
(una experiencia religiosa
de Alicia Malicia Cool)
Huelga decir que Donostia-San Sebastián es un sitio chachi piruli para ver un concierto de esta NATURALEZA; ese es el motivo por el que la mayoría de l@s que fuimos allí desde otros lugares decidiéramos llegar al menos un día antes -viernes- para oler y saborear los mariscos, los golosísimos pintxos, la mar casi siempre encabritada, aromática y salada, la curiosa y encantadora ciudad y, por supuesto, l@s amigot@s, ¡¡que cada día están más gamberr@s, por cierto!! No como yo, que apenas probé el alcohol ni nada... ¿¿¿verdad??? JAJAJAJAJAJAJ...
A eso de las 9 (el concierto era a y media y nos habían rogado puntualidad), dos de nuestr@s amig@s nos acompañaron a la entrada donde, con gaviotas más que mariposas en el estómago, nos unimos a l@s demás "modern@s/clásic@s/incorregibles" de la cola. Yo estaba muy emocionada -ojos humedecidos- porque Waits forma parte inseparable de la banda sonora de mi vida y le he chupado música a cascoporro; esos diabólicos ritmos y sonidos, su inigualable voz (sólo parecida a la de, quizá, Louis Amstrong), sus "malas" ideas... Para que te guste Waits te tienen que gustar el universo y el sonido Waits igual que a otrxs les gusta el sonido Motown o el sonido Manchester.
El Kursaal es confortable, funcional pero cómodo. La gente es muy amable y desde luego se ve y se escucha estupendamente bien (estamos en la fila 15 de abajo). Por una media de 100/125 eurazos sabemos que tenemos derecho a exigir, así que no pasamos ni el retraso de una media hora que hubo al final y montamos un considerable follón; gritos, pataleos, voces ("Toooooooooooooooooom, where are you??"), repetía una en un inglés así como de Toledo... El porcentaje de féminas no alcanzaría ni el 20%, pero esas pocas éramos muy guapas (y lo seguimos siendo, ejem...).
Cuando alguien apaga las luces, el Kursaal se rompe a voces, gritos, palmas... ¡No media hora, sino AÑOS waiting for Waits...! Nos hemos roto la cabeza para reconstruir la setlist -¡muchos discos por ahí!- hasta que me la he encontrado enterita en la página de unos híperfans belgas (eyeballkid.blogspot.com) que van reproduciendo la de cada concierto que hace en esta gira (Glitter and Doom; luego os digo por qué se llama Glitter). Voilá: Lucinda/Ain't goin' down to the well no more, Way Down in the Hole, Falling Down, Chocolate Jesus, All the World is Green, Hold On, Cemetary Polka, Dirt in the Ground,
Black Market Baby, Lie To Me, Misery is the River of the World, On the Nickel, Johnsburg Ill., Tango Til' They're Sore, Innocent When You Dream, Hoist that Rag, Make it Rain, Cold Cold Ground, November, Jesus Gonna be Here, Singapore, Trampled Rose, Eyeball Kid, Anywhere I Lay My Head.
Así, que como veis, están, al menos, "Real Gone", "Mule Variations", "Orphans" y "Rain Dogs" (¡si hubiera hecho la canción homónima, como en Phoenix, me habría hecho muy feliz el yankee éste!). Pero ya tiene novia; la autora teatral y coproductora de varios de sus discos, Kathleen Brennan quien, no sólo es responsable de que el golfo éste dejara el alpiste (priva, alcohol) sino que seguro tiene algo que ver con la teatralidad de clown siniestro de este bardo de California. Además de haber hecho dos adorables hijos juntos, Casey y Sullivan, quienes tocaron el sábado percusión; las congas el pequeño Sullivan, quien luego se daría al clarinete (no tendrá más de 18 años el chico, ¡supusimos!).
La banda es perfecta, como no podía ser menos, pero yo me quedé particularmente embelesada con el aterciopelado saxofón, don Vincent Henry, y con Omar Torrez, el ultra-moderno guitarrista. Pero sobre todo la voz; qué potencia, qué amplitud de sonidos, armónicos y matices... Alguien comentaba que pareciera que hubiera varias voces juntas... No obstante, "flaqueó" en una de las canciones al piano y pareciera que no llegara a ciertos sitios; ¡¡¡genial, es humano, Tom Waits ES humano y, como tal, también falla y folla!!! Pero en conjunto nos pareció la mejor y la más fascinante y descolocante voz del mundo después de la de Chenoa, claro, jeje...
Waits conduce su circo subterráneo del principio al final de las dos horas largas de concierto y se expresa contorsionándose, estirando brazos y manos con los dedos muy separados, como los mimos, usando el sombrero profusamente como elemento escénico y pateando el suelo con la gastada o empolvada bota en esos ritmos suyos marcianos que nos enloquecen, lo que levanta una encantadora nube de polvo blanco que hay en el suelo porque, mucho rollo, mucho rollo, pero el escenario no estaba limpio como la patena, jeje... También cuenta chistes -no demasiado graciosos-, habla de las pesadísimas "family reunions" antes de acometer su "Cemetary Polka", para nuestra histeria, y alcanza el piano a distancia con exactamente la misma postura que veis en la foto, que para eso la he escogido. Un poco más adelante, caerá sobre él una impactante ducha de "glitter" y también se calzará un llamativo gorro-casco de lentejuelas plateadas.
Si le pides bises no te hará ni puto caso, claro, pero sí contestará a todo el mundo: "Esa es buena!" (That´s a good one!). Y luego nos daría sinceramente las gracias por una noche encantadora.
Un espectáculo realmente impresionante y atractivo; y una música que me gustaría poder escuchar cada viernes noche en algún club que lo mereciera.
fotos: Epitaph / AllAboutJazz.com
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