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Hace ya bastantes años, cuando el gran público aún no se había acostumbrado a eso de escuchar discos de música electrónica, Chemical Brothers fabricaron una fórmula reconocible y perdurable, y a ella se pegaron como lapas: temazos bailables bien presentes, algunos cortes psicodélicos y colaboraciones con grandes estrellas siempre que fuese posible. Esa fórmula les funcionó a la perfección a lo largo de sus tres discos clásicos (Exit Planet Dust, Dig Your Own Hole y Surrender), y les dio para facturar el más que digno Come With Us. Sin embargo con Push the button de 2005 y We are the night de 2007 la cosa empezó a aburrir tanto que tomó visos de desastre. Después de tocar fondo creativamente era hora de tirar los viejos cuadernos a la basura y empezar de nuevo, y eso es lo que han hecho con Further.
Further no comienza como, era habitual, con ningún mega hit para reventar las pistas de baile. De hecho, apenas hay ninguna canción de ese estilo. No hay trilladísimos intentos de medrar en los charts británicos como aquel “Galvanize” de 2005 mano a mano con Q-Tip. Que fue exitoso, no cabe duda, pero sin aportar nada a la carrera de los Chemical. En Further casi la mitad de los temas son cantados, pero por voces anónimas la mayoría de las veces utilizadas para repetir un sencillo verso a modo de mantra. Antes de lanzarse de nuevo a azuzar raves Chemical Brothers optan por un nuevo enfoque en su música: el disco es una suite cálida y utópica que nunca trata de engancharte con los típicos trucos. Es una obra pausada, centrada en lo ambiental y no en la histeria electrónica. La batería no hace acto de presencia hasta el minuto dos del segundo corte, pero cuando aparece suena a gloria. Further da la sensación de ser un oasis de reflexión dentro del desierto rutinario en que se había convertido la carrera de CB, y hay que celebrarlo.
La pausa que ahora se ha alojado en la máquina de Rowlands y Simons funciona especialmente bien durante los dos primeros cortes. En “Snow” ni siquiera hay baterías, sólo guitarras que se retroalimentan y pulsaciones de bajo que recuerdan al Playing with Fire de Spacemen 3 o incluso a Panda Bear. Unas voces femeninas repiten eso de “Your love keeps lifting me”, “lifting me higher”. Entra la distorsión, hay un cierto crescendo y, de repente, estamos en el segundo track del disco. “Escape Velocity” es una pasada de sintetizadores vintage con un sampler que podría fácilmente ser el arpegio del “Baba O’Riley” de los Who. El tema dura 12 minutos y a lo largo de él las subidas y las bajadas son continuas, algo que va a sonar realmente bien cuando presenten el disco en directo.
El resto del álbum no está a la altura de ese comienzo tan brillante, pero el concepto se mantiene hasta el final. “Another World” podría ser el fondo sonoro perfecto para cualquier joya hip hop de la vieja escuela. “Wonders of the deep” hace honor a su título con unos teclados burbujeantes que nos hacen sentir como en un documental submarino de los años 80. “Horse power”, el material más duro con diferencia de Further, trae potentes beats y aires al techno de Detroit. Todo el disco es, en definitiva, como una expansión de los últimos tres temas de Dig Your Own Hole.
Nadie niega que los Chemical Brothers ya no son el artefacto infalible que eran a finales del siglo pasado, pero Further los acerca bastante a aquellos días de gloria. Afortunadamente su bajón parece haber remitido... por ahora.
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