Y casi sin querer ya hemos llegado al ecuador de esta serie de artículos sobre el Heavy Español en sus mejores años, aunque a partir de esta edición comenzará la lenta agonía del Rock. Hay varios puntos que deben ser remarcados para comprender esta caída. El primero es el ambiente de anti-rock proveniente de distintos medios de comunicación y de algunos sectores del poder, más interesados en "Movidas" de otro estilo, más fáciles de controlar o al menos con una teórica mejor imagen, porque a la vista de muchos es mejor pasarse el día bailando que pensar en si OTAN sí, OTAN no. También se debe tener en cuenta, el comienzo del auge del Rock de litrona, cuya andadura se inicia a mediados de los 80 de manera semi marginal para desembocar a mediados de los 90 en una avalancha de seguidores y en diversos sub-estilos que atraerían las orejas de fans más jóvenes.
Dentro del propio Heavy se estaban viviendo cambios, y es que si a principios de los 80 había una clara tendencia hacia el estilo que se desarrollaba a través de la NWOBHM, a mediados comenzó la fiebre de las etiquetas, golpeando con fuerza géneros como el Thrash, el Power o el Speed Metal. Este punto puede considerarse bisagra del movimiento, porque si hasta entonces el melenudo del barrio distinguía entre lo que era Heavy y lo que no era, su vocabulario se vería ampliado hasta límites desconocidos. Esta progresiva especialización tenía una vertiente positiva, con la ampliación de horizontes dentro del Rock, y una negativa, el dejar la piña que había protegido tanto al thrasher como al aorero de turno.
Dentro de nuestro propio país nos dimos cuenta de que la cosa se iba al garete con el nuevo disco de BARÓN ROJO. "En Un Lugar De La Marcha" suponía una respuesta contundente al directo de la banda, para muchos es su mejor disco, pero significa varias cosas. Se inicia el cambio de sonido de la avioneta, pareciéndose más a "Tierra De Nadie" u "Obstinato" que a "Metalmorfosis". Asimismo, la banda recibe un impacto de bala en su motor proveniente de una avioneta destartalada, oxidada y anclada en el pasado. Zafiro iguala la oferta ofrecida por EMI a los pilotos, Barón al verse obligados a quedarse en tan mediocre escuadrón no pudieron ponerse a volar por Europa. Por estos hechos la banda se quema e inicia su camino hacia su separación en 1990.
La entrada del Hard Rock en España puede verse tímidamente en el disco que nos toca analizar hoy. El segundo LP de la banda más importante en España con vocalista femenina: SANTA. Tras un notable debut con "Reencarnación", el grupo se encuentra con unos cambios tempraneros que cambiarán su porvenir para siempre. El primero es la incorporación de Miguel Ángel Collado "Barrocker" tras su salida de ÑU. Collado ya había compartido tablas con Jero Ramiro, guitarrista de la banda, en el grupo de José Carlos Molina. El nuevo teclista de la banda imprimió gracias a su instrumento y composiciones que la banda abandonase el sonido crudo de su primer LP para irse incorporando progresivamente al Hard Rock. Dentro del conjunto también se produce la sustitución de Julio Díaz a las cuatro cuerdas por Diego Jiménez. Un último factor del cambio de sonido de la banda es la producción de Carlos de Castro en lugar de contar con OBÚS, anteriores productores. De esta manera se pasa de un sonido macarra a una nota más elegante, a pesar del resquemor que causase en alguno de los componentes.
La desunión en la banda se puede ver en sus dos cabezas principales. Por un lado, Azucena, un auténtico torbellino en directo, cuya voz y carisma son piedras angulares en el éxito de SANTA. Por el otro, Jerónimo Ramiro, líder en la sombra del grupo, cuya calidad en el instrumento y sus mayores tablas le convertían en el contrapeso de la "pantera" Azucena.
