lori meyers
La espera no fue interminable, aunque el ambiente estaba un poco impaciente caldeándose con vasos de plástico llenos de espuma dorada. Estaba a rebosar de cabezas inmóviles, fijación constante en el escenario, contemplación de sus instrumentos, admiración por sus amuletos. Y llegó el momento, 4 hombres, Noni, Alejandro, Sergio y Alfredo, acompañados de dos incorporaciones más, Miguel, guitarra, y Antonio, segundo batería y percusiones, listos para empezar su directo, una puesta en escena de lo más completa.
La Sala Apolo de Barcelona, fue el lugar escogido para presentar su nuevo disco. Obtuvo una gran acogida catalana, el espacio estaba inundado, pero mayoritariamente sin sal.
La intro se la mereció "Intromisión", primer tema de "Cronolánea", aunque echando de menos sus toques delicados de violines y empezando con golpes duros de guitarras, incitando al movimiento de todo Apolo. Los violines hubieran provocado más exaltación entre el público con un inicio mediado entre el romanticismo y el modernismo. Los fans parecían echar en falta una cómoda cama con las nuevas canciones de Lori Meyers, o tal vez, éramos pocos los que habíamos escuchado el disco entero. Pero con "Saudade" cantada por Alejandro, el rostro de todos cambió, emocionándose por su tierna voz y sintiendo su mismo sentimiento. Apolo empezaba a despertar. Alejandro también cantó "El secreto mejor guardado" y "Un mundo por delante"; y aunque la calidad acústica de la sala no era la más favorable, su voz era inconfundible, inocente, perfecta. Sergio, bajo de Lori Meyers, acompañaba los coros de la mayoría de las canciones, pero su voz pasaba más desapercibida. En cambio, Alfredo, en el fondo difuminado, y cercano al segundo batería Antonio, se oía en "Sin compasión", "Luces de Neón", entre otras, como mil truenos en una noche apagada. Era un ritmo constante que hizo del concierto un gran concierto.
Si no recuerdo mal, tocaron el repertorio completo de "Cronolánea", los 13 temas para un auditorio esperanzado en escuchar también canciones de sus primeros discos. Hicieron dos descansos, que fueron poco notables, para empezar el primer bis con más ganas y con canciones de sus discos "Viaje de estudios" y "Hostal Pimodán".
"Mujer esponja" fue la primera canción de "Viaje de estudios". La versión de "La caza" con dedicatoria incluida y "Ham'a'cuckoo" fueron uno de los momentos álgidos de la noche donde la gente continuó volando. El grupo se hizo de rogar con "Alta Fidelidad", grandísima letra y melodía. Fue tocada también durante el primer bis, y la verdad es que el público se animó más, balbuceando la letra y saltando hasta llegar al cielo, un cielo que Noni nos aproximó. En su segundo bis, con "Tokio ya no nos quiere", canción mítica que se oía de fondo tarareada, Lori Meyers conectó con más autenticidad con todos nosotros. Todos recordábamos sus comienzos como banda granadina ocupando un hueco dentro del pop español.
Noni también acarició su piano en canciones como "Funcionará" y "Transiberiano". Personalmente, en "Transiberiano", mis oídos se abrieron más que nunca. Noni cantaba de verdad, cada nota del teclado era más que la anterior, y sus agudos, junto a los de Alejandro, eran la entonación idónea. Pude cerrar mis ojos por un segundo. O más bien, tres.
El final del concierto se iba acercando y parecía que la gente estaba más que satisfecha, cada tema conseguía autosuperarse y como consecuencia, cada persona se autosuperaba orgullosa con su vaso entre las manos escuchando intensa música retro-moderna. "Viaje de estudios", aclamada por el público minutos antes, concluyó la noche del 25 de abril, empezando el directo a las 22.00 horas y acabando pasadas las 23.30h. Llegaron al éxito, dando en cada melodía más y más, y volviendo a creer que el pop sigue corriendo por sus venas.
texto: Blanca Solà
*Si quieres gozar con Lori Meyers, visita:
www.myspace.com/lorimeyersband
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