death vessel (2008)
Atrás quedan para Sub Pop los tiempos del grunge, pero no se quedan atrás para presentarnos a lo largo de este año un buen puñado de jóvenes, variadas e interesantes bandas como puedes comprobar en www.subpop.com. Aquí nos los traen la gente de PopStock! (www.everlastingrecords.com).
DEATH VESSEL son una relajada propuesta liderada por Pete Donnelly y, sobre todo, por la voz y composiciones de Joel Thibodeau. De entrada, es la voz de Joel lo que más llama la atención. Nos recuerda a Antony, Jon Anderson (Yes) o Jimmy Scott, porque no dudarías en afirmar que se trata de una joven fémina si no supieras nada de ellos. Su música en su segundo disco, "NOTHING IS PRECIOUS ENOUGH FOR US", va, sin embargo, por toros derroteros. Es una suerte de indie country-folk que puede recordar a The Handsome Family, Lucinda Williams, Cowboy Junkies o, por la fragilidad de su voz, a Victoria Williams. El arranque acústico de "Block my eye" es precioso y el ritmo trotón de "Jitterakadie" parece el de los Byrds más campestres. En "Bruno's torso" parecen los Yes más pop en clave folk. Son una gozada y sorprenden los destellos eléctricos a lo Crazy Horse de Neil Young en "Peninsula". Hay un tema extra instrumental escondido al final del disco que pone de manifiesto la riqueza musical con instrumentos como las guitarras eléctricas de 12 cuerdas, corneta, ¡flukulele!, banjo, sintetizadores, mandolinas y demás. ¡Mola un huevo!
El trío de Brooklyn, OXFORD COLLAPSE, poco tiene que ver con Death Vessel. Sólo que también graban para Sub Pop y como es habitual en la casa también vienen presentados en un bonito digipack con todas las letras de las canciones y un estupendo art-work. "BITS" es su cuarto y mejor disco. Aunque partieron de estilos como el indie, math o post-rock, ahora se decantan por un rock-pop trepidante y con gancho que puede recordar a Pixies en la trepidante "Young love delivers". La combinación entre las voces de Michale Pace y Adam Rizer, con sus cuidados juegos vocales, da mucha vidilla y su anarquía sonora puede llevarles del sonido de Nada Surf, en los momentos más pop, a la anarquía de Guided By Voices, Superchunk o Pavement. Tienen sorprendentes momentos para la calma como "A wedding" o "B-roll" con la dircción musical de un chelo. Un piano en "The birthday wars" y la voz femenina invitada en "John Blood", con su tono festivo y animado, son otras notas distintivas. Todo, con una cuidada producción de Eric Emm de los colegas de Don Caballero. Me gusta su despedida con rabia y electricidad en la irónica "I hate nobody".
Txema Mañeru
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