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Jewel (Jewel Kilcher en el Registro Civil de su Alaska natal) no sólo tiene un control prodigioso de su no menos prodigiosa voz, sino que además es absolutamente consciente de que exuda carnalidad por cada poro de su curvilíneo cuerpo y no hace nada por esconderlo (para regocijo eterno de todos nosotros, pecadores sin remedio). Se puede tener talento y al mismo tiempo despertar a los muertos con unas hechuras anatómicas despampanantes, ¿o acaso está prohibido? Creemos que no... En cualquier caso, ¡Viva Jewel, pardiez!