El disco comienza como un auténtico cañón con "Todo Mi Honor" y "No Eres Suficiente", dos canciones que se convierten en clásicos tras la primera escucha. La banda suena como un cañón, destacando la voz de Azucena, los coros, las guitarras y las composiciones. En "No Eres Suficiente" aparecen de manera estelar los teclados de Collado, se trata de un tema bastante influenciado por el Hard Rock. Puede ser que no fuese su estilo favorito, pero sonaban de maravilla. "Sin Compasión" y "Solo Eres Tú", aunque en una onda más dura siguen teniendo ramalazos de AOR, para terminar la cara A un "Intermezzo" instrumental.
El comienzo de la cara B es un clásico, "No Hay Piedad Para Los Condenados" es el primer tema que escuché de la banda y que me llamó muchísimo la atención, este si que era más Heavy y se la banda se siente muy cómoda tocándolo. A pesar de sonar como un cañón en este primer momento, esta segunda parte es mucho más blanda, y se puede notar en temas como "D'Astaire Club" o "Levántate", cargados de coros, y detalles de teclados llenos de AOR. Para finalizar nos dejan, sin embargo, una gran balada Heavy, cuya dedicatoria queda algo difusa entre los partidarios de que esté dedicada a los sevillanos THE STORM, por el nombre de la canción "Los Huérfanos de la Tormenta", y entre otro grupo que opina que está dedicada a LONE STAR, debido a sus primeras palabras "Lentamente se apagó una estrella solitaria en el cielo...".
El disco es una joya pero hechos como la salida de Azucena debido a la desunión en el seno del grupo, o su ablandamiento con respecto al primer disco, no consiguen lanzarlos a primera línea de las bandas del país en ese momento. A pesar de la desilusión que supone, todavía podríamos disfrutar de un bonito epílogo AOR en "Templario", tercer y último largo de la banda, cuyas voces serían puestas por la ex PÚRPURA, la argentina Leonor Marchesi, traída del otro lado del charco por el personaje de rizos de Gaddaffi y de verborrea incontenible que todos están pensando ahora. Pero eso es otra historia. Disfruten del disco.
Casi sin quererlo llegaba a España (y al resto del mundo) el año del Halley. En la antigüedad la aparición de estos cuerpos en el cielo era símbolo de malos augurios, y evidentemente habiendo Mundial de fútbol nos podemos imaginar que es lo que pasó. Un gran desastre, aunque no nos engañemos, el Halley solo pasa cada setenta y pico años, tampoco nos hace falta mucho para hacer el ridículo.
Aparte de este hecho angular en la vida de cada españolito de a pie, en el 86 pasaron muchas cosas. A pesar de la tirria que nos tenían algunos de nuestros vecinos (y es que ya sabemos que nos tienen envidia en todo los muy "malosos") conseguimos entrar en eso que llamaban el Mercado Común, que tiene que venir a ser como el Día del barrio pero en grande y lleno de gente que habla raro. Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, el gobierno de Felipe González, nos colocó un referéndum y una ajustada entrada en la OTAN, convirtiéndonos definitivamente en europeos occidentales.
En la música española, los efectos del Halley también se hicieron notar. De esta manera algunas bandas comenzaron a despedirse, separarse, pegarse... y si las cosas no estaban mal ellas solas, la prensa seguía con su particular asociación del cuero con la heroína, y cada vez que había un disturbio ya nos podemos imaginar el pollo que se montaba. Bruque intentaría desmarcar estos hechos, pero parece ser que "El Heavy No Es Violencia" no consiguió colocarse como la canción del verano (a pesar de su pegadizo estribillo).
La banda que hoy nos toca representa uno de los más bellos y tristes capítulos de nuestra música. TOPO, es lo que había debajo del "Asfalto", es decir, Laina y Jiménez, dos músicos como la copa de un pino, que tras la decepción que supuso el primer disco de ASFALTO abandonaron el barco para formar junto a Víctor Ruiz y el gran Terry Barrios (que con su voz ilumina esta crítica allá donde esté) esta banda, heredera del sonido ASFALTO, pero con un toque más de barrio, más vallecano.
