
(EEUU/Rusia, 2007)
El veterano Roland Joffé ("Los gritos del silencio") pone de manifiesto con "Captivity" que incluso tipos tan reputados y de un curriculum plagado de buenos momentos como es el suyo necesitan pagar las facturas. Porque de no ser por eso, por una imperativa necesidad de liquidez, no se explica que alguien de su prestigio se entregue a este topiquísimo y predecible thriller construido a imagen y semejanza de éxitos del cine contemporáneo como "Saw" o "Cube". Mal asunto si, por poco avispado que sea el espectador, descubre rápidamente la guinda que oculta el pastel argumental de "Captivity". Peor aún si, paralelamente al desarrollo de la historia principal, se introducen un par de detectives tan inopiados como Hernández y Fernández.
Pasar de la elegancia rococó de "Vatel" a esto supone un acto de autoinmolación considerable del que no le redimen ni las generosas curvas de Elisha Cuthbert, enésima barbie superstar a la que, a buen seguro y a no mucho tardar, veremos arrastrándose por telefilmes y series de tercera. Su belleza se antoja tan artificial y redundante como cada fotograma de esta "Captivity".
Enrique Campos
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