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El bagaje de Lola Marceli incluye series de televisión cuyo visionado no desearíamos ni a nuestros peores enemigos -bueno, o tal vez sí-, y alguna que otra incursión cinematográfica de la que probablemente ni ella misma se acuerde; pero, como ocurre con muchas de las pequeñas o grandes deidades de la belleza que pasan por aquí, su estampa eclipsa a su currículum. Para muestra, el botón de ese escote que pide a gritos ser descosido...