Desde el primer momento lograron conectar con la gente gracias a un excepcional debut, en el que sabían conjugarse a la perfección. Pero poco después empezaron los altibajos. Terry Barrios y demás iluminados empezaron a mover a la gente para que se unieran a la "Nueva Ola", que era lo que se llevaba por aquel entonces. TOPO y LEÑO fueron los damnificados en Chapa, pero mientras que los segundos tenían un sonido tan inamovible que resultaba imposible que "Más Madera" sonase a THE POLICE, por mucho que sea el disco "raro" de la banda. En cambio TOPO se vio naufragando en un más que regular "Prêt à Porter", debido en buena medida a tener un sonido más abierto y más en tierra de nadie, lo que siempre ha supuesto que se les señale junto a ASFALTO como blandos de parte de los heavys y como peludos asquerosos desde el otro lado.
Tras el desastre de este disco, TOPO, ficha por CBS y saca uno de los mejores discos de los 80, con un sonido muy cercano a lo que por aquel entonces manejaba el "panadero" Miguel Ríos. "Marea Negra" se convirtió en clásico, pero esas tres letras que representaban a la compañía, les gusta mucho hurgar en las heridas, y tras dar largas continuamente a la banda, logra que Víctor, Lele y Terry abandonen el barco, quedándose solo el numantino José Luis Jiménez, que ficha por Sniff, la independiente en manos de Castejón y Cajide.
Aquí es donde comienza la historia de este disco, de esta "Ciudad De Los Músicos" en la que vivieron junto a Jiménez, tres jóvenes promesas del Rock de este país. A las guitarras Luis Cruz, que haría las veces de Lele, Pablo Salinas se encargó de los teclados (y de las guitarras) y Cach o Casal ocupó los parches del insustituible Terry.
El disco parte con un tema que pretendía estar en la pretendida y fallida Ópera Rock de la que se alimentaba el primer disco de ASFALTO. Un tema mágico, con el que José Luis nos volvía a deleitar con su voz. Casi sin respiración dos rápidos cortes "Todos A Bordo" y "Las Máquinas", dos canciones 100% TOPO, que marcan la vuelta al ruedo de la banda, que puede sobrevivir sin las aportaciones vocales de Lele y Terry y sin los solventes teclados de Víctor Ruiz. "La Plaza Vieja" es un tema lleno de magia y nostalgia, que nos comienza a llevar a la madurez de Jiménez (que quedaría patente en "Sólo Por Dinero" de ASFALTO en 1990), con un tema orientado a un público más adulto. Para terminar la primera parte con otro rápido "Rueda, Rueda".
La segunda cara no se queda atrás en composiciones, así pues tras un notable "Golpe A Golpe" nos topamos con una genial balada en "Quieren Matar Mi Canción", con otro recado para CBS, que tiene dedicatorias repartidas en la mitad los discos del panorama nacional. "Días De Cine", con cierto aire a "Juegos De Manos" de Sabina. Para terminar "Hay Un Amigo", otro tema en la línea del disco.
El resto es la historia que todos conocemos, tras la grabación del directo de la banda y después del fallido experimento de la ROCKORQUESTA, Jiménez comienza una nueva etapa en su banda madre, ASFALTO, cuya andadura se deshace en 1995, tres años después retoma TOPO, abandonando en 2000. Pero "Joe" siempre ha sido un gran luchador y todavía se le puede ver en los escenarios junto a su inseparable Lele. Gracias por todos esos temas y larga vida, Quijote Eléctrico.
A partir de 1987 el país empieza una transición hacia la modernidad, se notaba cada vez más que dejábamos los 80 y nos dirigíamos no se sabe muy bien a donde, al menos teníamos el consuelo de que en el resto del planeta las cosas seguían por los mismos derroteros y la URSS aceleraba su coche hasta estrellarse contra el Muro dos años más tarde.
