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_El pasado sábado 6 de febrero volvieron a sorprendernos con su esperado directo, Arctic Monkeys. La presentación de su último álbum, Humbug, tuvo lugar en el Sant Jordi Club y nos demostraron, que la madurez de su disco sigue creando adeptos de cualquier edad.
La sala se asfixiaba por el calor humano y las ansías corrían para aposentarse en primera fila y empaparse del sudor fanático quinceañero. Como teloneros, estuvo presente la banda británica Mystery Jets. Un grupo indie, aburrido y bastante calmado que no supo destacar. Desaprovecharon sus 45 minutos de gloria. Y llegó el momento deseado cuando saltaron al escenario Alex Turner, Jamie Cook, Matt Helders y Nick O’Malley. Luces apagadas en la sala, gritos protagonizados principalmente por las féminas y escenario iluminado con los monos empezando con “Dance Little Liar”. Una canción relajada de su último disco que se va acelerando en el minuto final con un estallido de guitarras y la batería como estupenda base rítmica. Temas de su segundo disco como “Brianstorm” y “This House Is a Circus” fueron las siguientes creando un ambiente más auténtico por todos aquellos nostálgicos. De su álbum Humbug, tuvieron más aceptación “Potion Approaching” con sus cambios rítmicos y medios tiempos con descaro, la deseada “My Propeller” con la voz entonada y limpia de Alex, “Cornestone” con pop sensual y de mis preferidas “Secret Door” casi cerrando las puertas de la actuación.
En los laterales, para el público más lejano, un juego de pantallas verticales enfocando en primer plano los rostros de los cuatro miembros. Un toque popero utilizando colores fluorescentes e imágenes realmente monas. Cuadro ideal para su penúltima canción “Fluorescent Adolescent”. Con aspecto grunge, descuidado y melenas perfectas por su imperfección, Arctic Monkeys nos emocionó también con canciones de su primer disco más marchosas como “The View From The Afternoon”, perfecta en su ejecución y “I Bet You Look Good On The Dancefloor”, perfecta para ascender a la locura.
Una miscelánea genuina de sus mejores canciones con una buena acústica, pero echando en falta sus míticas “Dancing Shoes” o “Teddy Picker”. Aunque claro, si están madurando, están madurando y tienen que seguir su trayectoria sin perder la esencia ártica.
Barcelona quedó muy satisfecha con su directo, aunque siempre recordaremos aquellos años donde sus conciertos eran un no parar de saltar, bailar, cantar y acabar agotados. En éste, el no parar paró demasiados minutos.
_texto: Blanca Solà.
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