_clásicos

 

_earth, wind & fire

"that's the way of the world"

(1975)

 

 

El mejor disco del grupo fue la banda sonora que escribieron para la película del mismo título protagonizada por un joven Harvey Keitel. Para los que no los conozcáis, la música de Earth Wind & Fire, es una mezcla de sonido Philly, funk y jazz. Maurice White, fundador y cerebro del grupo (prácticamente todas las canciones son suyas) era un curtido músico de sesión que había participado como batería en discos de Etta James, Fontanella Bass (la batería de su "Rescue me" es de White), Billy Stewart y muchos otros. También había ejercido de director musical en el debut de Minnie Ripperton, una obra maestra y el mejor disco de la malograda vocalista de registro estratosférico. Su participación más longeva antes de formar los EWF fue con Ramsey Lewis donde tomó contacto con el jazz y principalmente, la fusión de éste con otras músicas (que le daría magníficos resultados en su propio grupo) y se inició en el uso de instrumentos africanos como la kalimba. Este contacto con el continente madre le inspirarían hasta estéticamente como podéis observar en las portadas del grupo, repletas de simbología egipcia y africana.

 

Este disco no es especialmente distinto a los demás de la misma época, excepto su debut, más escorado hacia el rock negro, a Parliament y demás, y precisamente el disco más laureado por los coleccionistas. Pero el caso es que por los factores que fueran, las cosas fluyen con especial gracia aquí y componen su mejor colección de canciones.

 

Un riff saltarin nos introduce en el funky pirule de "Shining star". Aquí suenan cercanos a Sly Stone. El contraste entre la voz de Maurice White, baritonal y límpida con la de Philip Balley, en un espectacular falsete (es increíble lo que puede subir este hombre) funciona a la perfección. Y el resto del grupo, tampoco es que sean mancos a los coros. Con una ensoñadora intro a base de piano, mellotron, percusión, campanillas y arpa empieza la canción que titula el disco. Un medio tiempo de esos que se les daban tan bien al grupo antes de volverse azúcar total. Y si tuviera que definirle la palabra groove a un marciano que acabase de aterrizar en nuestro planeta no se me ocurre, ahora mismo, mejor ejemplo que "Happy feelin´" con su infeccioso riff de guitarra y vibráfono, ribeteado por los metales. Interpretada por Balley como solista con unos pasajes realmente difíciles (por ejemplo cuando llega la parte de "Be in love, happy feelin´").

 

 

*Pulsa aquí si no ves el siguiente vídeo.

 

 

'Reasons'

 

 

"All about love" es una balada interpretada por Maurice. Más convencional que la estructura llena de complejidades y cambios de ritmos de "That´s the way of the world" pero muy bonita. Maurice demuestra que podría sustituir a Johnny Mathis en Las Vegas y no descuida algún desarrollo instrumental de cinco estrellas como ese arreglo de saxo que aparece tras el primer estribillo. Es verdad que suenan muy límpidos y eso pueda echar atrás al que cree que toda música negra debe ser una merienda de ídems, pero aquel que no sea idiota perdido, puede observar fácilmente la calidad como músicos, arreglistas y compositores de este conjunto (gustos al margen). Incluye como final una especie de dúo "pianístico" entre un Fender Rhodes y algún sinte típico de por ejemplo Herbie Hancock. Para dar paso a "Yearnin´learnin´" otra pieza funk como "Happy feelin´" o la que abría el disco, que engancha más que la necia droga. Fundamentada sobre unos metales que entran y salen, una guitarra con wah wah y una frase de piano con cierto sabor a soul latino.

 

Ahora viene la balada para que Balley se luzca, "Reasons", ya que Maurice tuvo la suya. La del líder era más sentimental, ésta es mas lúbrica. Es ese tipo de soul sedoso que se nos vende como “música para follar”. Mercadotecnias aparte, es una canción soberbia. Quizás empalagosa por su letra o mensaje, pero una delicia si disfrutas como el que suscribe de los falsetes imposibles. Cuando dobla el tono a las voces de sus compañeros que le acompañan en los coros es espectacular. Me topé por primera vez con ella en el directo "Gratitude" (del mismo año que este disco) e incluía un dúo entre saxo tenor y la voz de Balley que conseguía reproducir los registros más agudos del instrumento, y el agudo al límite (que esta versión de estudio no incluye) que encajaba en la parte de mayor tensión dramática de la composición.

 

"Africano" es un instrumental acompañado de cánticos gospel que refleja las ambiciones de Maurice de casar jazz con un cierto sabor africano. Comienza con flautas e instrumentos percusivos para dar paso a un desarrollo con juegos entre una omnipresente percusión (con África en el punto de vista de nuevo) metales, wah wah. Y para terminar otra genial creación, la mini suite "See the light". Con ese sonido tan típico del jazz fusión de los años setenta (otra vez ese fender rhodes) al que se suman unos arreglos orquestales en segundo plano crea una sensación flotante. Ideal para que entre la voz de Balley tratando de subir hasta las nubes, acompañando los saxos desbocados con los que la canción cambia a una estructura más calma. Un prodigio de composición. A su manera, más dulce y asequible, podían ser tan psicodélicos y vanguardistas como cualquiera.

 

 

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texto: Álex Cerrato

 

 

 

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