David Bowie

"Low"

(1976)

 

Es 1976 y Bowie quiere dar otro giro más a su exitosa carrera. Tras haber acabado con el rollo cantautor de los 60, haber matado a Ziggy, coquetear con la música soul y haberse convertido ese mismo 1976 en el "Delgado Duque Blanco", David contacta -en su enésima demostración de que es el más listo de la clase- con un Brian Eno que ya había entregado alguno de sus trabajos más aclamados (Here comes the warm jets y Another Green World por ejemplo) para intentar dar a su música un toque experimental y cercano a esos Kraftwerk, Can o Neu! que tanto le gustan. Para ello se traslada a Berlin (supongo que para vivir de cerca el Krautrock) con el geniecillo que más tarde ayudaría a U2 a ser grandes y crea -desconozco si premeditadamente o no- lo que se llamaría "La Trilogía Berlinesa" de la cual este Low es el primer y mejor capítulo.

 

Sus acompañantes en esta aventura son de excepción (como casi siempre pasa con el Duque): el propio Eno, el gran Carlos Alomar a la guitarra, Ricky Gardener y George Murray a guitarra y bajo respectivamente o Iggy Pop y Mary Visconti añadiendo "backing vocals" en algunos temas. Junto a ellos David se embarca en un viaje experimental y excitante, el disco se empapa de la esencia que destila el Berlin decadente y nocturno que seguro Bowie frecuentaría en aquellos tiempos. Toda esta época parece fruto de un arrebato creativo genial, un Bowie hiperactivo (recordemos que en ese par de años ayudó a Iggy con sus dos mejores discos en solitario, The Idiot y Lust for life e incluso salió de gira con él) nos regala un disco aún más arty que Station to Station (1976), experimental pero para nada aburrido (hay discos experimentales que parecen requerir de un "master" para su escucha y comprensión), original a pesar de su clara influencia de las bandas antes citadas y en ocasiones tremendamente ambiental y sugestivo (la hipnótica Warszawa por ejemplo).

 

*Pulsa aquí si no ves el siguiente vídeo.

 

 

Bowie "Breaking Glass"

 

 

En el álbum Bowie y Eno tocan multitud de instrumentos tales como arpas, cellos, saxos, armónicas, xilófonos, un mini-moog (tan en boga en esos tiempos), pianos y hasta un "rimmer E.M.I." que sabe Dios qué será.

 

Las canciones "con letra" van desde el pop cínico de "Be my wife" (recordemos que Bowie se estaba separando de Angie en esos momentos), el encanto "cool" de Sound And Vision y esa mítica introducción con coros femeninos, la brevedad y frialdad (unida a una extraña forma de cantar de Bowie que no hace sino añadir interés a los temas) de Breaking Glass y What in the world o ese casi inclasificable ejercicio entre el pop y el ambient que es Always Crashing in the Same Car (con la voz lánguida de Bowie haciendo de las suyas para dar más encanto aún si cabe a la cosa).

 

La parte instrumental es de traca hasta para alguien como yo, es decir, de los que solemos pasar las canciones instrumentales de los discos. Speed of Life es toda una declaración de itenciones e inaugura el disco de forma soberbia, ¡¡qué bien puesto está todo y qué bien queda!!. A New Career in a new town es la cima del álbum con ese bajo firme y una armónica que por una vez, cumple un papel estelar. En el lado más bizarro (aún más) quedan la citada Warszawa, con unos breves "lyrics" al final que la hacen aún si cabe más extraña y sugerente, Art Decade y Weeping Wall, tal vez lo menos cercano a la genialidad del disco, y Subterraneans, un híbrido entre instrumental y canción cantada que funciona bien como misterioso y "nocturno" final para un disco clave en la discografía de Bowie e influyente a más no poder en tantos y tantos artistas posteriores.

 

Mención especial merece el artwork con esa foto mítica de David en tonos anaranjados, obra de un tal Steve Schapiro que desde luego se lució aquí.

 

Decir por último que en opinión de un servidor Bowie no consiguió llegar a estas cotas de genialidad ni con el también notable "Heroes" (1977) ni con el ya menos destacable Lodger (1979) (que más bien creo que fue añadido a la trilogía por su carácter extraño que por tener realmente mucho q ver con los otros dos). Más tarde se volvería a reivindicar con el antológico Scary Monsters (1980) pera esa ya es otra historia.

 

 

Dani Nieto.

 

 

 

 

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