Dave GahanDEPECHE MODE

Pza. de toros

de Granada, 26/7/06

por la puerta grande

 

El grupo británico Depeche Mode congregó a más de 11.000 personas en la Plaza de Toros de Granada. Un lleno que desbordó el graderío, lo que propició que muchos asistentes tuvieran que recurrir al ingenio para disfrutar del espectáculo. Tampoco ayudaba el calor de la jornada, que combatieron con los teloneros Second. Los murcianos se están abriendo un hueco en el pop-rock de masas tras ganar la Batalla Global de las Bandas hace dos años en Londres. Les siguió el dúo The Raveonettes, con su punk-rock danés, más suavizado en su última entrega 'Pretty in black'.

 

A las diez en punto de la noche, cuando la negrura del cielo despedía el sol, tomaron sus puestos el guitarrista Martin L. Gore y el teclista Andy Fletcher en esa nave espacial que tenían por escenario. Sonaron las bocinas que anunciaban los primeros compases de 'A pain that I'm used to' y las luces siderales introdujeron al público definitivamente en un trayecto comandado por el cantante Dave Gahan.

 

Abundó la luminotecnia en el montaje de Depeche Mode, obra y arte del ilustre fotógrafo Anton Corbijn. La propuesta futurista dejaba poco lugar para la sorpresa; se antojaba previsible, manida, ya vista. Aunque estos recursos siempre ayudan a refrescar un concierto. Y la música de estos ingleses, reyes del pop electrónico desde hace 25 años, se beneficia como nadie en los grandes espacios del 'fenómeno OVNI'.

 

 

Martin GoreDurante una hora y cuarenta minutos repasaron sus grandes éxitos, salpicados por algunas piezas de su flamante disco 'Playing the angel', entre las que destacó 'John The Revelator'. Jugaron sobre seguro. Son de los pocos supervivientes de la fiebre de los 'sintes' que se han sabido reciclar siendo fieles a sus rasgos diferenciales. Mezclan con asombroso acierto lo sintético y lo orgánico -galón que siempre han colocado al productor de turno-, pero es Dave Gahan, la fachada de los Depeche, el que mejor encarna esa faceta más telúrica y comunicativa. Mantiene una envidiable forma física, no paró de correr, hacer remolinos y apelar a los congregados alzando el micro. Cualquiera dudaba si se trataba del mismo que hace años rozó la muerte por la abusiva narcosis.

Con la banda estática disparando 'samples' en segundo plano, el alma era un Dave Gahan acalambrado, que se contoneaba en su papel de 'show-man' y provocaba el baile en comuna. Muchos de los temas que tocaron ('A question of time', 'Behind the wheel', 'Personal Jesus', 'Enjoy the silence', 'I feel you') ocupan un lugar privilegiado en la historia del rock y portan las claves del tecno-pop más avezado.

 

Depeche Mode funcionan en equipo. El motor compositivo de Martin L. Gore bascula entre la caja de Pandora de Andy Fletcher y el cuerpo y la garganta lóbrega de Gahan. Pocas veces veremos canciones de tortura, sexo, vicio, amor y pena convertidas en una gran jarana de la vida.

 

 

 

Eduardo Tébar.

 

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