1987 fue un año extraño, porque a pesar de no ser una despedida definitiva, se sufrió una avalancha de directos en el panorama nacional que iban cayendo como pequeñas despedidas. Quizás la veda se abrió un año antes, cuando Chapa se sacó de la manga el disco de recortes del "Barón Al Rojo Vivo" que tituló "Siempre Estáis Allí", pero el caso es que en dos años OBÚS, PANZER, TOPO o ÑU, entre otros, sacaron sus directos, los tres primeros a modo de despedida, aunque en ese momento no se supiese.
Hoy nos ocuparemos de la banda de la mala suerte, la banda del gafe, los innombrables... La banda cuya presencia hacía temblar a todos cuanto se cruzaban en su camino, y no porque fuesen feos, sino por su fama de gafes. Desde el accidente en el Mazarrock, en el que Salva casi se abre la cabeza hasta la grabación del disco "Toca Madera" todo en la carrera de este grupo ha girado en torno a la diosa Fortuna.
PANZER siempre fue la candidata número uno para subir a Primera División en el Rock Español, era un grupo que hacía Heavy Metal 100% y desde su primer disco demostraron que tenían calidad para estar "Al Pie Del Cañón" junto a otros campeones como OBÚS o como BANZAI, pero nunca terminaron de dar el salto.
Casualidades de la vida que estaban en la escuadra de Chapa, que como todos sabemos derrochaba en grandes producciones y estupendas promociones. De hecho, el último LP de PANZER con la casa fue uno de los mejores discos del año, y no era la primera vez que facturaban algo de semejante calidad. Pero PANZER rompió relaciones con Chapa y se comprometió con la emergente independiente de por aquel entonces llamada Avispa.
En un principio, "Sábado Negro" iba a tener una segunda parte hermana, por eso se sacó sencillo, pero después aconteció la separación de la banda y nunca más se supo de la idea. Puede ser que también fuese debido a las críticas que sufrió el directo, y es que ser conocido como el "pirata oficial" de PANZER tampoco le da muy buena prensa.
El disco arranca con una legendaria intro que da paso a "Dios Del Rock", que en el colmo de la mala suerte entra saturado debido a la pirotecnia que se coló por alguna parte, aún así, el feeling del público, que es lo más importante del disco, queda patente desde el primer momento. Así, la voz de Carlos Pina suena inquebrantable en un "Panzer" que me sigue poniendo los pelos de punta a día de hoy.
Casi sin respiración "Danza De La Muerte", que deja dos sensacionales himnos en "Toca Madera" y "Perro Viejo", que desembocaba en "Junto A Ti", en una canción que pone los pelos de punta, en ella volvió a aparecer la mala suerte de la banda ya que se fue la luz en el concierto y todos los espectadores acabaron cantándola "a pelo" (nada de "a capella" ni cosas de esas, que somos heavys).
Para terminar dos grandes descargas en "Galones De Plástico" y con el tema que fue single de su último disco de estudio, un muy cañero "No Hay Quién Nos Pare" que sirve para demostrar por enésima vez la capacidad de Carlos Pina.
Muy buen disco, a pesar de todas las críticas que ha recibido a lo largo de los años, excesivamente corto y con muchos temas míticos sin aparecer como "Volverás Desertor", "Fuego Prohibido" o "Predicador", pero esto se debe a las razones antes expuestas.
La separación de la banda se produciría de una manera bastante sangrante, con varias expulsiones de la banda en unos últimos tiempos en los que se dejo que el tigre se muriera desangrado, sin ruido, de una manera muy triste. Una forma lamentable de decir adiós y un cierre en falso para otra de las bandas que podía haber pegado el pelotazo, pero quien sabe si por las velas negras o por las manos negras que pueblan el Rock Nacional no llegaron más arriba.
¡¡TOCA MADERA!!
Carlos Camino.
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