No podía comenzar mejor este Wintercase 2006 de excelente cartel (Violent Femmes, Maximo Park, Surfin' Bichos, Arab Strap, The Magic Numbers, etc). El quinteto liderado por Finn Andrews (hijo de Barry Andrews de los hoy en boga, XTC o Shriekback) se acercó a temas de sus dos excelentes discos, "The runaway found" y el calentito "Nux vomica", ambos en Sinnamon Records. Demostraron que son algo mucho más grande que una buena mezcla de Suede y The Smiths. Se palpó, sobre todo en temas pausados, ese aroma a Morrissey y sus muchachos, hasta en la voz. Pero cuando se desgañitaban con sus guitarras poseídos por la música, la catarsis era salvaje a la manera de los Bad Seeds de Nick Cave de los 80. ¡Y eso es mucho decir! También había algo de la magia del entregado Mark Eitzel y sus gloriosos American Music Club. Finn declaró amar a Jesucristo. Nosotros desde ese día a él y a su excelente directo.
Lo tenía difícil Ed Harcourt para hacerse con el público en solitario y quizás hubiese sido conveniente un cambio en el orden del cartel. Sin embargo, demostró tener recursos suficientes para adueñarse del escenario sin caer en la monotonía. No ayudó su pelea continua con los técnicos de los monitores, ni tampoco esos majaderos que van a los conciertos a contar sus aventuras de la semana y que en las partes más íntimas se hacían más molestamente audibles para disgusto del propio Ed que intentó acallarles sin demasiado éxito. No obstante el se dedicó a lo suyo y abrió con percusiones que iba grabando y superponiendo, para atacar "Undertaker strut" de su anterior "From every sphere" (también bordaría del mismo trabajo "Fireflies take flight", al piano), armado de su guitarra. Enseguida se parapetó tras su piano para brindarnos algunos de los temas más emocionantes de un largo set de 20 temas donde se notó que le gusta el pop clásico y que está más cercano de Brian Wilson, de los experimentos de Elvis Costello junto a Burt Bacharach o, en ocasiones, de Tom Waits que de sus coetáneos Rufus Wainwright o Ron Sexsmith. Alternó hasta 5 micrófonos para su algo cascada voz por la gira y sacar de cada sentido tema lo que a él más le interesa. Cayeron varios temas de su último trabajo, "The beautiful lie", como un espléndido "Whirlwind in D minor" a la guitarra o "The last cigarette" al piano. El final fue apoteósico y nos dejó con las ganas de mucho más. Tras una preciosa "Faggoty love song", subieron al escenario The Veils al completo y con cuatro chirriantes guitarras al unísono hicieron que "Heart of darkness" parecieran los mismísimos The Velvet Underground. Finn y Ed acabaron enredados por el suelo y sus guitarras parecieron echar humo. ¡Y sólo es el primer concierto del festival. No te pierdas los otros cuatro!
Txema Mañeru
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