la mariposa. Laurier, Lucie Laurier... Quedaos con ese nombre.